play off de ascenso a segunda

El Racing logra la gesta

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El entrenador es manteado tras el encuentro / Javier Cotera

  • Se impone al Llagostera por la mínima después de un partido con un dominio total, pero donde el gol se ha hecho de rogar

El Racing es equipo de Segunda División. El conjunto cántabro puso a prueba los corazones de los racinguistas –los más de 21.000 que lo vieron en los Campos de Sport y los de aquellos que lo siguieron de múltiples formas- y venció al Llagostera con un gol en propia puerta en el minuto 87 que lleva al equipo cántabro a Segunda División. La fiesta completa.

El empuje racinguista fue patente en los primeros minutos. El discurso de Delfín Calzada sobre el propio césped y que fue emitido por megafonía para todo el estadio sirvió de acicate para los hombres de Paco Fernández. En los compases iniciales, el conjunto cántabro apretó a su rival, llegando a generar hasta cuatro córners, pero los verdiblancos no vieron puerta y el globo se fue desinchando. Un cabezazo desviado de Francis, que entró con todo, y un remate arriba de Koné fueron la acciones más destacadas.

El atasco del Racing permitió respirar al Llagostera, acongojado desde que su autobús enfiló el final de la S-20, con la marabunta de aficionados que aguardaba en la puerta de los Campos de Sport. Los locales dominaban pero la superioridad se quedaba ahí. Los catalanes rondaron tímidamente la portería de Mario, que no tuvo demasiado trabajo en el primer periodo.

El momento más intenso de estos 45 minutos iniciales llegó con una caída de Koné en el área. La grada rugió enfadada al ver que el colegiado no señaló el punto de penalti para decretar la pena máxima. Con el empate a cero se llegó al descanso.

Tras el paso por los vestuarios, el Racing volvió a la senda del empuje. Aunque saltaron las alarmas cuando Alejandro, el meta suplente, salió a calentar. Mario tenía problemas en su mano y tal vez tendría que abandonar el césped. Mientras, sus compañeros apretaban al Llagostera. Los cántabros estuvieron a punto de marcar en estos primeros minutos, en un remate de Javi Soria que se estrelló en el palo.

Tras el ‘uy’ de la grada, el partido volvió a entrar en una fase sin apenas incidencias, y la falta de buenas nuevas desembocaba en nervios y preocupaciones en la parroquia racinguista. Esta inquietud se hacía potente con algunas decisiones del colegiado, que la grada protestaba amargamente, con el agobio que producía el paso de los minutos.

El partido se iba convirtiendo en una película de suspense y el cronómetro no dilucidaba si el final iba a ser o no feliz. Koné y Miguélez fallaron lo imposible para terror del graderío. El costamarfileño se plantó solo ante Moragón y estrelló la pelota en el meta. El rechace le cayó a Miguélez, que, con el portero batido, mandó su disparo fuera. Las uñas ya eran muñones.

El conjunto cántabro buscaba el ascenso desde las esquinas, con una serie de córners que no encontraban rematador. Hasta que uno botado desde la izquierda por Rubén Durán, iba a tocar la cabeza del delantero catalán Sellarés en el primer palo y se colaba en las redes. En propia puerta también valen. Y más aún si llega en el minuto 87 de partido.

El Sardinero estalló de alegría con el tanto que ponía a los verdiblancos con pie y medio en Segunda División. La vuelta al fútbol de élite. Sólo restaba aguantar los tres minutos de tiempo reglamentario más los cinco de añadido. Los futbolistas de Paco Fernández, muy tocados físicamente, recobraron fuerzas con el tanto y, tirando de oficio, se afanaron en defender y hacer correr el reloj.

El pitido final desató el grito de alegría y rabia acumulada. El grito de una plantilla y una afición que han sufrido durante el último año y, mirando atrás, en los tiempos más recientes de la historia de este club centenario. Una victoria que marca el comienzo de una nueva era en el racinguismo y, tal vez suponga también la salvación de la entidad. Al menos, era un paso totalmente necesario. ¡A Segunda!

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