"El ADN nos permitirá atacar mejor al cáncer"

Carlos Cortijo/
Carlos Cortijo

Carlos Cortijo, doctor en Farmacia y fundador de la empresa cántabra Genetracer Biotech participó esta semana en las Jornadas Tecnológicas de El Diario

JOPSE CARLOS ROJO

La esencia de esta nueva forma de entender la medicina se resume en un solo procedimiento: la biopsia líquida. «Nos sirve para humanizar esta ciencia, para pensar más en las personas. Y nos abre la puerta también a abaratar los costes, algo que parece tan importante de unos años a esta parte, sobre todo en el ámbito sanitario». El doctor en Farmacia Carlos Cortijo, fundador de la empresa cántabra Genetracer Biotech y conferenciante el pasado miércoles de las Jornadas Tecnológicas de El Diario, converge en esas dos ideas para defender este sistema de diagnóstico no invasivo.

«Todo el mundo conoce de un modo u otro el procedimiento de la biopsia, la extirpación de una porción mínima de tejido del paciente para su posterior análisis». Esta técnica, dolorosa y costosa, resume desde hace años las posibilidades médicas para determinar la naturaleza de un tumor. Es, al fin y al cabo, una intervención quirúrgica, «y dependiendo de dónde haya que acceder, puede acarrear ingreso en el hospital», advierte el experto, que congregó esta semana a numeroso público en la sede de El Diario, en Parayas. Algunos de los interesados en escuchar la ponencia fueron empresarios, otros profesionales del sector biomédico, y también curiosos que aprovecharon las puertas abiertas de esta actividad divulgativa organizada por el periódico para conocer con mayor precisión el último arma de la ciencia para combatir el cáncer.

Más sencillo de lo que parece

«Nosotros proponemos trabajar sobre la misma idea pero de forma mucho más fácil, y al mismo tiempo mucho más eficaz. Hablamos de estudiar los marcadores tumorales que circulan por la sangre. Créanme, puede ser más sencillo de lo que parece», dice Cortijo. Basta con separar el plasma de una muestra sanguínea. Ese continente no porta ninguna información genética en un cuerpo sano, porque la llamada línea germinal, portadora del ácido nucleico que contiene las instrucciones genéticas que dictan el desarrollo y funcionamiento del organismo, se encuentra en las células sanas.

«Es en ese plasma donde puede encontrarse ese residuo tumoral, lo que llamamos ADN Libre Circulante. El que es liberado de manera automática por las células cancerosas, que se reproducen de manera alocada y vertiginosa, y que lanzan al torrente sanguíneo estos genes que son indicadores claros de que existe la enfermedad».

Sería lo más parecido al llamado HDL o LDL. Hoy día todo el mundo identifica dichos marcadores con las grasas acumuladas o colesterol. «De aquí a pocos años todos nos habremos familiarizado con marcadores como estos, pero que serán sintomáticos de que el paciente tiene algún tipo de cáncer. Y lo más importante, nos lo hará saber en fases muy precoces, con lo que nos permitirá atacar mejor la enfermedad», explica el doctor. Existen varios: TPS3, que se relaciona con el cáncer de ovario y colorrectal;el MRAS, íntimamente relacionado con tumoraciones colorrectales, el EGFR, de cáncer de pulmón...

Un filón de oro

Por eso las farmacéuticas han fijado el periscopio hacia el futuro de este mercado, que está llamado a revolucionar el sistema médico a corto y medio plazo y que da un paso más hacia la llamada medicina personalizada. Una tendencia que debe entenderse por igual en el ámbito preventivo como en el del tratamiento. «Lo que nos permite la secuenciación de ADN es elaborar perfiles genéticos individuales. Eso que hemos entendido a la perfección cuando una actriz famosa de hollywood ha estudiado su herencia genética para comprobar su predisposición a padecer cáncer de mama, podemos hacerlo nosotros en Cantabria», subraya el empresario.

Existen genes dedicados de manera específica a remediar las mutaciones de ADN que se producen en la cadena a lo largo de la vida. El envejecimiento no es más que la acumulación de muchas de esas mutaciones. «Si sabemos leer nuestros genes y ver qué proporción tenemos de esos reparadores específicos, conoceremos nuestras debilidades y fortalezas. Si en algún caso alguno de ellos no está tan presente o no funciona bien del todo, nos avanzará con claridad que la persona es más propensa a padecer tal o cual tipo de tumoración». Ocurre algo parecido con los tratamientos. Si cada enfermedad tiene un genoma específico y existen medicamentos más eficaces según esa información, la secuenciación genética permitirá afinar el tiro con los fármacos, un fin largamente esperado por quienes ven la quimioterapia como un envenenamiento masivo del organismo.

Las grandes empresas ya han visto la gallina de los huevos de oro. «Estimamos que vamos a crecer exponencialmente de aquí a cuatro años y que no va a ser un caso aislado. Estamos inmersos en un cambio médico que va a revolucionar el modo en que entendemos todo esto. Además, desde el punto de vista económico parece un paso acertado.

Procesar un perfil genético, a día de hoy, cuesta unos 600 euros. «No es tan caro si tenemos en cuenta que podemos ahorrar millones y millones de euros en tratamientos. La prevención es la medicina del futuro, y la genética nos abre una infinita vía de posibilidades para trabajar con ella. Lo mismo si hablamos de tratamiento. Combatir la enfermedad con mayor precisión ahorrará millones de euros a la sanidad», cuenta Carlos Cortijo, socio cofundador de Genetracer Biotech, la empresa ubicada en el Parque Científico y Tecnológico de Santander que ya factura un 30% al extranjero, principalmente a Reino Unido y Marruecos.

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