'Cuadernos Hispanoamericanos' publica un estudio sobre el «narrador secreto» Mario Camus

El cineasta y escritor Mario Camus retratado en su domicilio santanderino. /María Gil
El cineasta y escritor Mario Camus retratado en su domicilio santanderino. / María Gil

El crítico Santos Sanz Villanueva recorre su escritura, «que no es la de un mero aficionado», destaca la calidad de sus narraciones y lamenta que «no haya cultivado las letras con mayor constancia»

Guillermo Balbona
GUILLERMO BALBONASantander

'Narrador en secreto'. La definición es tan rotunda como certera. Detrás de ella se revela el perfil menos conocido pero construido en el tiempo de Mario Camus. En el cineasta santanderino siempre ha habitado el escritor. En sus imágenes, la escritura. En su visión del mundo, la de un narrador. En su concepción creativa de la vida, la del relato. Ahora bajo ese epígrafe calificativo, el prestigioso crítico y estudioso Santos Sanz Villanueva ha dedicado al director de 'Los santos inocentes' una detallada disección de su huella literaria que ha visto la luz en el último número de 'Cuadernos Hispanoamericanos'.

«Nuestros cineastas -y los de otros lugares, claro- se desdoblan con frecuencia en narradores». No por casualidad el pasado verano la creación de Camus (Santander, 1935) volvía a ser objeto de estudio en los cursos de El Escorial como ya lo fuera en la UIMP años atrás a través de un foro de Plaza Porticada. En este reciente caso, de la mano del escritor, guionista y periodista Manuel Hidalgo y bajo el título 'Mario Camus: la escritura de las imágenes', se analizó la relación de sus obras con la literatura. A sus 83 años, tras una década sin rodar, el director de 'El color de las nubes' nunca ha dejado la escritura. Articulista ocasional, en El Diario han asomado algunas de sus piezas, mantiene el vínculo estrecho con su editor, Jesús Herrán, y no descarta alumbrar nuevos relatos.

Ahora Sanz Villanueva profundiza en su ingente estudio, publicado en la gran revista, en la propia escritura literaria de Camus cuya obra ha visto la luz en su mayor parte en la editorial cántabra Valnera. Además, el crítico, en su recorrido por el hondo y fecundo vínculo de cineastas con la literatura, dedica un lugar a destacar y elogiar el caso singular del cántabro Manuel Gutiérrez Aragón. «Cuando se lanza como novelista en 2009 con 'La vida antes de marzo' y emprende una actividad prolongada en este territorio que incluye hasta ahora cuatro títulos, de más que notable valor, también contaba con una prehistoria casi clandestina de narrador».

La forma de sus cuentos «busca recrear una historia de calado humano sin artificios narrativos»

De Camus, «el más discreto, y sin embargo, uno de los más relevantes casos de la doble militancia» en el cine y la literatura, según la justa apreciación de Hidalgo, Sanz Villanueva recuerda también las palabras de Carlos Saura quien observó que la vocación inicial de Camus fue más la literatura que el cine: «Era por entonces, por encima de todo, un escritor de gran talento». Saura «estaba convencido de que sería uno de los literatos más importantes de nuestra generación». El propio Camus apuntaba en una entrevista: «El hecho de fabular o relatar en mí es muy antiguo, se remonta a hace cuarenta o cincuenta años. Siempre me ha gustado inventar historias y contarle a quien solicitara mi trabajo cómo veo la historia y enhebrarla». El estudioso subraya que Saura se equivocó en su vaticinio pues, «escritor silencioso, Camus se desveló como prosista a edad avanzada, en 2003, cuando figura en su haber una copiosa filmografía». Además, revisa la propia presencia, ya conocida, notoria y clave, de la literatura en su cine».

Una obra literaria «llamativamente sucinta»

Camus es un «creador próximo a la tradición realista española». Su literatura, en contraste con una cinematografía prolífica, es, sin embargo, llamativamente sucinta. Se compone de sólo cuatro libros, ninguno de mucha extensión. El primero, 'Un fuego oculto. Catorce historias cortas' (2003). El siguiente contiene unas peculiares memorias, 'Apuntes del natural' (2007). Ambas obras, «aunque heterogéneas», las agrupó abajo el título 'Veintinueve relatos' (2010). Y una segunda colección de estampas vivenciales, 'Quedaron estas cosas' (2015).

Camus, subraya Sanz Villanueva, «practica en la prosa narrativa una poética neorrealista de firme sencillez. Con terminología actual, se diría que es un narrador minimalista, de historias nada aparatosas, que encierran un espesor que su apariencia disimula. Esas anécdotas en extremo simples no se despeñan hacia la inanidad argumental ni rebajan la seducción del autor por el viejísimo gusto por contar».

Asimismo, recalca que «aunque la tentación de la literatura la sintió desde joven, la subordinó al séptimo arte. Por eso su obra narrativa resulta parca, incluso teniendo en cuenta que no se conoce todo lo que ha escrito, pues al parecer también ha cultivado la novela y tiene una narración extensa de temática santanderina inédita».

A su editor, Herrán (Valnera) le confesó que «la literatura es algo muy serio» y que en ella «siempre me he considerado un intruso». Pero el crítico matiza que «no se corresponde con un intruso ni con un mero aficionado el alto nivel de calidad de sus narraciones. Por ello es de lamentar que no haya cultivado las letras con mayor constancia».

Y concluye: «Una desmedida afición de nuestra época por los eslóganes me sirve de coartada para sentenciar la escritura de Camus con una apreciación que parece un anuncio publicitario: el cine español ha ganado uno de sus mejores directores al precio de que su literatura ha perdido un escritor muy valioso».