Una lucha «en la calle y los despachos»

María Ángeles Ruiz-Tagle./Javier Cotera
María Ángeles Ruiz-Tagle. / Javier Cotera

La Asociación Consuelo Berges conmemora sus 25 años de trabajo por las mujeres maltratadas en intervención directa y haciendo política

Violeta Santiago
VIOLETA SANTIAGOSantander

Si en Cantabria nombras a 'Sande', al menos 10.000 mujeres sabrán a quién te refieres: las más de 9.200 que han sido atendidas en su asociación y otros cuantos cientos que la han conocido bregando aquí y allá, siempre en defensa de los derechos de ellas y siempre en apoyo de quienes sufren violencia machista. Sande, la médica María Ángeles Ruiz-Tagle, preside la Asociación Consuelo Berges de Mujeres Separadas y Divorciadas (de la que fue fundadora hace ahora 25 años) y lo hace satisfecha por haber sabido «estar en las calles y por haber dado la batalla en los despachos».

Contenta, además, por haber cosido infinidad de alianzas «grandes y pequeñas» en favor de la causa. Sande cree que las mujeres «no podemos bajar la guardia. Tenemos que avanzar y consolidar, avanzar y consolidar». La Asociación Consuelo Berges empezó a celebrar ayer su aniversario y continuará hoy, viernes, en la sede de Casyc en la calle Tantín de Santander.

En la cita se repasan estos 25 años, pero también se habla del futuro. Ruiz-Tagle habla de derechos y de actitudes sociales, «que no van a la par y hay que seguir muy encima». Y habla de «erradicar» la violencia, no de paliarla, porque es de las que cree «que hay que ir a por todas». De ahí que haya hecho llegar un mensaje a gente del PSOE con mando en Madrid, para que estudien, de cara a la reforma de la Constitución Española, que se incluya como «un valor la igualdad entre hombres y mujeres, así expresamente. Porque desde ese valor se daría el marchamo de la igualdad a todo el resto de las leyes» del país. Y es que, en este tiempo, en la Consuelo Berges se ha prestado atención a víctimas del machismo de forma individual (en la asociación trabajan una psicóloga, una trabajadora social, una abogada, una secretaria y una mediadora) sin dejar nunca de lado el activismo con mayúsculas. Ruiz-Tagle fue una de las españolas pioneras en participar en lobbies de mujeres europeas: siempre estuvo convencida de que solo se obtiene cosecha si se trabaja por tierra, mar y aire.

«No vamos contra los hombres. Sólo vamos contra los que son machistas y violentos»

«Esta asociación se ha preocupado de colaborar en todo tipo de organizaciones haciendo política feminista». A nivel estatal, la Berges está en la Federación Nacional de Mujeres Separadas y Divorciadas, donde Sande es vicepresidenta. En la Unión Nacional de Asociaciones Familiares (Unaf), centrada en la mediación, ejerce como tesorera.

«Más libres»

Esta actividad política no resta esfuerzos al día a día de la asociación de Santander, en la que en 25 años se han realizado 46.000 intervenciones con mujeres que han necesitado ayuda en un momento concreto «siempre desde un punto de vista integral. Trabajamos con protocolos serios. Para muchas, hemos sido un puente con la Administración». Se les ha ofrecido respaldo y asesoramiento a la hora de una crisis de pareja, de una ruptura y en casos de maltrato. «El objetivo ha sido que salgan de aquí más libres, más autónomas y más capaces de tomar decisiones sobre sus vidas».

«Para que las mujeres avancemos, es vital el pacto entre nosotras, apoyarnos unas en otras»

Ruiz-Tagle dice que tiene la sensación de que en estos 25 años ha cambiado mucho la sociedad «y las mujeres vienen más informadas. Pero el miedo ante el maltratador es el mismo, no ha variado». Le hace seguir, precisamente, «ver cómo se van de aquí las mujeres, con unas caras tan distintas a cómo llegan». O la «alegría inmensa» del último 8 de marzo, una noche en que ni siquiera pudo conciliar el sueño «de la emoción» por la multitud que vio por las calles de Santander.

Aunque lo bueno no la desvía de un camino «que hemos hecho entre todas y que no ha sido fácil. Sigues porque sabes que merece la pena». No se cansa de pedir: que el Pacto de Estado contra la Violencia de Género (en cuya redacción ha colaborado) se dote de presupuesto y calendario, que «nadie se crea nunca que un maltratador puede ser un buen padre», que se forme a los profesionales del mundo jurídico en género, «que no caigamos en las trampas del machismo, que son muchas y cada vez más sutiles», «que no pongamos en duda la credibilidad de una mujer que denuncia».

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