Las bibliotecas cántabras, rincones donde la imaginación vuela en familia

Las bibliotecas cántabras, rincones donde la imaginación vuela en familia

Los libros pueden crear universos compartidos entre pequeños y mayores, momentos cómplices y de aprendizaje

Samira Hidalgo
SAMIRA HIDALGOCastro Urdiales

La biblioteca es un lugar mágico en el que los niños pueden comenzar a familiarizarse con la lectura y los cuentos de préstamo. Es una alternativa de ocio que puede ser muy beneficiosa para todos si se hace en familia, ya que ellos aprender, exploran, interactúan con otros niños y se sienten responsables ante el hecho de poder llevarse a casa un libro que han podido elegir, que tienen que cuidar y que tienen que estar pendientes de devolver en un plazo determinado.

Las bibliotecas infantiles suelen estar adaptadas para los niños, con estanterías cómodas y apropiadas para su estatura y con mesas y sillas para su edad, lo que les da un toque divertido e infantil y ellos pueden sentirse por un ratito como los mayores. Si bien es cierto, es difícil que los pequeños aguanten sentados y sin levantar la voz de vez en cuando, pero es algo que en este espacio está contemplado y que sirve para que los niños adquieran poco a poco un correcto comportamiento. Que entiendan con el uso de este servicio que es un espacio de tranquilidad, de comprensión y de magia y que para eso hay que estar en silencio y relajados, así la imaginación fluirá mucho mejor.

Las bibliotecas municipales cuentan periódicamente con talleres y actividades enfocadas a los niños con la finalidad de fomentar el uso de estas instalaciones entre los más pequeños y apostar por el fomento de la lectura desde edades tempranas. Cuentacuentos, talleres y otras iniciativas ayudan a que los niños se relacionen con otros niños de su municipio fuera del ámbito escolar y haciendo algo diferente que no se puede hacer en el parque.

Personalmente, intento inculcarles a mis niños el valor de la lectura y, por tanto, del uso de la imaginación y la creatividad. La sensación de poder sumergirte en historias que te transportan a otros países y a otros tiempos. La magia de poder imaginar las caras y las ciudades de los personajes que habitan en los cuentos. En resumidas cuentas, la posibilidad de poder tener siempre un libro a mano.

Libros adoptados

Un día adopté un libro viejo que tenía fotografías antiguas, fotos en blanco y negro y de poca resolución, pero que mostraba animales increíbles -En mi municipio se lleva a cabo la iniciativa de fomento a la lectura de 'Cuentos Libres'-. Era un libro de esos de antes, de los que los niños ahora no suelen tener en sus estanterías, un tomo con rasgos de biología que no quise dejar escapar y que hoy despierta la curiosidad de mi hijo, que con frecuencia me pregunta sobre alguno de los animales que salen en él. Esa era mi intención, que de vez en cuando le despertase curiosidad, que pudiese manipular un libro pesado y elegante de los que los niños no suelen poder tocar por miedo a que se estropeen o a que se rompan. Y lo logré. Esa fue mi mayor satisfacción.

Ahora, con las tardes lluviosas y frías, la biblioteca infantil puede ser una gran aliada para pasar la tarde con los niños, ya que en verano siempre tendemos a hacer más actividades al aire libre. No obstante, con el buen tiempo las bibliotecas salen a la calle, a playas y parques, en busca de lectores. Podéis informaros en vuestras bibliotecas sobre las actividades que allí se realizan o que están programadas próximamente y hacer que el edificio de los libros forme parte de la vida de vuestros hijos, de su rutina, poco a poco, porque ellos aprenderán a disfrutarlo y seguramente que en un futuro os lo agradecerán.

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