Del barro a la fama tardía

Del barro a la fama tardía

La semifinal de Copa, después de eliminar al Racing, y el ascenso a Segunda con el Mirandés en 2012 pusieron en el mapa futbolístico a Carlos Pouso

Sergio Herrero
SERGIO HERREROSantander

Carlos Pouso forma parte de esa élite de entrenadores de la Segunda División B. Ahora que está alejado de los banquillos, cuando uno de los equipos potentes de la categoría se queda sin inquilino en el área técnica el nombre del técnico vasco sale siempre a relucir. Es el 'Suena Míchel' del balompié modesto. Como Manix Mandiola o como seguramente pasará a partir de ahora con el propio Ángel Viadero. La veteranía siempre es un grado entre las llamas del averno futbolístico. Se suele decir que más sabe el diablo por viejo que por diablo.

«Vengo del fútbol de barro. Me gusta recordarlo y no me avergüenzo de ello. En Artxanda, por ejemplo, cuando entrenaba al Moraza, llegaba el barro en octubre y no se iba hasta marzo. Vengo desde ahí y me siento muy orgulloso de poder decirlo», reconoció en una entrevista Pouso tras cruzarse en el camino del Racing -el de Primera- en el año 2012. El vizcaíno ya contaba en su currículum con 27 partidos en Segunda División al frente del Eibar, pero su verdadera fama empezó en Villarreal y se consolidó en Santander. El entonces técnico del Mirandés, también en Segunda B, había eliminado al conjunto castellonense y las caprichosas bolas decidieron emparejarle en la ronda de octavos de final con un Racing en descomposición y dirigido por el prácticamente interino Juanjo González. En la ida, el equipo cántabro se llevó un doloroso 2-0 que los burgaleses supieron mantener en la vuelta con un meritorio empate a uno. Pouso y su Mirandés aún tuvieron valentía para cargarse al Espanyol en cuartos y se enfrentaron a una histórica semifinal frente al Athletic. Hasta San Mamés llegó la aventura.

Pero al técnico vasco, ya con 51 años, le llegó el reconocimiento. Acrecentado posteriormente con el ascenso a Segunda División. «¿Cómo se siente?», le preguntó el periodista. «Como una persona que tiene la suerte de estar en el sitio indicado en el momento justo», contestó el entonces entrenador revelación del fútbol español. Siempre con los pies en el suelo. Tras asaltar los Campos de Sport no hubo botellas de cava ni celebraciones estridentes. «Pizzas y cervezas para el viaje de vuelta hasta Miranda y ya pensando en el partido del domingo en Guijuelo», zanjó. Con la humildad como tarjeta de presentación.

Mientras Ángel Viadero se despedía del Racing, la directiva ya gestionaba la llegada del vasco

Pasó más de media temporada penando por la Segunda División. En puestos de descenso. Pero la directiva del Mirandés confió en su figura y lo mantuvo al frente de la nave. Ilustre de Miranda de Ebro. La paciencia tuvo el premio de la salvación, aunque Carlos Pouso abandonaría finalmente Anduva al no ser renovado.

El entrenador vasco estuvo un año en barbecho y volvió a formar parte de esa élite técnica de la Segunda B. Suena Pouso... Varios equipos sondearon su incorporación, pero finalmente decidió quedarse cerca de casa. Fútbol del norte. Su preferido. Firmó por la Unión Deportiva Logroñés y se cruzó de nuevo en el camino del Racing. Esta vez el de Munitis, que no fue capaz de superar al cuadro riojano ni en la ida ni en la vuelta -0-1 en los Campos de Sport y 1-1 en Las Gaunas-. Metió al cuadro riojano en play off, en el que cayó a las primeras de cambio.

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En la temporada siguiente, también de rojiblanco, aguantó catorce jornadas. Un equipo confeccionado para pelear por cotas altas marchaba en el puesto decimocuarto a esas alturas. Se echó a un lado, aunque con la responsabilidad de nombrar a su propio sustituto, ya que cambió el césped por la moqueta del despacho. El lugar donde ha permanecido hasta ahora. Hasta el momento de descolgar el teléfono y recibir la misma llamada que en el verano de 2016 recibió Ángel Viadero. Algo así como: «Hay alguna opción de que vengas al Racing».

Pouso solicitó hace semanas al Logroñés permiso para hablar con otros equipos

Si finalmente José Pouso da el sí, quiero, que nadie espere ver por los Campos de Sport de El Sardinero al tiqui-taca en persona. El estilo del técnico vasco se basa en cimentar la parcela defensiva y construir desde ahí. De la escuela del pragmatismo. Similar a Ángel Viadero en ese aspecto. Y con un conocimiento absoluto de la categoría. Además, le gusta sacar réditos de las acciones de estrategia.

Adolfo Mayordomo dirigió junto a Javier Pinillos y Oriol Lozano la sesión de entrenamiento de ayer

En lo personal, quienes le han tratado de cerca hablan de una persona afable, accesible y dicharachera. También hay quien habla de cierta distnacia con el entorno. Amante además de los placeres de la vida, en especial la gastronomía. Pero cuando se pone el chándal es un tipo serio y concienzudo. Características que le vendrán bien si finalmente firma por el Racing, porque tendrá un reto muy importante y complicado que afrontar. Los Campos de Sport son una plaza de mucha responsabilidad para torear.

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