El Parque Científico crece en suelo ocupado pero no logra incorporar nuevas empresas

El Parque Científico crece en suelo ocupado pero no logra incorporar nuevas empresas
J. Cotera / H. Herrero

El Pctcan cumple 14 años con diez parcelas libres y las obras proyectadas del nuevo edificio de Viesgo, la guardería, en fase de licitación, y la Torre de Energías renovables

Marta San Miguel
MARTA SAN MIGUELSantander

Una placa ha traído esta semana al Pctcan a Cristina Garmendia en calidad de ex ministra. No es una placa al uso, son cuarenta centímetros de longitud en los que cabe un modelo productivo estratégico; los diez años de investigación del IHCantabria y sus 150 trabajadores, que ha culminado con el premio a «proyecto emblemático» de la Unión Europea. Garmendia descubrió la insignia corriendo una cortinilla, como si ese gesto revelara también el simbolismo de invertir en ciencia: entre los años 2004 y 2008, el Gobierno central incrementó el presupuesto de los parques tecnológicos de 14 a 406 millones de euros. Uno de aquellos beneficiarios fue el Parque Científico y Tecnológico de Cantabria (Pctcan), que nació sobre una superficie de 237.000 metros cuadrados en Santander para acoger empresas de base tecnológica, institutos de investigación, innovación en todas sus siglas. Hoy en día, catorce años después de la creación de la sociedad gestora que marcó el punto de partida, empresas del sector que contribuyen «al cambio de patrón de crecimiento económico» funcionan a pleno rendimiento, pero no así el Pctcan en su conjunto, que ha crecido a trompicones, ¿qué hay más allá de las diez parcelas disponibles, por qué no acaba de llenar sus huecos?

El Pctcan crece, pero no en número de empresas sino en superficie de suelo utilizada. El reto de atraer nuevas firmas, bien locales, bien internacionales, lleva años sin incorporar inquilinos, no así actuaciones, sobre todo las derivadas de la Universidad Europea del Atlántico. Su llegada al Pctcan, cuando además estaba en dique seco la incorporación de empresas, no estuvo exenta de polémica ya que contradecía el sentido fundacional del parque al no ser una empresa o universidad de corte eminentemente tecnológico, como tampoco lo fue convertir la sede de Apia XXI en sede de la Consejería de Industria.

«Ojalá las parcelas se llenen de institutos o 'spin off' de la universidad; si funciona, mejor para todos» Rubén Calderón | Rector de Uneatlántico

«No conozco ningún parque que no haya representación de la universidad; no tiene que demostrar que investiga porque está en el ADN y su presencia es obvia», argumenta el rector de Uneatlántico, Rubén Calderón: «Si todo funciona a mi alrededor, mejor para todos. Ojalá se llenen las parcelas disponibles con 'spin off', fundaciones o institutos derivados de la actividad universitaria».

Javier Cotera

Con 1.700 alumnos y 14 grados oficiales, en sus aulas conviven este curso enseñanzas de ciencias sociales y de la salud con las de ingeniería o industria alimentaria. Lo que no se puede obviar es que los últimos movimientos del Pctcan han estado vinculados a esta universidad privada: la residencia de estudiantes, que empezó a funcionar este curso con 333 alumnos alojados, y las instalaciones deportivas, vinculadas a su grado de Ciencias de la Actividad Física. «Somos un grupo educativo internacional y nuestra intención es atraer talento internacional. En función de cómo evolucione ese aspecto puede ser factible construir una nueva residencia, no necesariamente estará en el Pctcan, pero hay negociaciones abiertas por varias vías», dice el rector, que preguntado por el estado actual del parque cruza los dedos: «El crecimiento del Pctcan es algo que nos beneficia porque se abren vías de colaboración mucho más amplias con las empresas que nos rodean. Formamos en áreas no representadas en Cantabria hasta la fecha y eso es bueno para el entorno».

Crecer desde dentro

El crecimiento, en la actualidad, no viene de la mano de nuevas empresas, sino que, las que hay, auguran más trabajo, una expansión interna que redunda en una expansión del parque. Es el caso de Santander Teleport, que ha adquirido la parcela colindante a la suya para la instalación de antenas parabólicas con las que prestar servicio de internet, teléfono y televisión a aviones y barcos. «Todo fueron facilidades, y este es nuestro hogar», dice Carlos Raba, su director gerente, que mira sin embargo hacia la S-20 donde tiene su sede uno su socio, Erzia. Traerla, dice, «requiere entendimiento de ambas partes».

