«El director debe recordar al público que es una parte más del concierto»

Simon Rattle y la London Symphony Orchestra, en uno de los ensayos que han realizado estos días en la sala Argenta. / Javier Cotera

Simon Rattle, que ha protagonizado al frente de la London Symphony las dos últimas jornadas del FIS, reconoce que para él «se produce algo mágico cuando el músico produce un sonido»

Rosa Ruiz
ROSA RUIZSantander

Simon Rattle (Liverpool, 1955) nunca había estado en Santander. «¿Tiene mar?», le preguntó a Jaime Martín, director del Festival Internacional de Santander (FIS) unos días antes de llegar a la ciudad con la London Symphony Orchestra a la que dirigió en los conciertos ofrecidos en las dos últimas jornadas del Festival. Se trataba de la única posibilidad de ver a Rattle con su nueva orquesta -fue nombrado director de London Symphony el pasado mes de septiembre tras una larga vinculación con la Berliner Philharmoniker- con lo que su presencia había despertado una gran expectación.

Tras estas dos actuaciones, que agotaron las entradas hace semanas, Rattle ya sabe que Santander tiene mar. Ha probado la gastronomía de la región y, sobre todo, ha tenido la posibilidad de conocer a un público que le ha sorprendido. Unos espectadores a los que califica de «educados» en lo musical y que mantuvieron el martes con la 'Novena Sinfonía' de Mahler, «una estrecha comunicación con los músicos». Y es que una vez finalizado el programa los espectadores de la sala Argenta tardaron casi medio minuto en aplaudir. Unos segundos que según el director, «la pieza necesita, pero que el público no siempre sabe apreciar».

AGENDA DEL FESTIVAL

Hoy.
Marcos Históricos. Torrelavega Iglesia de la Asunción · 20.30 horas. Juan de la Rubia, órgano. Programa: Johann Sebastian Bach., Felix Mendelssohn y Philip Glass.
Hoy.
Marcos Históricos. Santuario de la Bien Aparecida. 20.15 horas. L'Apothéose. Olena Sloia, soprano. Laura Quesada, traverso, Víctor Martínez, violín barroco. Carla Sanfélix, violonchelo barroco. Asís Márquez, clave. Programa: Música para una joven reina. Programa conmemorativo del 330 aniversario del nacimiento de María Luisa Gabriela de Saboya.
Mañana.
Palacio de Festivales. Sala Pereda Sala Pereda · Palacio de Festivales · 19.00 horas. 'El bosque de Grimm'. La Maquiné. Joaquín Casanova y Elisa Ramos, creación. Joaquín Casanova, dirección. Maurice Ravel, música.
Mañana.
Marcos Históricos. Noja. Jardines del Marqués de Albaicín · Noja · 22.00 horas. Rocío Márquez, cante. Fahmi Alqhai, viola da gamba y dirección. Rami Alqhai, viola da gamba. Agustín Diassera, percusión. 'Diálogos de viejos y nuevos sones'.

Es por ello que, aunque bromeando mencionó la pena de muerte para aquellos espectadores que no apagan el teléfono móvil en sus recitales o incluso escriben mensajes de WhatsApp, considera que el público «es una parte más del concierto».

En su opinión, para que se produzca esa especie de comunión entre la sala de butacas y el escenario, es muy importante la labor del director pues este tiene que recordarle, con su trabajo, que es una parte más de la función.

El maestro, que fue nombrado sir por la Reina de Inglaterra, no tiene muy claro si prefiere que el público que llega a su sala sea respetuoso y conocedor de la pieza que se va a interpretar y su compositor o si, por el contrario, le atrae más el reto de atraer a nuevos espectadores a las salas, pero en lo que no tiene ninguna duda es en que hay «pocos lugares» en el mundo en los que haya hasta 2.000 personas «en silencio y quietas» durante 80 minutos, como el caso de la duración del concierto que ofreció el martes en el Palacio de Festivales.

Para él, es importante que el publico llegue con una cierta «educación», algo que tal y como reconoció pudo percibir en Santander.

E insistió en la «responsabilidad» de recordar al público que forma parte del espectáculo. «Hay que hacerlo de una manera diferente a cuando le decimos a los niños que hay que comer verduras, porque el público se enfada», advirtió divertido.

Tras el éxito de este concierto, y unas horas de volver a subir al atril de la sala Argenta con un programa compuesto por las 'Danzas eslavas' de Dvorak, 'Ma mére l'oye' d Ravel y la 'Sinfonietta' de Leos Janacek, Rattle atendió ayer a lo medios de comunicación en el hotel Real, donde se ha alojado. Sonriente y relajado el director bromeó con los periodistas, recordó un buen número de anécdotas de su trayectoria y también tuvo tiempo para denunciar la situación política de Venezuela, además de hacer una referencia irónica sobre Donald Trump. «Afortunadamente los directores de una orquesta suelen durar más que los presidentes de Estados Unidos», afirmó.

Se refería a su 'fichaje' por la London Symphony y con la que, según explicó «enseguida se ha producido la sincronización en el latido del corazón». Pese a que los últimos dieciséis años los ha pasado con la Berliner Philharmoniker, el director inglés cree y aboga por evolucionar. «Vivimos en un mundo nuevo y hay que hacer cosas nuevas», reflexionó.

Sin embargo, y empleando un simil futbolístico, aseguró que «no hay una Champions League» de orquestas. «Lo importantes es que cada una tiene diferentes músicos y aporta diferentes cosas a la música». En su caso se siente «muy afortunado» de estar al frente de uno de los mejores conjuntos sinfónicos del mundo y agregó que su anterior orquesta ha fichado para reemplazarlo a un director «extraordinario», Kirill Petrenko que garantizará el futuro.

Se le pregunta por el público joven y reivindicó que «por supuesto» que hay que captar la atención de las nuevas generaciones por lo que el conjunto que ahora dirige «siempre están explorando y renovando» su repertorio. También confesó que para él existe «algo mágico», cuando el músico produce un sonido y recordó que su antecesor al frente de la London Symphony le comentó que el director pone un 25% y la orquesta le devuelve un 75%, por lo que, «un director recibe mucho más de lo que da».

Por último, y preguntado por la situación actual de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela, con 40 de sus músicos en el exilio voluntario, y con su director, Gustavo Dudamel, también fuera del país opinó que le parece una «tragedia», tras recordar que es una lástima que ocurra algo así en un país en el que hay 500.000 mil jóvenes tocando en orquestas, «más músicos que deportistas». Desgraciadamente, según auguró «creo que la situación puede empeorar con Nicolás Maduro», concluyó.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos