El Racing reduce su deuda con Hacienda en algo más de cuatro millones de euros

Alfredo Pérez, de Pitma, junto al presidente del Racing, Manolo Higuera, y el director general del club, Víctor Alonso. /Celedonio Martínez
Alfredo Pérez, de Pitma, junto al presidente del Racing, Manolo Higuera, y el director general del club, Víctor Alonso. / Celedonio Martínez

La firma cántabra Pitma, máxima accionista del club, ya ha efectuado los primeros pagos, que deja la cantidad pendiente por debajo de seis millones

Sergio Herrero
SERGIO HERREROSantander

Las aguas cenagosas en las que sobrevive el Racing como institución van bajando. Si antes llegaban hasta las cejas y apretaban el cuello verdiblanco, ahora remiten y se quedan a la altura del pecho. La deuda del club con la Agencia Tributaria se ha reducido, tras un primer pago de Pitma, en algo más de cuatro millones de euros. Lo que a 31 de diciembre de 2016 eran 9,17 millones de lastre -y después se incrementaron por intereses de mora-, ahora se quedan en cinco más un importante pico. El Racing sigue en la UCI, pero respira con algo menos de dificultad que hace unos días.

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Este primer abono es uno de los pasos iniciales del proceso abierto desde que el Grupo Pitma diese un paso adelante para hacerse con la mayoría accionarial de la entidad de los Campos de Sport. Una decisión tomada después de que el Gobierno de Cantabria reculase en su intención de subcontratar al holding de Cartes publicidad por un valor máximo de cuatro millones de euros en otros tantos ejercicios. Pitma lleva un tiempo en conversaciones con Hacienda. No para tratar de establecer un nuevo acuerdo singular de pago, ya que eso no lo permite la ley después de los reiterados incumplimientos de Ángel 'Harry' Lavín durante su presidencia. El definitivo, tras no abonar las cantidades correspondientes al traspaso de Jairo Samperio al Sevilla. Pero sí para coordinar los abonos a los que se ha comprometido la empresa cántabra después de anunciarse su conversión en máximo accionista del Racing.

No hay fecha prevista para que en las oficinas del estadio verdiblanco puedan disfrutar de una ansiada paz financiera con el fisco. Para que el club deje de salir en la vergonzante y periódica lista de morosos de la Hacienda española. Pero no es descartable que el Racing cierre el año 2017 -que no el ejercicio- dándose la mano con los responsables de la Agencia Tributaria -a nivel estatal, aunque la mitad de lo recaudado irá a parar a las arcas de la Hacienda regional-.

Cambio de escenario

El Grupo Pitma anunció el pasado 1 de julio que se convertiría en el accionista mayoritario de la sociedad, con algo más del 50% de las participaciones, con la promesa de hacerse cargo de la deuda tributaria. Un paso dado, tal y como explicaron ante los medios, para evitar la disolución del club, un final al que parecía abocado ante la presión de la Agencia Tributaria después de que el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, anunciara de forma inesperada y en un momento crítico que el Ejecutivo no cumpliría con el acuerdo del Consejo de Gobierno del pasado 11 de agosto de incluir publicidad institucional en el Racing.

«Nos hacemos cargo de la gestión y seguridad económica del Racing. Tenemos ahora un compromiso de hacernos responsables de la deuda», dijo Alfredo Pérez. «Al Racing le ha tocado la lotería. El club ha estado al borde de la liquidación por la deuda de Hacienda y dos personas que lideran un grupo cántabro han dado un paso adelante. Yo sí sé, porque me dedico a ello, que no había ningún incumplimiento legal para aprobar el convenio. Lo que ha ocurrido es mejor que se lo pregunten al Gobierno», comentó entonces el presidente verdiblanco, Manolo Higuera, aquel día. Un paso que acabó, por necesidad, con la atomización accionarial del club.

En los cerca de dos años que han durado las idas y venidas del contrato publicitario del Racing por las seis plantas de la sede gubernamental de Peña Herbosa, uno de los principales impedimentos que encontró el Ejecutivo para participar económicamente en la salvación del club cántabro fue, precisamente, la imposibilidad de aportar dinero a una empresa endeudada con Hacienda. Por eso, la aparición de Pitma abrió una nueva vía que, finalmente, no se recorrió. El caso es que, si finalmente el Racing pone el contador a cero con la Agencia Tributaria, el Gobierno podría replantearse la posibilidad de colocar publicidad institucional en los diferentes soportes que ofrece el Racing, aunque ya sea demasiado tarde para el objetivo inicial. Al menos, ya no tendría el bloqueo de negociar con una sociedad embargada. Eso sí, para ello, tendría que recuperar las relaciones con los responsables del club y de Pitma, muy deterioradas tras la marcha atrás en lo acordado en Consejo de Gobierno.

Una vez que el Racing, a través de Pitma, salde su deuda con Hacienda, podrá acceder a una serie de cantidades aún pendientes de facturar -aproximadamente dos millones de euros-, que supondrían otro importante balón de oxígeno para las arcas de los Campos de Sport de El Sardinero.

Otra buena noticia de la puesta al día con el fisco será que, cuando llegue el próximo mes de junio, si el Racing consigue el ascenso a Segunda División sobre el terreno de juego, ya no hará falta hablar de la deuda como requisito indispensable para dar el salto de categoría, de regreso al fútbol profesional. Ese escollo, que en esta recién terminada campaña podría haber sido un obstáculo insalvable para los intereses deportivos, ya no existirá.

Además de la deuda con la Agencia Tributaria que ya ha empezado a abonar Pitma, el Racing tendrá que hacer frente en los próximos meses, a finales del presente año, a un importante desembolso. Un nuevo plazo del convenio de acreedores. En principio, debería ser un 35% por ciento de los 11.562.317,46 euros de la deuda total. Sin embargo, al no haber logrado el ascenso, el acuerdo estipula que el pago será de la mitad: unos dos millones de euros, que se unirán a los aproximadamente 289.000 abonados en diciembre de 2016.

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