El Ayuntamiento asegura que el nivel de ruido en el Río de la Pila, Cañadío y Pombo "no es alarmante"

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En la Plaza de Cañadío se juntan cada fin de semana, en especial en verano, cientos de personas para divertirse al aire libre. El vídeo recoge el ruido que se genera. / María Gil Lastra

  • Una sexta parte de los santanderinos soporta por la noche ruidos que están por encima de los límites marcados como adecuados para vivir y descansar

Una sexta parte de los santanderinos soporta por la noche ruidos que están por encima de los límites marcados por los expertos como adecuados para vivir y y descansar: los 55 decibelios. El Mapa de Ruidos elaborado para el Ayuntamiento establece que el 86% de los santanderinos soporta por la noche ruidos que están por debajo de los 55 decibelios y el resto de los ciudadanos, en zonas como Cañadío y el Río de la Pila, soporta ruidos por encima de esos decibelios; «pero no son alarmantes», explicó ayer el concejal de Medio Ambiente, Ignacio Quirós, al presentar el denominado Mapa de Ruidos, un documento en el que la empresa Acustel ha trabajado durante siete meses y en el que se han invertido 67.000 euros. Con el Mapa de Ruidos en su poder (una vez que sea aprobado, tras las alegaciones pertinentes), el Ayuntamiento pondrá en marcha el próximo año un Plan Contra el Ruido en el municipio.

El Mapa contiene las mediciones realizadas en la plaza de Cañadío y en el Río de la Pila por la noche. En el Río de la Pila, la medición fue realizada en la madrugada del sábado al domingo. El ruido fue de 67,6 decibelios. En la Plaza de Cañadío la medición fue realizada en la noche del viernes al sábado. El ruido alcanzó los 75,9 decibelios.

Las peores zonas de la ciudad corresponde a las que más tráfico soportan, es decir la S-20, la S-10, la A-67, la avenida de Parayas, la calle de Castilla y la calle de Antonio López. Las mediciones se han hecho de día y de noche. Establecen que por el día, el 92% de la población sufre ruidos que están por debajo de los 65 decibelios y por la tarde, el 94% de los santanderinos soporta idénticos niveles. Por la noche, el 86% de la población soporta ruidos por debajo de los 55 decibelios.

Un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera los 50 decibelios como el límite superior deseable. Y habla de muy ruidoso a partir de 55 y hasta los 75 decibelios. Los 65 decibelios se consiguen con un aspirador, un televisor con volumen alto o un radio despertador. Un camión de la basura provoca 75 decibelios.

Como explicó Quirós, la elaboración del Mapa de Ruidos no obliga a realizar mediciones por la noche en zonas de diversión, pero el Ayuntamiento ha querido hacerlo para constatar el alto nivel que superan los santanderinos y ponerlo remedio. El estudio realizado para el Ayuntamiento establece como «mejorable» el nivel de ruidos del Río de la Pila y Cañadío.

En relación a otros municipios de idéntica o similar población que Santander, los ruidos que soportan los ciudadanos son menos. Según el estudio de Acustel, el 88% de los santanderinos vive soportando un nivel de ruido que considera ‘aceptable’ por el Ayuntamiento.

La población de Santander se acerca a los 175.000 habitante censados. La comparación se ha realizado con otros municipios en los que Acustel ha realizado similares estudios. En Getafe (175.000 habitantes) solo el 5% de la población vive con niveles de ruidos aceptables; en Castellón (181.000 habitantes) solo el 37% de la población vive con ruidos aceptables; en Almería (165.00 habitantes) lo hacen el 75% y en Albacete (172.000 habitantes) el 71% de la población vive con nivel aceptable de ruido.

Obligados por ley

La elaboración de un Mapa de Ruido es obligatoria en base a la denominada Ley del Ruido del año 2003. Entre sus objetivos está la evaluación global de la exposición a la contaminación acústica de una determinada zona, la realización de predicciones globales para dicha zona. adoptar planes de acción contra la contaminación acústica y las medidas correctoras que sean adecuadas.

El Mapa del Ruido debe contener información sobre los índices acústicos existentes o previstos en cada una de las áreas afectadas; valores límite y objetivos de calidad acústica aplicables esas áreas, superación o no de los valores existentes de los índices acústicos de los valores límite aplicables y el número estimado de personas, de viviendas, de colegios y de hospitales expuestos a la contaminación acústica en cada área acústica.

Para la OMS, el nivel de ruido muy bajo se sitúa entre 10 y 30 decibelios (bibliotecas), mientras que el nivel bajo está entre los 30 y 55.