Wolder, en concurso de acreedores

Luis Palomeque

La empresa cántabra, dedicada a la fabricación de dispositivos tecnológicos, anunció en junio la solicitud de un ERE para parte de su plantilla

Pilar González Ruiz
PILAR GONZÁLEZ RUIZSantander

Wolder, la empresa cántabra de tecnología, está en concurso de acreedores. Así lo ha dictaminado el Juzgado de lo Mercantil de Santander. El administrador concursal de la compañía, ubicada en Los Corrales de Buelna, será Pedro Prendes, cuyo domicilio profesional está en Gijón.

Hace unos dos meses, en junio, Wolder solicitó un Expediente de Regulación de Empleo para la parte de su plantilla dedicada a la fabricación de electrónica, la gran apuesta de expansión de la compañía y de su director, Ricardo Garrudo. Una medida que implicaría despidos pero no el cierre de la división encargada de estos productos. En ese momento y de forma categórica ante los rumores, la compañía desmintió el posible cierre de la fábrica de barros o cualquiera de sus ramas de actividad, pero reconoció la necesidad de aplicar "medidas reestructurales", obligados por "la situación imperante en el sector".

Sin embargo, ese cierre sí llegó. El área de electrónica de consumo del grupo (smartphones, tablets, cámaras y lectores de libros), cesó su actividad y el balance de despidos ascendió a 55 trabajadores de los 150 con que cuenta la empresa.

Tras esta resolución judicial, los propietarios de la empresa conservan sus facultades de administración y de disposición de su patrimonio, pero sometidas a la intervención de la administración concursal.

Por su parte, los acreedores deberán informar al administrador concursal sobre las deudas que mantienen con la empresa y presentar la documentación necesaria, en el plazo máximo de un mes, y podrán comparecer en el procedimiento.

Causas

El origen de los problemas que afronta la compañía tiene dos frentes diferenciados. El primero, su deficiente estructura financiera, con la mayor parte de los créditos y deudas a corto plazo. El segundo, los malos resultados de las campañas de septiembre y Navidad del pasado año.

Estas dos campañas han sido tradicionalmente claves para Wolder y para la mayoría de los vendedores de electrónica de consumo, sobre todo en el caso de los teléfonos móviles. Y la empresa de Los Corrales falló por un problema de suministro de pantallas en su cadena de fabricación en China, que le impidió llegar a tiempo y en condiciones a la campaña navideña.

"En esencia, cobra por los aparatos vendidos y paga los créditos con los que los compró. Si se hubieran atendido propuestas realizadas para recapitalizar la compañía y refinanciar la deuda se podría haber paliado el problema", aseguró a El Diario una fuente del sector.

Luis Palomeque

División de la empresa

Hasta la eliminación de esta rama de electrónica de consumo, Wolder contaba con tres unidades de trabajo. La venta de remolques y el bricolaje completaban esta tríada empresarial a la que en su última etapa se había añadido una pequeña parte de trabajo dedicada al mercado de los monopatines.

El grueso de actividad, sin embargo, lo centraba la electrónica de consumo. Wolder saltó a las portadas especializadas con sus cifras de venta en 2015, cuando llegó a las 400.000 tablets vendidas y aumentando en un 200% su cuota de venta de smartphones. La compañía cántabra competía con firmas internacionales como Samsung y Apple con algunos de sus productos.

Los planes para este año incluían la expansión de la compañía, especialmente en Sudamérica, con los mercados ya conocidos de Perú y Costa Rica, y negociaciones para la llegada a países como México, Panamá o Brasil.

Instalaciones

Casi un millón de euros invirtió Wolder en construir su sede en el Polígono de Barros. Inaugurado en abril de 2012, el edificio alcanza los 3.000 metro cuadrados; un tercio dedicados a oficinas y el resto destinados a almacenaje.

En la inauguración de su nueva sede, con la presencia del entonces presidente regional Ignacio Diego, entre otras personalidades políticas y empresariales, el director de la empresa, Ricardo Garrudo destacó dos pilares esenciales como la clave del éxito de Wolder: una posición privilegiada respecto a China y un gran equipo de profesionales comprometidos con el proyecto.

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