«Ponerme por mi cuenta sería inviable, ahora tengo dos años para despegar en la incubadora de empresas» Álvaro Martínez | Empresa Vigendai

La otra ampliación es la de Viesgo, que tras adquirir el pasado año una nueva parcela, acaba de recibir la licencia de obra para construir su nuevo centro de control donde trabajarán «en 2019» 150 personas, a las que hay que sumar las 300 que trabajan en la actualidad en el edificio existente. Según los últimos datos disponibles de 2016, ya que el Gobierno de Cantabria no ha querido facilitar ese dato, el Pctcan tendría 35 empresas operando en su suelo y 3.641 trabajadores. Hacia ellos se dirige otra de las actuaciones proyectadas, la de la guardería, que está en fase de licitación tras haber convocado el concurso para la redacción del proyecto y construcción de esta infraestructura encima justo del aparcamiento subterráneo y por tanto sin fecha de inicio. Lo que sí tiene plazo aproximado es la finalización de las obras de la Torre de Energías Renovables, el edificio circular que durante diez años ha estado vacío ante el IHCantabria, y que desde este año los obreros entran y salen de él para adecuarlo como espacio de alquileres.

Las condiciones para adquirir suelo industrial han cambiado, ya no hay cláusulas ventajosas como las que se atrajo al principio esa inversión inicial. Ahora lo que hay son oportunidades, «negociaciones», subvenciones inyectadas desde Sodercán que dan lugar a casos como el de Vigendai, la última empresa que se ha incorporado al Edificio 3000 del Pctcan, o incubadora de empresas, donde ceden módulos a los nuevos empresarios en condiciones asequibles para facilitar su despegue. «Hay una diferencia de 500 euros con respecto al precio de mercado», dice Alberto Martínez. El pasado año creó su empresa dedicada a las nuevas tecnologías aplicadas a la comunicación: «Sodercán se puso en contacto conmigo para informarme de las ayudas de las que disponía y así llegué al Parque», dice este ingeniero de 36 años que ya ha contratado a dos personas y cuenta con una decena de clientes. En el Pctcan se puede quedar máximo dos años, dice, «ponerme por mi cuenta ahora mismo hubiera sido inviable», pero de aquí a allá, el crecimiento potencial es como una promesa.

«La ampliación lleva años, y es normal que se pongan con ello, pero lo primero es buscar y lograr candidatos» Carlos Raba | Director de Santander Teleport

¿Y en cuanto al crecimiento del Parque, en qué medida los planes que tenían Ayuntamiento y Gobierno regional pueden o deben seguir adelante? Hace dos años se proyectaba una ampliación del suelo industrial hacia la zona este y oeste del parque, pero la anulación del Plan General de Ordenación Urbana de Santander ha dado al traste con ello. A día de hoy, según el PGOU que rige el ordenamiento municipal (el de 1997) sólo podría crecer hacia el sector SUP- 4 (desde el puente hacia el límite con Bezana) ya que los del SUP-4 (hacia el norte, pasando la autovía) como los del SUP-7 (hacia Ojaiz) figuran en el PGOU de 1997 como suelos no urbanizables. No obstante, el objetivo del Ayuntamiento de Santander es que «antes de que se agote el suelo que actualmente está disponible, se pueda incorporar nuevo suelo productivo en ese entorno», según el concejal de Urbanismo, César Díaz.

«El objetivo es que antes de que se agote el suelo se pueda incorporar nueva superficie en el entorno» César Díaz | Concejal de Urbanismo

«Ampliar el parque lleva años, y es normal que lo vayan mirando», dice Carlos Raba, «pero primero es buscar candidatos y luego ver si es necesario expandir el parque; plantearte expansión con parcelas vacías, salvo que tengas negociaciones avanzadas, no lo tengo tan claro». «Ojalá que el parque crezca, se llene y se tenga que ampliar, sería muy positivo no sólo para el Pctcan sino para todos» dice el rector de Uneatlántico, pensando en sus alumnos: «Los estudiantes no los colocamos en árboles de navidad sino en empresas vinculadas a esas áreas académicas».

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