Deporte por contrato

Empleados de la firma de moda deportiva de Björn Borg, durante una sesión de yoga. /Jonathan Nackstrand (Afp)
Empleados de la firma de moda deportiva de Björn Borg, durante una sesión de yoga. / Jonathan Nackstrand (Afp)

Las empresas suecas comienzan a introducir cláusulas que obligan a sus empleados a realizar actividades físicas para no ser despedidos

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

Igual que respetar a los compañeros y a los superiores o cuidar el material, las empresas suecas han comenzado a incluir en sus contratos laborales una cláusula 'deportiva' para obligar a los trabajadores a realizar ejercicio físico regularmente. Así lo han hecho, por ejemplo, la compañía pública de distribución de agua Kalmar Vatten o la marca de ropa Björn Borg, creada por el extenista nórdico, cuyos trabajadores tienen todos los viernes una hora obligatoria de entrenamiento (yoga u otros deportes) en un centro deportivo situado cerca de los cuarteles generales de la firma.

La idea la tuvo hace dos años el director general de Bjön Borg, Heinrik Bunge, y no valen las excusas para escaquearse. «Si uno no quiere hacer deporte e integrarse en la cultura de la empresa, se tendrá que ir», asegura tajante Bunge, aunque en declaraciones a AFP explica que, todavía, ningún empleado ha abandonado la marca por negarse al chándal y a las zapatillas. De hecho, las empresas suecas tienen a gala fomentar las actividades deportivas de sus empleados y a principios de los años 80 fueron pioneras en subvencionarlas. Lo hacen de media con 500 euros anuales libres de impuestos.

En cualquier caso, tampoco parece que los suecos vayan a poner muchas pegas al deporte, y más si es remunerado y en horas de trabajo, porque ya lo practican en su tiempo libre. Según el Eurobarómetro, son el pueblo más deportista del continente. El 70% de ellos hace ejercicio físico por lo menos una vez a la semana y el 51%, dos o tres veces.

Pero además, varios estudios muestran que aquella máxima latina del 'mens sana in corpore sano' podría trasladarse al siglo XXI como 'cuerpo sano para rendir más en el trabajo'. Una investigación de la Universidad de Estocolmo vincula la actividad física con una mayor productividad y un mejor ambiente en las oficinas. De acuerdo a este informe, publicado en 2014, los trabajadores se sienten más concentrados después de hacer deporte y los empleadores logran reducir las tasas de absentismo laboral en el 22%, un hecho especialmente relevante en Suecia, donde las bajas por enfermedad son el doble que la media europea.

Pero no todo son ventajas. Carl Cederström, experto en economía y autor del libro 'Síndrome del bienestar', resalta que el deporte a cualquier precio tiene su lado oscuro. «Se tiende a pensar que quienes hacen deporte son buenas personas, y viceversa. Y si se piensa que alguien es una mejor madre o un mejor padre o un mejor amigo si hace deporte, se puede deducir que las personas que no viven de forma muy sana, que tienen sobrepeso o fuman, son peores personas», objeta.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos