Prisión para el miembro de 'La Manada' que robó unas gafas y agredió a dos vigilantes

El miembro de 'La Manada' Ángel Boza, detenido por presunto robo./Raúl Caro (Efe)
El miembro de 'La Manada' Ángel Boza, detenido por presunto robo. / Raúl Caro (Efe)

Ángel Boza acababa de recuperar el carné de conducir tras cumplir dos periodos de retirada

CECILIA CUERDOSevilla

Ángel Boza, uno de los cinco integrantes de La Manada condenados a nueve años de cárcel por agresión sexual durante los Sanfermines de 2016, tendrá que volver a la cárcel. El juez de guardia de Sevilla ordenó anoche la prisión comunicada y sin fianza por un delito de robo con violencia después de ser sorprendido sustrayendo unas gafas de sol en un centro comercial de la ciudad. En su huida arrolló a dos vigilantes de seguridad que trataron de darle el alto, que resultaron heridos leves. La defensa ya ha anunciado que recurrirá la decisión,

Fuentes judiciales explicaron que éste es el único delito por el que Boza ingresa en prisión, ya que el joven no ha roto ninguna de las medidas cautelares impuestas por la Audiencia de Navarra para la libertad provisional tras ser condenado, aunque el incidente ya le ha sido comunicado al tribunal que le juzgó. Durante su declaración ante el juez de instrucción 16 de Sevilla, en funciones de guardia, llegó a reconocer la sustracción de las gafas, pero negó cualquier agresión a los agentes.

El joven se había negado a declarar ante la Policía, en cuyos calabozos pasó toda la noche del miércoles arrestado. Su letrado, Agustín Martínez, reconoció que la detención había supuesto «un jarro de agua fría», dado que toda la atención mediática está centrada sobre ellos desde su puesta en libertad el pasado 22 de junio. Asimismo, consideró «injusto» que el asunto acabara afectando a los otros integrantes del grupo, porque «aunque no son ejemplo de absolutamente nada» están «intentando tener un comportamiento ejemplar» y este hecho «supone una quiebra de su anonimato».

La versión policial apunta a que Boza acudió la tarde del miércoles a un centro comercial de Sevilla y se mostró interesado por unas gafas de sol valoradas en unos 200 euros. En un descuido del dependiente, el joven quitó la alarma electrónica a las gafas y las cambió por unas que llevaba en el bolsillo, colocando éstas en el expositor de venta y alejándose del lugar con las gafas sustraídas.

El hurto fue apreciado por los vigilantes de seguridad del centro comercial a través de las cámaras de vigilancia del recinto, por lo que dos agentes siguieron a Boza hasta el parking, donde se subió a su coche. En la barrera de acceso, los agentes le dieron el alto y pararon incluso al vehículo que circulaba justo delante para evitar que se escapara. Sin embargo, en lugar de atender el alto de los vigilantes, Boza se zafó, invadió el carril contrario para salir del recinto y en su huida arrolló a los dos vigilantes, que resultaron heridos leves en el costado y la mano. El establecimiento alertó a la Policía Local de lo sucedido, y tras identificar el coche de Boza mediante las imágenes de las cámaras de seguridad, lo localizaron en una céntrica avenida. Al darle el alto, Boza trató de despistar preguntado si le paraban en relación al «agente que le había golpeado» a la salida del centro comercial, lo que permitió a los agentes comprobar que era la persona que buscaban. La sorpresa saltó al pedirle la identificación y descubrir que era uno de los integrantes de La Manada. El joven negó cualquier sustracción, pese a que llevaba en su guantera las gafas hurtadas, donde las guardó al ver acercarse a los agentes, según consta en el atestado policial.

Fuentes judiciales confirmaron que el joven tenía ya el permiso de conducir, que le había sido retirado temporalmente hasta en dos ocasiones a raíz de otros tantos incidentes en 2014 y 2016 por conducir bajo efectos del alcohol y otras infracciones. No obstante, lo había recuperado hacía escasos días, al haber vencido la condena. El documento además estaba en vigor.

Más información

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos