Las plazas de parking se quedan pequeñas

El parking de Tetuán es uno de los que tienen más anchura en sus plazas de Santander. /Javier Cotera
El parking de Tetuán es uno de los que tienen más anchura en sus plazas de Santander. / Javier Cotera

El tamaño de los aparcamientos no ha crecido al mismo ritmo que el de los coches en los últimos años | El Ayuntamiento de Santander planteará cambios en los futuros estacionamientos para solucionar los problemas de estrechez

ÁNGELA CASADO

Las plazas de los aparcamientos subterráneos son, cada vez, más estrechas. O los coches son más grandes. En Santander, todos los parkings cumplen la ley respecto a las medidas, aunque pocos sobrepasan las mínimas permitidas, 2,25 metros de ancho por 4,50 metros de largo. Sin embargo, el volumen de los turismos no deja de aumentar. Según la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac), el crecimiento medio de los vehículos en los últimos 20 años es de siete centímetros de ancho y dos de largo. Aunque las dimensiones marcadas por las normativas son acordes al tamaño de los coches de hace una o dos décadas, actualmente dan lugar a muchos problemas de espacio.

«Si comparas un Fiat 500 actual y uno antiguo, el coche ha crecido una barbaridad», afirma el director general de Carrera Motor, Manuel Vidal de la Peña. Entre las dos últimas versiones de este modelo, de 2017 y 2011, el largo del vehículo se ha incrementado en 70 centímetros. «Todas las marcas han ido fabricando modelos más grandes para alcanzar nuevos nichos de mercado», explica.

Medidas de las plazas más pequeñas de los parkings de Santander

-Valdecilla.
2,25 x 4,50 metros
-Numancia.
2,25 x 4,50 metros
-Jesús de Monasterio.
2,25 x 4,50 metros
-Pombo.
2,25 x 4,70 metros
-Ayuntamiento.
2,30 x 4,90 metros
-Alfonso XIII.
2,33 x 4,90 metros
-Plaza de la Esperanza.
2,38 x 4,90 metros
-Castelar.
2,40 x 4,90 metros
-Tetuán.
2,40 x 4,85 metros
-Machichaco.
2,42 x 4,90 m.
-La Marga.
2,50 x 5,00 metros
-México.
2,65 x 4,80 metros

Los aparcamientos de Valdecilla, Jesús de Monasterio y Numancia son los más pequeños de Santander y cumplen estrictamente con las medidas mínimas exigidas. Aunque todos ellos tienen más de dos décadas de antigüedad, en los últimos años han sufrido reformas que, en ningún caso, han incluido aumentar el tamaño de sus plazas. El parking de la plaza de Pombo, aunque tiene el mismo ancho, ofrece un ligero respiro de 20 centímetros para los coches más largos, mientras que el de la plaza del Ayuntamiento, que data de los años 80, supera el mínimo por cinco centímetros de ancho y 40 de largo, medidas que siguen sin resultar suficientes para muchos usuarios.

Los parkings de la Plaza de la Esperanza y de Alfonso XIII, construidos en 2002 y 2007 respectivamente, muestran un largo cercano a los 5 metros, una medida aceptable que, sin embargo, se ve ensombrecida por su ancho, en torno a 2,35 metros. Las plazas más amplias son las de Machichaco, Castelar y Tetuán, todos inaugurados entre 2002 y 2011 y con unas medidas en torno a los 2,40 metros de ancho por 4,90 de largo. Además, el de La Marga -de 2014- cuenta con 343 plazas grandes -2,50 por 5,00- y solamente 97 estándar. Esto supera lo exigido por el Plan General de Ordenación Urbana del Ayuntamiento de Santander que marca que, por cada siete plazas de tamaño estándar, debe haber, al menos, una grande.

Sin embargo, las ordenanzas no están evolucionando a la misma velocidad que el tamaño de los vehículos. «La ausencia de modificaciones y avances en las normas sobre el tamaño de los aparcamientos puede compararse con la velocidad máxima permitida. Con las carreteras y coches tan seguros que existen, seguimos con un límite de 120 km/hora, el mismo que existía en los años 70 cuando se viajaba con un Seat 127 o un Panda», sostiene Vidal de la Peña.

En los aparcamientos ya construidos es muy difícil modificar el tamaño de las plazas, ya que las crujías de la estructura -separación entre pilares- se diseñan para albergar un determinado número de ellas, normalmente tres, y no queda margen para aumentar su ancho. De cara a la construcción de futuros parkings en Santander, el Ayuntamiento se plantea «aumentar la proporción de una plaza grande por cada siete estándar, en función de las necesidades que se den en ese momento».

Los monovolúmenes y coches SUV están en auge y, en general, cada modelo nuevo que sale al mercado -de cualquier marca- es más grande y más alto que el anterior. Esto está provocando que se incremente la siniestralidad leve, principalmente los golpes en las puertas, los roces con las columnas y los abollones en la chapa. «Mi coche no es especialmente grande y, aún así, me han dado más de un golpe. No me importa demasiado porque ya tiene unos cuantos años, pero es una vergüenza que, sí o sí, te lleves algún arañazo siempre que entras en un parking. Las plazas son diminutas», se queja José María Castañeda, dueño de un Seat Córdoba y usuario del subterráneo de la Plaza del Ayuntamiento. No es el único molesto. «Aparcar aquí es mi última opción. Solo entro en un parking si llevo mucho tiempo dando vueltas por la calle. Me cuesta mucho meter el coche en un espacio tan justo, y más de una vez me he rozado con una columna o me han rayado la chapa al abrir las puertas», indica Sonia Fernández, propietaria de un Nissan Juke con dificultades para aparcar en Alfonso XIII.

«Irritación creciente»

El todoterreno grande, habitual hace unos años, se ve cada vez menos y está dando paso a un vehículo intermedio, mientras que los más pequeños están siendo sustituidos por los SUV. Por lo tanto, aunque se adquieren coches menos voluminosos, los turismos pequeños están desapareciendo a favor del monovolumen mediano. «La tendencia es de crecimiento, los automóviles cada vez son más asequibles y eso permite que la gente cada vez adquiera coches más grandes», describe Vidal de la Peña.

Existe una «irritación creciente» entre los usuarios de parking debido a la estrechez en el espacio de aparcamiento y el aumento de turismos que ocupan más de una plaza. Esta situación provoca el enfado de los dueños de estos vehículos por no encajar en un único espacio y el del resto de usuarios por no poder utilizar la plaza contigua. «Debido a las dimensiones ajustadas de las plazas, los conductores no pueden salir del coche si se ciñen a una sola», expone el presidente de Automovilistas Europeos Asociados, Mario Arnaldo.

Desde 2017, la venta de monovolúmenes se ha incrementado «en un 70%», apunta Arnaldo. «Las ordenanzas solo están modificando temas de congestión respecto a autobuses y camiones, vehículos de gran tonelaje, pero no están teniendo en cuenta a los coches. Las únicas normativas que están cambiando son las relacionadas con criterios medioambientales y de antigüedad, pero respecto al tamaño, nada», asegura. En los últimos 5 años, con el incremento de las ventas de los SUV, las consultas relacionadas con la falta de espacio y con los golpes que desencadena ha aumentado «en un 150%», concreta.

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