Cantabria decide su futuro

Cantabria decide su futuro
Javier Cotera

El PRC de Revilla parte como favorito para ganar las elecciones autonómicas

NACHO GONZÁLEZ UCELAYSantander

Más de medio millón de personas están llamadas a acudir a las urnas para decidir el futuro de la comunidad autónoma en un larguísimo domingo electoral en el que, además de redibujarse el Parlamento de Cantabria, los 102 ayuntamientos de la región y un total de 518 entidades locales, se va a repintar también el mapa político europeo.

Marcados por la incertidumbre, mayor o menor en según qué casos, los comicios autonómicos, municipales y europeos convocados hoy darán un acelerón a este extenuante periodo plebiscitario que empezó hace justo un mes con la celebración de las elecciones generales y que, sin embargo, no acabará aquí. Acabará cuando se firme el último de los numerosísimos pactos que, por lo que vaticinan las encuestas, van a tener que negociar las diferentes fuerzas políticas de la región a partir de mañana mismo para poder formar gobierno.

De acuerdo con los datos facilitados por el Gobierno de Cantabria, el futuro del Parlamento regional está en manos de 501.228 electores –1.544 más que en la cita de 2015– a los que se van a abrir las puertas de 424 colegios electorales en los que se instalarán hasta 823 mesas, recintos por los que se van a distribuir más de 11 millones de papeletas de color sepia.

Los votantes podrán elegir a los 35 diputados de la cámara regional entre un total de doce candidaturas: PRC, PP, PSOE, Ciudadanos, Podemos, Vox, Marea Cántabra, OlaCantabria, PCTE, Izquierda Popular, Pacma y Cantabristas.

501.228 electores están llamados a las urnas para votar en las elecciones al Parlamento de Cantabria.

Tan sólo una, la regionalista, concurre con el mismo cabeza de lista de los comicios celebrados en 2015. Su patrón, Miguel Ángel Revilla, que ha sido candidato a la Presidencia en todas las elecciones autonómicas celebradas desde la promulgación del estatuto de autonomía. El resto lo hacen con nuevos rostros surgidos de guerras intestinas (la popular María José Sáenz de Buruaga), de revoluciones domésticas (el socialista Pablo Zuloaga), de crisis comunitarias (la podemita Mónica Rodero) o de cambios sobrevenidos por el empuje de sus partidos (Félix Álvarez, Ciudadanos, o Cristóbal Palacio, Vox).

Con más o menos armamento, los cinco medirán hoy sus fuerzas con el que es, sin ninguna duda, el gran favorito a ganar estos comicios; Miguel Ángel Revilla.

Todavía celebrando sus históricos resultados en las elecciones generales, en las que logró un escaño que le concede voz en el Congreso, el Partido Regionalista de Cantabria se planta en esta batalla del 26-M con dos objetivos muy definidos. El primero, irrenunciable, ganar. Revilla, al que le escuece bastante que le recuerden que es presidente sin haber ganado unas elecciones, quiere sacudirse ya ese sambenito. Y el segundo, este casi inalcanzable, hacerlo con la holgura necesaria como para poder gobernar sin verse abocado a pactar con segundos. Es decir, arrasar.

35 diputados regionales serán elegidos para la configuración de la Cámara regional.

Complacientes sólo a medias, los sondeos vaticinan que el PRC ganará las elecciones autonómicas aunque no con el número de votos que los regionalistas precisarían para poder prescindir de un socio, porque para eso necesitaría un mínimo de 18 escaños y las encuestas le dan entre 12 y 13.

Los otros 23 (ó 22) se los repartirían el resto de partidos políticos, a las que las encuestas colocan en posiciones muy distintas.

Las alternativas

No es buena la del Partido Popular, que hoy, después de haber encadenado seis victorias consecutivas en las elecciones autonómicas, podría dejar de ser la fuerza política más votada en Cantabria en favor de los regionalistas.

El partido de Sáenz de Buruaga, que en 2011 obtuvo 20 diputados y en 2015 logró 13, reduciría su representación parlamentaria a los 8 ó 9, una presencia de largo insuficiente como para ni siquiera mencionar un pacto 'a la andaluza' con Ciudadanos y con Vox.

Sí lo es, por el contrario, la del Partido Socialista, que sería otro de los grandes triunfadores de esta noche/madrugada electoral.

Lanzado por los resultados recogidos de las elecciones generales (el PSOE fue la formación más votada en Cantabria), el partido de Zuloaga llega a esta cita con las urnas en condiciones de darle la vuelta a los resultados cosechados en las dos últimas autonómicas y crecer desde los cinco parlamentarios –su suelo electoral en unos comicios regionales– hasta los siete diputados, suficientes para reeditar el acuerdo que regionalistas y socialistas alcanzaron hace cuatro años para formar un gobierno en coalición.

1.036 concejales serán elegidos para la constitución de los 102 ayuntamientos de Cantabria.

Muy pendientes de los resultados de PRC, PP y PSOE, las tres grandes fuerzas regionales, los cántabros se acostarán esta noche conociendo también el comportamiento electoral del resto de formaciones que, con las anteriores, construirán el nuevo Parlamento en el antiguo hospital de San Rafael, donde, según dicen los muestreos, sólo hay hueco para otros tres más. Concretamente para Ciudadanos, que subiría de dos a tres diputados, para Podemos, que lograría salvar dos de sus tres parlamentarios, y para Vox, que entraría en la Cámara regional con sus dos primeros representantes.

