La Coteruca, comida casera

La Coteruca está en Gandarilla, cerca de San Vicente de la Barquera./
La Coteruca está en Gandarilla, cerca de San Vicente de la Barquera.
Luis Alberto Salcines
LUIS ALBERTO SALCINES

Hay restaurantes que se han hecho un nombre sin campañas ni actos gastronómicos de relumbrón sino con la eficaz transmisión boca a oído. Los mejores embajadores han sido sus clientes que han difundido los placeres de su cocina. La Coteruca, en Gandarilla, es uno de ellos.

Su comedor es pequeño, favorece una intimidad para combinar la conversación con la ingesta. Llama la atención al comensal que no hay una carta propiamente. Se le recita los platos que hay preparados para ese día. Por lo general puede elegirlos de cuchara, alubias blancas o rojas, cocido montañés, garbanzos, patatas con carne, sopa de pollo o una gran ensalada. De segundos tendrán como opción distintos tipos de carne, especialidad de la casa, a partir del ganado de sus hermanos: estofada, chuletas, solomillo o filetes. Los postres, caseros, como es lógico: arroz con leche, tarta de queso y diferentes variedades de flan. Pueden encontrar asimismo bacalao con tomate, croquetas, callos y anchoas con pimientos. Y en temporada, bocarte y bonito. Aparentemente un menú nada del otro mundo, un menú tradicional.

Sin embargo, lo memorable es, dentro de su sencillez, su elaboración y exquisitez. En unos tiempos en los que se persigue por los gurús de la cocina la sofisticación, la experimentación con nuevos productos, elaboraciones complejas en busca de la originalidad, la presencia de los platos y los sabores de siempre, caseros pero bien preparados, es algo que se agradece y que, por otra parte, no excluye la incursión de vez en cuando en las vanguardias culinarias de apariencia minimalista llevados por la curiosidad.

Al frente del restaurante se encuentran las hermanas Marián y Nuria García Cabielles, dando continuidad al trabajo desarrollado por su madre Iluminada, Ita, que trajinó en los fogones desde hace treinta años hasta su jubilación. Ahora es Nuria quien la sucede y Marián atiende en las mesas.

Si el día que usted, lector, decide acercarse hasta La Coteruca hace sol, al placer de la buena comida se le unirá el de la contemplación de un paisaje deslumbrante en su camino hasta llegar allí. No voy a decir que no tenga asimismo su belleza si la lluvia hace su aparición, si bien es cierto que alguna incomodidad produce.