Comer mal, mata

Comer mal, mata

Un estudio evalúa el consumo de los principales alimentos y nutrientes en 195 países y cuantificar el impacto de una alimentación inadecuada en la mortalidad

José Enrique Campillo
JOSÉ ENRIQUE CAMPILLO

Se acaban de publicar (3 de abril de 2019) en una de las revistas médicas más serias y reconocidas del mundo ('New England Journal of Medicine') los resultados de un estudio que ha conmocionado los medios de comunicación y los mentideros de la red. En ese estudio (patrocinado por la fundación de los esposos Gate) se demuestra, sin lugar a dudas, algo que vengo reiterando desde estas líneas: una mala alimentación es la principal causa de enfermedad y de muerte.

En este estudio se logra un objetivo que parece de ciencia ficción: evaluar el consumo de los principales alimentos y nutrientes en 195 países y cuantificar el impacto de una alimentación inadecuada en la mortalidad y morbilidad en dichos países a lo largo de 2017.

La metodología, como comprenderán es muy compleja, pero básicamente consistió en primer lugar en analizar la dieta en los 195 países mediante la recogida de datos sobre la ingesta de 15 nutrientes. En segundo lugar se calcularon las muertes y enfermedades atribuibles a la dieta. Los resultados muestran que en 2017 se produjeron en los países estudiados 11 millones de muertes causadas, sobre todo, por enfermedades cardiovasculares (10 millones), cánceres relacionados con la alimentación, como los de colon (900.000) y la diabetes (300.000).

Israel, Francia y España son los tres países cuyos hábitos alimenticios ocasionaron menos muertes; unas 40.000 muertes en España. Y se produjeron en los países estudiados 255 millones de enfermedades en ese año, atribuibles a factores dietéticos. En concreto se estableció que era muy perjudicial una dieta baja en frutas, vegetales, legumbres, granos integrales, nueces y semillas, leche, fibra, calcio, ácidos grasos omega-3 de alimentos marinos, grasas poliinsaturadas o dietas con abundante carne roja, carne procesada, bebidas azucaradas, grasas trans y sal. Destacan: alta ingestión de sal, baja ingesta de granos integrales y la baja ingesta de frutas y verduras.

Estos fueron los principales factores de riesgo en la dieta para las muertes y enfermedades a nivel mundial. Lo importante de este estudio no son solo los detalles de las deficiencias en la alimentación, que más o menos todos conocemos a poca cultura alimentaria que poseamos. Lo interesante es poner de manifiesto el enorme impacto potencial de una alimentación poco saludable y la necesidad de mejorar la dieta en todas las naciones.

Otra conclusión interesante es que el estudio confirma lo que muchos pensábamos: que una dieta pobre en ciertos alimentos (cereales integrales, fruta, nueces y semillas, frutos secos y vegetales) causa más muertes que dietas con un exceso de otros alimentos (grasas saturadas) e, incluso, que cualquier otro factor de riesgo, incluido el hábito de fumar. Se confirma el modelo de alimentación saludable que venimos reiterando desde estas líneas.

Quiero destacar como medida negativa, que se refrenda en este estudio, lo que yo denomino el 'embudo alimentario': alimentarse de grandes cantidades de solo unos pocos de alimentos diferentes. Ese es el defecto más grave de la alimentación hoy en muchas familias.

Recuerden los dos conceptos mágicos que definen una alimentación saludable: la mayor variedad posible y evitar los excesos.