Los vecinos del Cabildo, «desanimados» por quedar paradas las reconstrucciones

La calle Alta, eje central del barrio y en donde hay numerosas casas en ruina, solares vacíos y edificios sin habitantes. /Alberto Aja
La calle Alta, eje central del barrio y en donde hay numerosas casas en ruina, solares vacíos y edificios sin habitantes. / Alberto Aja
Santander

La anulación del Plan General invalida también el plan especial de reforma del barrio, de manera que todo queda detenido a la espera de nueva regulación legal

Juan Carlos Flores-Gispert
JUAN CARLOS FLORES-GISPERTSantander

Los vecinos del Cabildo están «desanimados por lo que ha sucedido, porque la anulación del Plan General deja parado todo el proceso de restauración y reconstrucción del barrio. Los vecinos estamos cansados y desanimados, vemos cómo se van derribando edificios que están en ruina y no se reconstruye nada. Vemos que el barrio va a peor y que esto no parece tener solución», relata Carlos Calzón, presidente de la Asociación de Vecinos El Cabildo. «Estamos convencidos, después de las conversaciones con los técnicos municipales y del Gobierno regional, que hasta dentro de dos años no se volverá a poder contar con un plan que garantice la reconstrucción del barrio», concluye Calzón al relatar el momento que vive el barrio. La anulación el año pasado del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) hizo caer también el Plan Especial de Protección y Reforma Integral (Pepri) del Área Específica del Cabildo de Arriba. «Así que todo queda paralizado y, como hay que volver a hacer todo el planeamiento, nos quedamos como estábamos. Sin poder hacer nada», dice el dirigente vecinal.

El Cabildo lleva casi dos décadas esperando una gran iniciativa de reconstrucción que le devuelva a la vida. Un barrio céntrico, a pocos metros del Ayuntamiento, pero que continúa su proceso de deterioro y ruina. En mayo de 2015 fue demolido un edificio en el número 16 de la calle Ruamayor y en mayo pasado el Ayuntamiento declaró ruina el número 1 de la calle San Pedro. «Y hay más que irán cayendo», señala Calzón, «porque cuando pasan la inspección de edificios para ver cómo están muchos tienen graves deficiencias que los propietarios no pueden arreglar, así que acaban siendo declarados ruina y derribados. Otro solar más en el barrio».

El Cabildo ha contado con varios planes para su rehabilitación con nombres tales como ARI (Área de Rehabilitación Integral), Área de Rehabilitación de Centro Urbano (ARCU), Área de Renovación Urbana (ARU); Área de Regeneración y Renovación Urbana (ARRU) y el plan Especial de Protección y Reforma Interior (Pepri) de 2015.

La empresa cántabra Tecniobras tiene muy adelantadas las conversaciones y gestión con los propietarios de los números 9 al 17 de la calle Alta para derribar los deteriorados edificios y reconstruirlos, con un estilo similar al de la zona, con balcones y miradores. Y también con propietarios del núcleo central del barrio (números 4 al 12 de la calle Alta; San Pedro, 1, y Cuesta del Hospital, 26) que también sería reconstruido y en donde hay solares y edificios propiedad de varias empresas.

En su contexto

1255.
es el año en que está fechado el más antiguo documento existente en la catedral de Santander en el que se da cuenta de un intercambio de casas entre El Cabildo y un ciudadano de Burgos.
Alta 9-19 .
Se planeó derribar los edificios en pie entre el número 9-19 de la calle Alta y construir en todo ese gran solar unos nuevos pisos. El número 7 verá reconstruida la fachada, para conseguir una manzana de idénticas características.
Plaza central.
La manzana Alta/San Pedro tiene 1.000 metros cuadrados de superficie y se planeó construir un edificio de 5.276 metros, con bajos comerciales, con un aparcamiento subterráneo de dos plantas y una superficie de 1.962 metros.
Asociación vecinal.
Fundada en 1995 y relanzada en 2005 con el gran deterioro del barrio. En diciembre se cumplen diez años del derrumbe del 14 de la Cuesta del Hospital, con tres muertos.

Complejidad

«Tenemos muy adelantadas las conversaciones con los propietarios; contamos con su adhesión mayoritaria, pero para poder desarrollar cualquier proyecto de reconstrucción hay que tener el respaldo del planeamiento», indican desde Tecniobras. Así que el Ayuntamiento, a través de su Sociedad de la Vivienda y Suelo (SVS), planteará la modificación puntual del Plan del año 1997 (que tras la anulación del de 2012 es el que está en vigor), para poder desarrollar los proyectos de reconstrucción. Esta modificación podría estar aprobada a mediados de 2018. Además, los arquitectos deben rehacer los proyectos de los nuevos edificios

Y, también, hay que ver con qué subvenciones públicas se cuenta para reconstruir los edificios, una vez que se conozca el Nuevo Plan Estatal de Vivienda para el periodo 2018-2021 y que debe contar con el decreto del Gobierno de Cantabria para aplicarlo. Así que la complejidad del asunto no es poca. «Desde Tecniobras seguimos trabajando, no hemos parado, estamos en contacto con los propietarios para iniciar el proyecto en cuánto podamos», dicen los responsables de la empresa.

Y, por último, como no se podrá contar con la totalidad de los vecinos a favor (cinco están en contra), los que no lo estén serán expropiados en favor del beneficio común. Se espera que la reconstrucción cuente con un 40% de fondos públicos, incluidos los que conceda el Ayuntamiento de Santander. Los vecinos también tendrán que aportar cantidades económicas para contar con nuevo piso, estimadas entre los 3.000 y los 40.000 euros.

El Cabildo se ha beneficiado de diferentes ayudas y subvenciones. El ARI permitió que los vecinos obtuvieran ayudas del 40% del presupuesto de rehabilitación, hasta un máximo de 4.500 euros por vivienda. En total, se beneficiaron 33 comunidades de propietarios y 299 viviendas, que recibieron subvenciones públicas por valor de más de 700.000 euros. Y el Ayuntamiento y el Gobierno invirtieron dos millones de euros en el cambio de todas las aceras de El Cabildo, mejorando sobremanera el aspecto del barrio.

En noviembre de 2008 El Cabildo fue declarado ARCU, lo que supuso aumentar las ayudas de 4.500 a 6.000 euros por vivienda con el tope del 50% del presupuesto de rehabilitación.

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