Santillana intensifica las gestiones para paliar los efectos de la riada del sábado

Santillana intensifica las gestiones para paliar los efectos de la riada del sábado
Javier Rosendo

El Ayuntamiento convocará un pleno extraordinario para debatir la declaración de zona catastrófica

DM .
DM .Santander

El Ayuntamiento de Santillana del Mar intensificará todas las gestiones necesarias para intentar subsanar, en el menor tiempo posible, todas las incidencias que dejó la inundación del pasado sábado, 21 de julio, en distintos puntos del municipio. En un comunicado, el alcalde, Isidoro Rábago, detalla que se están realizando gestiones ante el Consorcio de Compensación de Seguros para evaluar los daños y su posible resarcimiento en los vehículos privados afectados en la inundación del aparcamiento de Rolaceña.

De forma paralela, se está gestionando con la Federación de Municipios de Cantabria y con la Delegación de Gobierno en la región la posibilidad de tramitar la solicitud de zona catastrófica para el municipio debido a la cuantía de los daños.

Resalta que los servicios municipales están realizando «desde el día siguiente a la inundación», un «exhaustivo informe» de evaluación de daños tanto en los bienes de municipales como privados, para «valorar cuantitativamente el alcance de la catástrofe vivida el pasado sábado».

Una vez que se conozcan las conclusiones del informe, el alcalde anuncia la celebración de un pleno extraordinario, que tendrá como único punto en el orden del día la solicitud a la Delegación de Gobierno de la declaración de zona catastrófica.

No obstante, Rábago no ha querido fijar plazos para ello ya que las incidencias no sólo han tenido lugar en el aparcamiento de Rolaceña, sino también en diversos puntos del casco histórico de Santillana y en otros puntos del municipio como las localidades de Ubiarco o Queveda.

En este sentido, asegura que «lo prioritario» es evaluar todos los daños para que el pleno, con todos los datos, pueda proceder a la solicitud de declaración de zona catastrófica.

El alcalde resalta que es necesario subsanar todos los desperfectos «en el menor tiempo posible», pero dejarse «llevar por las prisas» ya que, al ser la villa monumento histórico-artístico, se requiere una evaluación especial y diferente por las particularidades específicas de la localidad.

Por último, Rábago afirma que todas las alcantarillas y sumideros «estaban absolutamente limpios y saneados», por lo que el «detonante principal» de la acumulación de agua fue que la tromba de agua «resultó impresionante» y coincidió con la pleamar.

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