Amaral: "Los iconos de la música tienen fecha de caducidad, las canciones no"

Amaral: "Los iconos de la música tienen fecha de caducidad, las canciones no"

‘Nocturnal’ es el último disco de la banda zaragozana que esta noche cierra la octava edición de Música en Grande

PILAR GONZÁLEZ RUIZSantander

Juan Aguirre y Eva Amaral son el núcleo duro de la banda que comparte nombre con el apellido de su vocalista. De gira con Nocturnal (Antártida, 2016), su noveno álbum, se sienten «agradecidos» por la reacción de público y medios ante un disco que definen como «un viaje» en el que han experimentado con sonidos e instrumentos que nunca antes habían probado, 'equivocados o no'.

Para quienes no hayan tenido ocasión de sorprenderse con la potencia de su directo, este lunes será el momento: cerrarán el Música en Grande esta noche (23.00 horas) con un cuidado espectáculo visual acompañando sus canciones.

Entre tanta competencia, ¿editar bajo su propio sello asusta?

Creativamente siempre hemos tenido la misma libertad. No supone mirar al pasado sino al futuro. Es más tener en cuenta las Nuevas Tecnologías, buscar las nuevas formas de expresión.

¿Están de acuerdo con que cualquiera puede grabar un disco en su salón?

Esto se ha repetido muchas veces pero no es así. Es como decir; puedes hacer una película con un teléfono móvil y editarla en tu casa. Sigue teniendo valor la labor del ingeniero, el especialista y la artesanía del técnico de sonido. Y lo que siempre será insustituible es el vértigo del autor sentado al piano o la guitarra con una hoja en blanco. La escuches como la escuches.

cartel de m.eg

¿Las nuevas tecnologías suplen la falta de talento?

Cualquiera puede subir el volumen y hacer tres acordes pero la tecnología está para dominarla; no te aporta emoción. Cualquier sentimiento de un ser humano es el detonante de una canción. Cualquier fuente de sonido puede ser utilizada aplicándola a tu idea.

Dicen que el suyo es un proceso de creación constante. ¿Eso no cansa?

No estás pendiente de ello. Simplemente tocas por necesidad y cuando algo merece la pena, lo guardas en la memoria, en el móvil o el ordenador. No lo sentimos como un trabajo.

¿Cuando saben que han encontrado algo bueno?

No lo sabes. Tiene que ver con lo intuitivo. Algo que no se te va de la cabeza. Se queda ahí y modifica tu estado de animo. Es un proceso un tanto caótico. Lo compartimos, como un equipo y lo que nos llega a los dos funciona.

- Sus canciones están vivas, entonces

Es como a nosotros nos gusta entender la música. Cuando esta noche toquemos en Santander y toquemos canciones del nuevo disco, realmente, no las vamos a tocar igual. El público reconoce la canción por la melodía y el ritmo pero cada interpretación es es distinta.

En sus directos, casi cada tema parece un hit coreado por el público. ¿Tienen una fórmula?

No tengo la respuesta, pero nunca hemos caído en el concepto de single, piedra angular de la industria musical occidental. Algo tan clave nunca lo hemos hecho. Intentamos hacer discos de largo recorrido en los que nos sintamos realizados. Y en directo es una catarsis, es una celebración.

Uno de los aspectos que están destacando en esta gira es la escenografía

Era importante. Había imágenes muy poderosas ilustrando estas canciones. Veníamos de una gira espartana con Hacia lo salvaje y creímos que era una forma de abandonar ciertos tics del pasado, como de banda enorme que se va a fagocitar por su propio nivel de popularidad, algo con lo que ironizamos. Es un proceso que empezó en la gestación del disco. Todo surge de una convicción profunda. Todos buscamos luz.

Salieron de Zaragoza, un lugar que no era centro neurálgico musical. ¿Qué importancia tiene el apoyo a la base?

Para una banda que empieza siempre ha sido muy difícil ser distinto. La escena cultural tiende a la uniformidad. Cuando uno está un su casa, en una gran ciudad y quiere ser él mismo y defender un proyecto que considera personal y único, es complicado. Siempre se intentan encasillar las cosas. Ahí ya entra en juego el carácter propio y la capacidad de resistencia ante los intentos uniformadores de la industria. Por eso nosotros hemos elegido estar en la periferia y apoyados sólo por el público.

¿El estado de la Cultura tiene cura?

No me gustaría ser ombliguista y hablar de mi mundo, pero imagina que nos quejamos de lo mal que está y nos lee un chico en el paro que trabaja en la construcción o unos grandes almacenes; sería un insulto. Siempre digo lo mismo; la cultura está como está el resto del mundo. Con un montón de gente que tiene incertidumbre. No es buena idea pensar en términos gremiales. Tenemos más semejanzas de las que pensamos. Cuando antes nos acostumbremos a pensar en términos de especie, como decía Hawking, más sencillo será entenderse y estar en la vía de hacer este mundo mejor.

Como público, ¿qué concierto guardan como inolvidable?

Muchos, pero Nick Cave me viene a la cabeza. Éramos casi adolescentes y no teníamos dinero. Él tocaba en Zaragoza y un miembro de su equipo nos invitó entrar. Nos dejaron entradas en un palco y fue emoción pura.

Ha participado en un libro de homenaje a Revolver ( Revolver. El disco de los Beatles que revolucionó el rock). ¿Le marcó ese disco de Los Beatles?

En el fondo es un disco bastante underground a pesar de ser ellos unos iconos. Todos son magníficos pero ese es una brutalidad por muchas cosas. No conozco un libro así a nivel internacional. Es una historia a la que todos le debemos mucho, una brutalidad. Revolver es un disco como escondido y da la justa medida de lo bestias que eran esta gente. Es muy valiente y nada fácil acometer la labor de contarlo.

Reconocen en Bowie a uno de sus ídolos. ¿Cómo sintieron su repentina desaparición?

Voy a ser positivo; la mejor manera de vivirlo es reivindicando discos maravillosos que no desaparecen porque son eternos. La música popular ha generado iconos que, obviamente, tienen fechas de caducidad. Las canciones no. Es lo bueno de esto.

¿Sus canciones tampoco?

La verdad es que no lo sé. Nunca hemos pensado demasiado en qué iba a ser de nosotros en el tiempo futuro. No tendemos a mirar al pasado sino hacia delante. La verdad es que nos ha ido bien sin necesidad de planificar demasiado. Sigamos viviendo en el caos y la anarquía.