El perdón de Zuckerberg no convence a la Eurocámara

Mark Zuckerberg. / Afp

El fundador de Facebook compareció entonando el 'mea culpa' por la fuga de datos y prometiendo más herramientas de control e inversiones en Europa

ADOLFO LORENTECorresponsal en Bruselas

Bruselas conoció este martes, por fin, al Mark Zuckerberg trajeado, el mismo que sudó la gota gorda en el Congreso y el Senado americanos durante más de diez horas. Nada de camisetas de algodón. El perdón, con corbata, parece diferente. Ocurre lo mismo en los juicios, que cuando uno debe rendir cuentas, se viste de gala para parecer no se sabe muy bien qué. A Zuckerberg no le sientan muy bien los trajes. Es extraño, quizá sea por su aniñada cara. No le pega, no mola, como se diría en Facebook. Pero se lo puso. Tocaba pedir perdón, entonar el 'mea culpa' y proclamar a Europa que nada será igual. ¿Le creyeron? «Lo aceptamos, pero no es suficiente», zanjó el presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani.

Llegó con honores pisando la albombra roja reservada a las autoridades, se excusó y dos horas después, se marchó con una tunda de críticas que no por esperadas fueron menos dañinas. La visita del fundador de Facebook a la Eurocámara supuso un acontecimiento de primer orden mediático en una Unión Europea (UE) acostumbrada al gris de las cumbres políticas y económicas. Le tenían ganas y los jefes de filas de los grupos políticos se desfogaron a gusto contra las prácticas de una red social que hace y deshace con los datos privados de sus usuarios para engordar su cuenta de resultados, como se evidenció en el escándalo de Cambridge Analytica, que afectó a 2,7 millones de europeos.

«Esto no va solo de disculparse. Desde 2003 lo ha hecho casi todos los años y en 2018, ya van tres veces y solo estamos en mayo. ¿Cómo quiere que le recuerden? ¿Como uno de los tres gigantes de Internet junto con Bill Gates y Steve Jobs o como un genio fracasado que creó un monstruo digital que destruyó nuestras democracias?», disparó el presidente de los liberales, Guy Verhofstadt.

Y Zuckerberg, claro, se limitó a tragar saliva, a beber agua de forma constante a sorbitos y a cruzar los dedos esperando que amainase el temporal. Seguro que en más de una ocasión pensó aquello de 'quién me mandaría a mí venir a Bruselas'. Porque no hay que olvidar que lo hizo de forma voluntaria ya que a diferencia de EE UU, no tenía ninguna obligaciación legal de hacerlo. Sin embargo, no dar la cara ante la sede que represente a 500 millones de europeos era de todo menos ético y moral. Incluso una torpeza desde un punto de vista empresarial.

Elecciones europeas

Los tiempos estaban muy tasados. La comparencia fue a puerta cerrada (en lo físico) pero se emitió en streaming (incluido Facebook Live, cómo no). Accedió a la sala de la conferencia de presientes a las 18.22 horas. Su primera intervención duró 11 minutos. Su estrategia era clara. Ante todo y sobre todo, pedir perdón. «Ya sean 'fake news' (noticias falsas), injerencias en elecciones o mal uso de los datos de la gente por parte de los desarrolladores, no cumplimos nuestra responsabilidad. Eso fue un error y lo siento», zanjó.

Por cierto, alguien le dijo que en esta Europa aún renqueante por la Gran Recesión, era conveniente hablar de dinero y empleo. No paró de hacerlo. «Damos empleo a 7.000 europeos en 12 ciudades y vamos a aumentar la plantilla hasta los 10.000. Pagamos todos nuestros impuestos en los países donde estamos y ayudamos a 18 millones de pymes a crecer. La mitad aseguran que crean empleo gracias a nuestro servicio», recalcó destacando las bondades de lo que definió como «labor social».

Sorprendía cómo miraba, fijamente, apenas sin pestañear. Muy erguido en la silla, no paraba de tomar notas con un boli convencional. Traje sí, pero nada de plumas. En realidad, muchos se preguntaron por qué lo hizo ya que en el turno de réplica se limitó a reiterar durante 23 minutos lo dicho al principio. Los once europidutados que le interrogaron exigieron a veces un 'sí' o un 'no', pero Zuckerberg salió por la tangente, sobre todo en las cuestiones técnicas.

Una de las mayores preocupaciones del Parlamento Europeo es saber qué pasará en las elecciones comunitarias de mayo de 2019 ante la difusión de bulos y noticias falsas. Aquí, el fundador de Facebook mostró su total copromiso de colaborar con las instituciones como ya lo hicieron en las comicios alemanes o franceses, donde eliminaron «30.000 cuentas falsas». «En 2016, con la injerencia rusa estuvimos lentos. Ahora, estamos mejorando gracias a nuevas herramientas de inteligencia artificial, pero hay que ser conscientes de que la seguridad no se puede garantizar al 100%», zanjó.

 

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