Blanco medita ahora quedarse con su acta de diputado tras anunciar la dimisión

José Ramón Blanco, en el Parlamento de Cantabria. /DM .
José Ramón Blanco, en el Parlamento de Cantabria. / DM .

Valora la posibilidad de seguir en su escaño hasta el final de la legislatura al entender que se «trata de una campaña de desprestigio» y por los intentos de echar a Rosana Alonso

Enrique Munárriz
ENRIQUE MUNÁRRIZSantander

Podemos es como una montaña rusa en la que, cuando menos los esperas, parece un 'looping' inesperado que pone todo del revés. El último giro imprevisto lo protagoniza José Ramón Blanco, que medita ahora quedarse con su acta de diputado después de que el pasado 8 de octubre anunciase su dimisión en un comunicado para «no dañar la imagen del partido». Incluso la secretaria general, Rosana Alonso, salió a escasos minutos en una rueda de prensa de urgencia para ratificar su decisión, aunque sin entrar a valorar los hechos porque, según dijo, no los conocía.

Ver más

La versión oficial hasta la fecha era que estaba de baja por los momentos complicados. El mismo lo comunicó en Twitter, donde agradeció el apoyo recibido. «Estoy pasando por un momento muy delicado y mi salud se ha visto seriamente perjudicada», escribió a sus seguidores. Pero, según él mismo ha confesado a sus íntimos, hace tiempo que lleva dilatando la entrega de su renuncia, concretamente dos semanas, porque se olía que había una «estrategia diseñada para acabar, además de con él, con otros miembros de la dirección», y la posibilidad de quedársela hasta que se cierre todo el proceso o incluso hasta que acabe la legislatura.

Una decisión que cobra más fuerza desde que conoció el expediente interno del Comité de Salud y Seguridad que pedía que tanto él como Alonso; el secretario de Organización, David González; y la de Feminismos, Belén Milán, su inhabilitación y que «no deberían ostentar cargos orgánicos».

Anunció su renuncia el 8 de octubre y Rosana Alonso lo confirmó en una rueda de prensa

Aunque Blanco había tirado la toalla, según confesó él mismo a este periódico, y sabe que ya no puede concurrir en el proceso de primarias, el diputado de Podemos cambió este lunes su estrategia y se sumó a sus compañeros en el intento de solicitar la nulidad de todo el proceso ante el órgano de Garantías, al considerar que «hay numerosas infracciones procedimentales que le ha generado indefensión manifiesta». En su escrito de alegaciones, al que este periódico ha tenido acceso, detalló que «ni siquiera le aceptaron a sus testigos durante todo el proceso», que le tomaron declaración sin informarle de los hechos en cuestión, sin facilitarle el acceso a las pruebas y por la inexistencia de las actas de las declaraciones y, a su juicio, porque los hechos no se corresponden con la realidad y, en cualquier caso, no constituyen acoso laboral. Sin embargo, el expediente reconoce que él aceptó en la testifical, al igual que hizo en el comunicado que anunció su renuncia, los insultos y las vejaciones, aunque las achacó exclusivamente a discusiones o a conversaciones en las que se dicen «barbaridades» cruzadas.

Su ausencia de la Cámara permite al Gobierno aprobar todas sus iniciativas sin apoyos

Situación parlamentaria

La decisión de Blanco tiene varias consecuencias. Si finalmente da marcha atrás y se queda como está meditando, no habrá movimientos en el Grupo Parlamentario y Rubén Madrazo se quedará fuera. El segundo, y más importante para la oposición, es que si no aparece ni pide el voto telamático, algo que no ha ocurrido hasta la fecha, se puede dar la circunstancia de que el Gobierno apruebe todas las leyes que hay sobre la mesa, incluida la de Presupuestos, por su incomparecencia.

Su ausencia en los tres últimos plenos ha dejado en la práctica al bipartito en una mayoría de las que no dispone al sumar 17 de los 35 escaños, a falta de uno de la mayoría absoluta. Hasta la fecha, el diputado del Grupo Mixto Juan Ramón Carrancio se había convertido en su muleta paras las grandes decisiones, pero, con la situación actual, ni siquiera les hace falta.