Los colegios suprimen este curso las actividades extraescolares por el conflicto con Educación

Concentración que los docentes realizaron el viernes frente a la sede de la Consejería de Educación exigiendo al consejero que rectifique o dimita./Alberto Aja
Concentración que los docentes realizaron el viernes frente a la sede de la Consejería de Educación exigiendo al consejero que rectifique o dimita. / Alberto Aja

La «mayoría» de los claustros de maestros de Infantil y Primaria han decidido suspender las excursiones, visitas y fiestas que realizan junto a los alumnos

José María Gutiérrez
JOSÉ MARÍA GUTIÉRREZSantander

La «mayoría» de los colegios públicos de Infantil y Primaria de Cantabria ha decidido suprimir a lo largo del presente curso las actividades complementarias y extraescolares que realizaban de forma habitual con los alumnos: excursiones, salidas, visitas culturales, estancias en albergues, graduaciones, fiestas de Navidad, de Carnaval, funciones... Es decir, que los maestros cumplirán «rigurosamente» el horario establecido en el calendario escolar, pero «ni un minuto más», dejando de lado todas aquellas iniciativas que realizaban de forma voluntaria junto a los estudiantes en «horas extras». El conflicto que vive la educación de Cantabria desde el pasado mes de mayo, y que se materializó el pasado viernes en una huelga que condicionó por completo el inicio del curso en Infantil y Primaria, adquiere ahora un nuevo giro de impredecibles consecuencias.

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La medida, tomada por cada claustro de profesores de forma «libre e independiente», responde a la decisión de la Consejería de Educación de no considerar como lectivas o pedagógicas todas esas horas que los docentes pasan con los escolares. Esta fue una de las alternativas que la Junta de Personal planteó en junio a la Administración para encontrar una solución a la eliminación de la jornada lectiva reducida en septiembre y junio que finalmente terminó imponiendo de forma unilateral el departamento dirigido por Francisco Fernández Mañanes. Esta opción, según explicaron entonces los sindicatos, permitía cumplir con la legalidad de 875 horas lectivas anuales que marca el Real Decreto de 2012 al que se aferra el consejero sin tener que eliminar, ni siquiera de forma parcial, las jornadas reducidas de principio y final de curso ni tampoco añadir más días lectivos en detrimento de vacaciones para compensar horas, tal y como decidió Educación para el presente curso que acaba de ponerse en marcha.

Las familias, en contra de la medida, piden que la pugna entre Consejería y docentes no afecte a los niños

Los claustros de maestros se reunieron esta semana, como es habitual cada inicio del ejercicio escolar, y, entre otros asuntos, pusieron encima de la mesa esta problemática para tomar decisiones al respecto de cara a la programación del curso. Y la «mayoría», calificativo aportado por la Junta de Personal Docente, han resuelto o bien eliminar las actividades complementarias (las que se realizan en el centro dentro del horario lectivo pero que van más allá de dar clase, como fiestas, graduaciones, funciones de danza y teatro, semanas de animación lectora...) o bien las extraescolares (las que se llevan a cabo fuera de las instalaciones extralimitando los horarios habituales, tales como excursiones, visitas, estancias de varios días en albergues...). Hay incluso quien ha resuelto suspender los dos tipos de actividades. «Los claustros han decidido, sobre todo, eliminar las extraescolares, pero hay toda clase de casos. En algunos colegios se van a restringir las actividades que se realizaban en cursos anteriores al 100%, en otros al 75%, en otros al 50%...», explica Jesús Aguayo (representante del sindicato STEC) desde la Junta de Personal.

Algunos centros ya han transmitido la determinación a las familias de los alumnos (el Juan de Herrera de Maliaño, el Pero Niño de San Felices de Buelna...) y otros preparan la comunicación oficial para hacerlo durante esta próxima semana.

