La Audiencia condena a una aseguradora a indemnizar a las víctimas de la explosión de la caldera en Salces

El fontanero que instaló la caldera, en el juicio celebrado hace dos años./
El fontanero que instaló la caldera, en el juicio celebrado hace dos años.

El juzgado de lo penal había absuelto a la compañía y solo condenó al fontanero, que era insolvente. Catorce años después del dramático siniestro, el tribunal corrige la sentencia y obliga a Axa a hacer frente al seguro y pagar 245.212 euros a los afectados

DM .Santander

La Audiencia Provincial de Cantabria ha condenado al pago de una indemnización de 494.723 euros a un fontanero por la explosión de una caldera que carecía de dispositivos de seguridad, un dramático suceso ocurrido en la comarca de Campoo hace catorce años y que ahora termina su recorrido judicial. Este nuevo fallo permitirá al fin a las víctimas cobrar la indemnización, ya que la Audiencia corrige la sentencia de instancia que absolvía a la compañía aseguradora y ahora la condena a responder directa y solidariamente del pago de las cantidades hasta un límite de 245.212 euros.

En una resolución que resuelve el recurso de apelación contra la sentencia del Juzgado de lo Penal nº 1 de Santander, la Audiencia también aumenta la indemnización que deberán percibir los lesionados. Inicialmente, el Juzgado condenó al instalador -que en su día se declaró insolvente- al pago de 275.028 euros, además de una pena de dos años de prisión y otra de inhabilitación para el ejercicio de la profesión de fontanero o instalador de calefacciones por un periodo de cuatro años, condenas que no han sido recurridas.

Según el relato de hechos de la sentencia, el acusado había instalado un sistema de calefacción central en la vivienda de los afectados, situada en el pueblo de Salces (Campoo de Suso), en 1998. Años después, modificó la instalación para colocar una paila en el hogar de leña, con el fin de aprovechar la fuente de calor de la chimenea para calentar los radiadores.

Sin válvulas de seguridad

En esta nueva instalación, el acusado, Jesús C. C., no dispuso de regulación de temperatura ni de sistema alguno de expansión. Tampoco modificó los sistemas preexistentes de alivio de la sobrepresión ni los diámetros de las tuberías.

Puede afirmarse que la actuación profesional del acusado faltó a las más mínimas normas de cuidado exigibles e infringió la legislación de seguridad sobre este tipo de instalaciones, explica la sentencia.

Tras llevar a cabo esta modificación, en enero de 2003 tuvo lugar una explosión en la caldera, que produjo graves lesiones físicas y psíquicas a los moradores de la vivienda, el matrimonio formado por Julia M. y José Antonio R.

A la mujer, que tuvo que ser sometida a tratamiento médico y quirúrgico durante varios meses, le quedan como secuelas la amputación de las dos piernas, cicatrices de quemaduras, graves secuelas estéticas y un trastorno depresivo reactivo. Actualmente, tiene reconocida una incapacidad permanente absoluta y requiere de asistencia para sus quehaceres habituales.

También sufrió heridas el marido, que requirieron varios meses de curación. Como secuelas, le han quedado problemas psíquicos que han derivado en su posterior incapacidad laboral.

La explosión produjo, además, daños en la vivienda que han sido tasados en 104.319 euros.

Por todo ello, la Audiencia dispone una indemnización de 377.568 euros para la mujer; 12.835 euros para el hombre; 32.585 euros por los daños materiales que deberá pagar a ambos; y 71.735 euros para la aseguradora que adelantó parte de la indemnización por los daños en la vivienda.

Esta sentencia es firme, por lo que no cabe recurso alguno contra la misma.

 

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