Buruaga ve al PP como «una máquina de ganar elecciones», pero «habrá que tender puentes»

Buruaga ve al PP como «una máquina de ganar elecciones», pero «habrá que tender puentes»
Javier Cotera

La presidenta del PP tejió un discurso en clave interna en el que apostó por recuperar la capacidad de Martínez Sieso y Piñeiro para «generar alianzas». Diego no acudió al acto

C. DE LA PEÑASantander

Era el primer discurso navideño ante la militancia de María José Sáenz de Buruaga como presidenta del PP, cargo al que llegó tras el convulso Congreso regional de marzo, que dinamitó la unidad interna y la enfrentó al que fuera su padre político, Ignacio Diego. Por eso no era una fiesta más de afiliados, ni siquiera coincidía el escenario elegido, que por primera vez en quince años salió del hotel Santemar para trasladarse al Palacio de La Magdalena.

Había expectación por ver si Diego, que perdió el báculo presidencial por cuatro votos, acudía al convite, y por conocer las claves del discurso de Sáenz de Buruaga. El primero no llegó, tal y como sospechaba la presidenta, y su mensaje a la militancia fue claro y contundente. «Ya no basta con ganar elecciones, hay que abrir vías de diálogo y tender puentes con otras fuerzas políticas», aunque no a cualquier precio. «Diálogo sí, pero sin entreguismos» y sin dejar de ser «fieles» a los planteamientos éticos y políticos del PP.

El aviso no era nuevo. Pronunció la misma advertencia en la cena del año pasado, aunque como secretaria general. Aquella noche, con Diego todavía al frente y presumiendo de la unidad y fortaleza del partido, Sáenz de Buruaga defendió la necesidad de abrazar la cultura del pacto. Ahora, el recado cobra doble fuerza porque lo lanza como máxima dirigente del PP. La líder popular advirtió que desde hace tiempo los resultados electorales ya no dan mayorías absolutas por lo que es necesario el «diálogo y el entendimiento». Este contexto sirvió a Buruaga para hacer un guiño cómplice a los anteriores presidentes del PP, estos sí en la cena, Gonzalo Piñeiro y José Joaquín Martínez Sieso (este último presidente del Gobierno en 1995 y 1999 con el apoyo del PRC), por su capacidad para «generar alianzas», y para eludir a su predecesor, Ignacio Diego, a quien el actual equipo dirigente ha reprochado su escasa capacidad negociadora con otras fuerzas políticas.

La fiesta del PP

El segundo mensaje, ligado al anterior, fue trasladar a los afiliados que la crisis interna que surgió tras el congreso no ha hecho mella en el partido; que, en sus manos, el PP va «en la dirección correcta» y «volverá a ser una máquina de ganar elecciones», aunque «lo importante es que ganar sirva para gobernar tanto en los ayuntamientos, como en nuestra comunidad».

Como el entrenador de un equipo que acusa varias derrotas, Sáenz de Buruaga se dirigió a los suyos para insuflar ánimo y hacerlos creer que la victoria es posible. «Nuestros adversarios se frotan las manos pensando que van a sacar tajada a costa de la recomposición del PP. Seguro que habéis oído decir eso de que se lo estamos poniendo en bandeja a Miguel Ángel Revilla», les dijo, pero «ojo con hacer castillos en el aire porque el Partido Popular es mucho Partido Popular», advirtió. Buruaga presumió de un «gran partido» capaz de «sobreponerse» ante la adversidad y de «seguir creciendo». Para conseguirlo exhortó a los asistentes a que «os remanguéis para decir alto y claro en todos los rincones de Cantabria que el PP está más vivo que nunca».

El tercer recado fue en clave de unidad, para defender un partido en el que «cabe todo el mundo que quiera unir, sumar, crecer y construir» y para enfatizar que desde la nueva dirección «no se ha apartado ni se apartará jamás a nadie porque no sobra nadie que quiera seguir haciendo Partido Popular».

El ministro anima a «pisar el acelerador» ante las elecciones

Sólo acudieron los tres diputados afines a María José Sáenz de Buruaga, y se echó en falta en la fiesta navideña del PP a algunos alcaldes señeros del partido. Pero esas ausencias quedaron superadas por la presencia del ministro Íñigo de la Serna y de Mariano Rajoy. El primero, en persona y el segundo, en modo plasma. «Aunque no físicamente, estoy con vosotros. El año que viene ya veréis cómo será mucho mejor que éste», decía Rajoy tras felicitar a todos, un golpe de efecto sin duda, porque es la primera vez que un presidente nacional toma esta iniciativa, y un aviso a navegantes, por si alguien no se había enterado de que Mariano está con Buruaga.

De la Serna y la alcaldesa de Santander, Gema Igual, completaron el cartel. Ambos con la próxima convocatoria electoral sobrevolando su intervención. La primera puya de De la Serna fue para los críticos: «Este acto masivo va a acallar muchas bocas», dijo, para animar después a los militantes a «pisar el acelerador porque no queda tanto para las elecciones», aunque sin desvelar si iba a encabezar el cartel electoral por Cantabria.

Y como era la noche de la presidenta del PP, no reparó en elogios hacia Sáenz de Buruaga, de la que «me siento muy orgulloso porque ha sabido mantener el tipo de manera ejemplar en unas circunstancias difíciles», en alusión a la crisis postcongresual. «Es fácil gestionar un partido cuando todo sopla a favor», subrayó, tras elogiar la tarea de la presidenta por haber conseguido «la unidad del PP gracias a su templanza, coraje y buen hacer». Por lo demás, el responsable de Fomento repartió estopa al Gobierno regional porque «carece de proyecto político para Cantabria». Sólo tiene dos, un polígono que «será inviable» sin el apoyo de Fomento, señaló, y la reapertura del túnel de Engaña, una iniciativa que ridiculizó. La alcaldesa Gema Igual pidió a los asistentes «seguir adelante porque nos jugamos, ni más ni menos, que el futuro de Santander y de Cantabria».

Ni una sola referencia explícita hubo a Diego y muy pocas implícitas, más allá de decir que «quienes pretendían el inmovilismo nos han empujado al cambio» y «quienes han querido separarnos nos han unido mucho más».

Las puyas al Gobierno de PRC-PSOE las dejó para el final, cuando responsabilizó al bipartito de situar a Cantabria «en el furgón de cola de la recuperación», un «Gobierno incapaz» de aprovechar el «despegue económico», y «con tres cabezas, la de Revilla, la de Díaz Tezanos y la de Zuloaga, cada una de ellas corriendo en una dirección», acusó. Para la dirigente popular, el «único objetivo» del actual Ejecutivo es «su propia supervivencia, a costa de lo que sea, incluso valerse de un tránsfuga», apuntó en alusión al apoyo del diputado José Ramón Carrancio, ex de Ciudadanos, a los presupuestos.

En contraposición, la dirigente popular situó al Ayuntamiento de Santander «sin cuya inversión la economía de Cantabria estaría aún más plana de lo que está», y al ministro Íñigo de la Serna, porque «nadie como él pone en evidencia la incapacidad y la deslealtad de socialistas y regionalistas, que tratan de justificar su sonoro fracaso echando la culpa de todo a Madrid».

Javier Cotera

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