Recordando a 'E.T.'

Recordando a 'E.T.'

Por muchos años que pasen desde su estreno en 1981, sigue siendo una de las películas más taquilleras de la Historia del Cine

JAVIER RODRÍGUEZSantander

Con guión de Melissa Mathison, música de John Williams, un Henry Thomas espléndido en su papel, un extraordinario muñeco articulado y diez millones y medio de dólares de presupuesto comenzó a rodar Steven Spielberg en septiembre de 1981 (durante tres meses) en California una de las películas más taquilleras de la Historia del Cine: 'E.T.'. Estrenada al año siguiente incluye escenas impactantes: la huída de los niños en sus bicicletas voladoras con el extraterrestre; el abrazo y posterior despedida entre Elliot y su amigo…

El pasaje del dedo iluminado de 'E.T.' apuntando hacia la frente del niño para decirle en el momento del adiós «estaré aquí mismo» es irresistible, un pasaje demostrativo de hasta qué punto el cine puede llegar a activar en positivo los sentimientos de los espectadores. Activarlo vivan en el país que vivan y pertenezcan a la cultura que pertenezcan.

Este inolvidable largometraje (todos éramos en él Elliot, todos habríamos escondido también a 'E.T.' en casa) incluye capítulos autobiográficos de la infancia del director norteamericano, mago a la hora de conquistar los corazones del público. 'E.T.' está lleno de pequeños-grandes detalles, adheridos para siempre en la memoria de los espectadores. Otro ejemplo: cuando el personaje procedente de un lejano planeta dice «teléfono, mi casaaa», traducción libre de algo que no constaba literalmente así en el guión original pero que cuajó de inmediato.

Con las aventuras y desventuras de 'E.T.' los patios de butacas se convirtieron en piscinas: los lagrimones de la clientela brotaban en cada sesión. Lógico. Contemplar esta obra de arte cinematográfico sin emocionarse resultaba/resulta im-po-si-ble. ¿Por qué ya no se ruedan películas así? Ahí queda la pregunta.

 

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