Los números 1

Miguel Ángel Revilla - PRC

María José Sáenz de Buruaga - PP

Pablo Zuloaga - PSOE

Félix Álvarez - Ciudadanos

Mónica Rodero - Podemos

Cristóbal Palacio - Vox

Israel Ruiz - Marea Cántabra

Juan Ramón Carrancio - OlaCantabria

Federico José Saiz -PCTE

Marcelo Julián Campos - NIP

Juana Teresa Álvarez - Pacma

Pablo Lobete -Cantabristas

Al trasluz de los pronósticos que arrojan las encuestas publicadas, ninguno de estos tres partidos tendría en su mano la llave de un gobierno al que, en el supuesto caso de no obtener la mayoría absoluta, el PRC llegaría sumando sus votos bien a los del PSOE bien a los del PP, pero en ningún caso lo haría juntando sus sufragios con los de Ciudadanos, Podemos o Vox.

Encargado de controlar y supervisar todo el proceso relacionado con las elecciones autonómicas, el Gobierno de Cantabria invertirá en estos comicios 1.375.000 euros, partida que incluye los gastos generales de organización y las subvenciones a los partidos políticos, que, de acuerdo con las leyes vigentes, recibirán 11.237,10 euros por cada escaño obtenido y 0,89 euros por cada voto conseguido.

Las municipales

A esa cantidad hay que añadir otra. Los 819.234,43 euros que la Delegación del Gobierno en Cantabria se va a gastar en la celebración de las elecciones municipales y europeas, en las que se ponen en juego tanto los gobiernos locales de los 102 ayuntamientos de la provincia –y de sus 518 entidades locales– como el reparto de escaños en el Parlamento de Bruselas.

En las primeras, las municipales, se elegirán 102 alcaldes y 1.036 concejales, que son seis menos que en los comicios de 2015.

Lastrados por la crisis demográfica, que ha hecho mella en sus padrones, Bareyo, Cabuérniga, Camaleño, Valdeolea y Valderredible elegirán dos ediles menos cada uno. Todo lo contrario de lo que ocurrirá en Penagos y Entrambasaguas, donde el incremento poblacional que ambas localidades han experimentado en los últimos cuatro años las permitirá escoger a dos concejales más cada una.

Populares y socialistas miden sus fuerzas con el gran favorito; el Partido Regionalista

Para garantizar el buen funcionamiento de la convocatoria, la Delegación del Gobierno en Cantabria movilizará a más de 9.000 personas: 2.469 miembros de mesa titulares, 4.938 miembros de mesa suplentes, 457 representantes de la Administración, 80 trabajadores de la Delegación y 1.000 efectivos de las Fuerzas de Seguridad.

En este caso, la composición de los 102 ayuntamientos cántabros está en las manos de 504.984 electores, 1.060 más que en el año 2015. 462.633 de los llamados a las urnas son cántabros residentes en la región, otros 38.595 son cántabros residentes en el extranjero y el resto –3.756 más– son ciudadanos extranjeros residentes en la comunidad con derecho a voto.

Para que todos ellos puedan votar en las elecciones municipales, la Delegación del Gobierno en Cantabria utilizará las mismas infraestructuras que empleará en las autonómicas el Gobierno de Cantabria, esto es, 424 colegios electorales en los que se instalarán 823 mesas y por los que, en este caso, se distribuirán 13,5 millones de papeletas cuyos colores dependerán del proceso y que en el caso de las municipales serán blancas.

El peso de la tradición

A diferencia de los autonómicos, en los que el reparto de poderes no parece muy difícil de pronosticar, los comicios municipales dibujan un mapa político algo enrevesado que, salvo contadas excepciones, apenas dejan aventurar cómo serán los próximos gobiernos.

Los sondeos dan por hecho que el peso de los partidos tradicionales, es decir, de PP, PSOE y PRC, volverá a ser determinante en buena parte del territorio, que populares, socialistas y regionalistas acapararán un alto porcentaje de votos y que el resto de fuerzas municipales –Ciudadanos, Podemos, Vox...– deberán conformarse con rebañar los sufragios suficientes como para ser llamados a la firma de un pacto que les permita acompañar a cualquiera de los anteriores en un gobierno en coalición.

También auguran un vuelco electoral del que podría salir mal parado el PP en beneficio de PRC y PSOE, dos partidos que llegan a esta cita en disposición de ganar poder municipal a costa de un nuevo descalabro popular, al que los muestreos arrebatan un considerable número de ayuntamientos.

El enorme peso de los partidos tradicionales volverá a ser crucial en los ayuntamientos

Tan sólo dos partidos, PP y PRC, presentan listas en los 102 ayuntamientos. Es decir, que aspiran a todo. No así el PSOE, que las ha registrado únicamente en 90 municipios, mientras que Ciudadanos va a 38, Vox a once y Podemos y sus confluencias a diez.

Esta posición del tablero electoral ha provocado, por ejemplo, que los electores de siete municipios (Campoo de Yuso, San Pedro del Romeral, Saro, Vega de Pas, Villacarriedo, Villafufre y Los Tojos) sólo puedan decantarse por dos candidatos, bien el popular bien el regionalista, porque a su alcaldía no hay ningún aspirante más.

Visto desde el lado negativo, eso les va a impedir votar por opciones que, quizá, se ajustarían más a su ideología. Visto desde el lado positivo, eso les va a permitir votar sabiendo que esta misma madrugada conocerán el nombre de su alcalde, algo que no pueden decir los vecinos del reguero de municipios en los que la jornada electoral va a dejar un auténtico jeroglífico político que sólo se va a resolver tras una fase de negociación.

Aunque ese, el de los pactos a dos, a tres o incluso a cuatro bandas para poder formar un gobierno municipal, ya es otro cantar.

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