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Los altos cargos del SCS investigados asumieron desde 2015 todo el control financiero de Sanidad

Primer equipo de Sanidad. Desde la izquierda, Alejandro Rojo, Javier González, Virginia Ruiz, Luisa Real, Cruz Reguera, Julián Pérez Gil, Mª Antonia Mora, Ana Tejerina, Joaquín Ruiz Sisniega, Fernando Villoria y Julio Pascual. /Irene Olmo
Primer equipo de Sanidad. Desde la izquierda, Alejandro Rojo, Javier González, Virginia Ruiz, Luisa Real, Cruz Reguera, Julián Pérez Gil, Mª Antonia Mora, Ana Tejerina, Joaquín Ruiz Sisniega, Fernando Villoria y Julio Pascual. / Irene Olmo

La Consejería de Luisa Real dejó en manos del equipo de Pérez Gil la gestión de los contratos de la red de Atención Primaria y los hospitales, que antes dependían de sus propias Gerencias

Ana Rosa García
ANA ROSA GARCÍASantander

De una discusión en un despacho del Servicio Cántabro de Salud, entre jefe y subordinada, a la apertura de una investigación judicial por indicios de delito. Entre un hecho y otro han pasado diez meses. Durante los dos primeros la tensión se vivió sólo de puertas para dentro, hasta que se escapó el cabo que empezó a desenredar la madeja. Poco podía imaginar la jefa de Contratación, Inmaculada Rodríguez, que aquel correo interno que envió al gerente, Julián Pérez Gil, y a la consejera de Sanidad, María Luisa Real, el 8 de febrero, despotricando contra el subdirector de Gestión Económica, Francisco Javier González, y alertando de maniobras sospechosas en materia de contratación, no sólo iba a tumbar a la cúpula del SCS tras la denuncia pública de irregularidades, sino que iba a ser el detonante de una tormenta política, avivada esta semana con la decisión de la Fiscalía de remitir el caso al juzgado.

 

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