Ganaderos y agricultores celebran los efectos de un temporal que mitiga la sequía

Los ganaderos han comenzado ya a estabular el ganado ante la llegada de las nieves. /Javier Rosendo
Los ganaderos han comenzado ya a estabular el ganado ante la llegada de las nieves. / Javier Rosendo

Las precipitaciones ayudan a paliar los daños de una deshidratación de los campos que, según los empresarios, va a tener consecuencias económicas en el sector primario de la región

José Carlos Rojo
JOSÉ CARLOS ROJOSantander

Lo llamativo de este temporal de agua y frío que ha traído las primeras nieves del otoño a la región es que ha sido bien recibido por casi todos. Especialmente por un sector, el de ganaderos y agricultores, que ha sufrido un año de sequía como no se recuerda. La fuerza de las lluvias ha ayudado a paliar la sed de ríos, manantiales y embalses, y las nieves dosificarán la hidratación en unos campos resecos, especialmente en el sur de la región.

La falta de agua ha causado estragos en el balance económico anual de quienes fundamentan su vida en el sector primario. «Las pérdidas son cuantiosas, tanto para la ganadería como para la agricultura», explica Pedro Gómez, ganadero y presidente de la Asociación Agraria Jóvenes Agricultores (Asaja). «Lo han pasado muy mal en Campoo y en Liébana. Allí no ha llovido nada. Es uno de los peores años que se recuerdan en mucho tiempo», destaca. Por eso, las precipitaciones de estos días han sido lo más parecido a un regalo.

«Nos hacía falta como nada. Tenía que llover, o nevar, o que cayera lo que cayera, pero algo de una vez», exclama Elaquio Gómez, ganadero y agricultor de Ruerrero (Valderredible). «El campo estaba catastrófico. Más seco era imposible. Mejor que la nieve hubiera sido que hubiera llovido más suave, pero a falta de nada...». A estas alturas de la temporada ya han salvado la patata. Está toda recogida y almacenada. Aunque la sequedad del suelo ha afectado a la misma recolección: «Ha habido que regar para sacarla porque en algunos sitios era imposible», remarca Agustín Díez, agricultor de Rocamundo (Valderredible). El frío y las heladas no dañan ahora las siembras de invierno, el trigo y la cebada. Todo lo contrario, acaban con insectos que a la larga podrían derivar en plagas.

La ganadería ha sido igualmente afectada. El problema principal ha sido la escasez de pasto. Campos que el pasado año dieron hasta cien rollos de hierba, este año han llegado, a duras penas, a los treinta. «Eso nos obliga a comprar forraje y, encima, con los precios altos con los que nos manejamos estos meses, por la escasez. Lo más importante este año es salvarlo. Y nos daremos con un canto en los dientes», exclama Gómez.

Han sufrido menos las explotaciones de la costa y zona centro de la región. En San Andrés (Luena), sólo lamentan que las nieves hayan cubierto tan pronto unos prados que han sido este año más fértiles que en años anteriores. «Comprendo a los compañeros que han sufrido la sequía, pero es que aquí ha sido un año excepcional. La pena que me da es que he tenido que bajar el ganado para la estabulación porque con la nieve ya es imposible tenerlo arriba», explica Joaquín Ibáñez, con una explotación de 300 cabezas de ganado.

Alto Campoo, el gran estreno

La nieve también ha permitido la inauguración de la temporada invernal en la estación de esquí de Alto Campoo. Las bajas temperaturas, que cayeron por debajo de los -10º, y las precipitaciones alimentaron de nieve natural las pistas y facilitaron la puesta en marcha de los cañones de innivación artificial. Así se pudieron cumplir los pronósticos del director de la instalación, Joan Font. «Queremos aprovechar el puente la Constitución porque es una buena manera de comenzar la temporada», deseaba una semana antes de que llegara el frente polar a la región.

El embalse del Ebro alcanza el 27,7% de su capacidad

El temporal ha traído buenas noticias para el embalse del Ebro. Y lo que supondrá el deshielo de la zona ayudará, aún más, a reparar el daño que durante todo el año ha causado la sequía a la mayor reserva de agua de la región. Los niveles registran a día de hoy cerca de 150 hectómetros cúbicos (hm3) almacenados de los 540 que puede retener, según los datos de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE). El balance del último mes es más que positivo, porque el embalse ha pasado del 24,2% de su capacidad al 27,7%,aunque los datos continúan siendo aún muy diferentes a los del pasado año por estas alturas, cuando estaba al 67,6%.

Por lo pronto, y según la predicción de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), la lluvia y el frío continuarán de cara a los próximos días después de este inicio de semana de sol. Aparecerán los chubascos, ocasionales, aunque serán más persistentes en el norte de la región. El frío se mantendrá, con una cota de nieve que alcanzará los 1.000 metros; ese nivel caerá el sábado, pudiendo alcanzar los 900 metros. Y el domingo serán las lluvias las que cobrarán mayor intensidad. «Todo apunta a que no va a ser un tiempo tan apacible como en la primera parte del puente,pero en ningún caso va a repetirse lo de la pasada semana», explica José Luis Arteche, de Aemet en Cantabria.

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