Razones y críticas

El claustro del colegio Juan de Herrera de Maliaño es uno de los que ha acordado suprimir tanto las actividades complementarias como las extraescolares. Justifica su decisión en los criterios «meramente instructivos» que guían a la Consejería de Educación, que el centro camargués ha decidido aplicar en la misma medida. «La jornada reducida de septiembre y junio atendía a criterios pedagógicos de adaptación o umbral de cansancio del alumnado.

Comunicado del claustro del colegio Juan de Herrera de Maliaño anunciando su decisión. / DM

Este curso se han contemplado cambios desde la Consejería que sólo tienen en cuenta los criterios instructivos y no valoran las actividades complementarias y extraescolares, que muchos maestros consideramos imprescindibles. Lamentamos que desde la Administración se tenga este concepto de educación meramente instructivo», explican los docentes en el comunicado transmitido a los padres el viernes a través de correo electrónico.

También indican que no se les puede acusar de haber cometido «irregularidad alguna», ya que «cumplimos con lo establecido en el calendario escolar elaborado por la Consejería». Una filosofía que también aplicarán a las entrevistas con las familias, que se realizarán «única y exclusivamente los martes de 14.00 a 15.00 horas con el fin de cumplir rigurosamente con el horario aprobado por la Consejería».

La decisión perjudica de forma paralela a empresas de ocio, transporte, albergues...

El colegio «lamenta» la situación existente y expresa su «deseo» de que la Administración educativa «modifique su actitud» y rectifique el calendario, caso en el cual «se podrían retomar todas las actividades que hemos realizado en cursos anteriores y que son las que creemos dan sentido a la labor docente».

La noticia ha levantado una gran polvareda entre los padres y madres del Juan de Herrera, que se reunirán el miércoles para decidir qué acciones conjuntas de protesta realizarán. «Las medidas a tomar en este conflicto en ningún caso debieran llevar consecuencias sobre los alumnos», defienden. Las críticas se han hecho visibles a través de las redes sociales, donde la polémica se ha viralizado. «La política sigue pesando más que la educación. En este colegio se impone un castigo a niños y padres por decisiones tomadas por políticos», destaca uno de los mensajes. «Los niños no tienen nada que ver con esta guerra entre la Consejería y el profesorado», reza otro. «La calidad de la enseñanza deja mucho que desear con estas acciones. No creo que los escolares deban ser castigados sin una parte de su educación, ya que las salidas también forman parte de ella», concluye un padre.

Consecuencias

Los sindicatos que integran la Junta de Personal (STEC, CC OO, UGT y ANPE) han argumentado que la eliminación, aunque sea de forma parcial, de la jornada lectiva reducida de septiembre y junio no sólo tiene consecuencias en los maestros, sino también en los alumnos. Subrayan que la pérdida de esas horas «fundamentales» que los docentes utilizaban para la programación, la reflexión conjunta o la preparación de innovadores proyectos educativos, tienen efectos pedagógicos sobre los estudiantes, al margen de las ventajas que creen que supone el horario reducido para la adaptación de los escolares a principio de curso y para mitigar el cansancio al final.

Y ahora, la decisión de los centros de suspender las actividades extraescolares supone un perjuicio directo para los alumnos, que se van a ver privados de muchas iniciativas que les motivan especialmente, al margen de su valor pedagógico dentro de una educación integral. La Junta de Personal ya avisó al final del pasado curso de que los centros podrían optar por tomar esta resolución en respuesta a la modificación del calendario, como está sucediendo. Una decisión que muchas familias interpretan como una forma más de «presionar» a la Consejería para que rectifique, pero que «pone en contra» de los docentes a la mayoría de los padres.

Además de las consecuencias directas para los alumnos, la decisión también tendrá unos importantes efectos sobre la economía de Cantabria, perjudicando a empresas de ocio, de transporte, de hostelería, albergues, que van a perder mucha parte de los importantes ingresos que generan los colegios de Infantil y Primaria con sus miles de alumnos, en concreto 51.300 este curso. El pasado ejercicio, cada centro educativo de la región gastó una media de 20.000 euros en excursiones, salidas y similares, lo que aporta un saldo total en el entorno de los tres millones de euros.

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