Estoy, pero no soy

Akihiko Kondo posa junto al holograma de Hatsune Miku. /Behrouz MEHRI (AFP)
Akihiko Kondo posa junto al holograma de Hatsune Miku. / Behrouz MEHRI (AFP)

Hatsune Miku, la cantante virtual japonesa que arrasa en internet quiere conquistar Europa

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

Los ves. Los oyes y los sientes. Pero no los tocarás, porque los hologramas están pero no son, aunque hayan llegado a los escenarios para quedarse. Hologramáticamente acaba de resucitar María Callas en el London Coliseum, donde el elegante y atónito público aplaudió y gritó algún ¡brava! que no llegó a los oídos de la diva, fallecida hace treinta años pero que se va de gira virtual. Como no llegaron a los de Hatsune Miku los alaridos de los miles enfervorizados fans que corearon su nombre un concierto cerca de París. Y es que Hatsune es solo luz y bytes. Otro holograma. Un ídolo pop virtual creado en Japón que causa furor en Asia y quiere conquistar Europa.

«Buenas noches París. Me siento muy feliz de estar por fin con vosotros», saludó con acento japonés el vistoso holograma de la reina del 'J-Pop' que domina internet y llena salas de conciertos de Indonesia a China pasando por Estados Unidos y México. «Primer sonido del futuro», se podría traducir el nombre del que es el producto estrella de una tecnología puntera.

Su aniñado aspecto derrite a su fans; minifalda plisada, medias hasta la mitad del muslo, y una larga cabellera de color turquesa. Y así será siempre, ya que Hatsune Miku tendrá eternamente los 16 años con los que nació. Es la recreación de la adolescente nipona loca por el manga y el 'cosplay', esa obsesión por disfrazarse de personajes de ficción que también se está globalizando.

Medio Barbie, medio 'anime', esta hologramática criatura fue concebida en 2007 como el paradigma del humanoide canoro gracias a innovador software de síntesis vocal desarrollado por la firma japonesa Crypton Future Media. Una tecnología denominada 'vocaloide' (contracción de vocal y androide) que permite componer canciones con nulos conocimientos musicales.

Con 2,5 millones de seguidores en las redes sociales, casi 64 millones de internautas han pinchado sus vídeos en YouTube. En Japón es un fenómeno de tal magnitud que miles de hombres se han «casado» virtualmente con ella. Ha sido telonera de Lady Gaga y de Pharrell Williams, protagoniza anuncios publicitarios en la tele para multinacionales como Toyota y en Estados Unidos ha aparecido -literalmente- en 'The Late Show', el programa de David Letterman.

Si suscita tanta pasión es porque cualquiera puede apropiársela. Su software funciona bajo la licencia 'Creative Commons', sistema abierto que permite a sus fans crear su propia canción y ponerla en boca de Hatsune Miku. Se han escrito más de 100.000 temas de todos los estilos musicales, lo que convierte a Miku en una diva virtual, colaborativa y de repertorio infinito.

Su gira más larga discurrió en 2016 por Norteamérica y atrajo a casi 40.000 personas. «Miku es muy popular en China, donde cada año se organizan conciertos a un ritmo similar al de Japón y esperamos que la asistencia en Europa sea igual o superior», se ufana Guillaume Devigne, líder del equipo de marketing internacional de Crypton Future Media. Podría ser así, dada la histeria demostrada por sus alocados y adolencesntes fans en su primer concierto en Francia, con las 5.000 entradas agotas. Esté martes 'estará' en Colonia (Alemania) y el sábado 'aparecerá' en Londres.

«A todo el mundo le puede gustar Miku porque reúne todos los estilos: electrónico, pop, rock...», explica a AFP Alicia Pariset, que en febrero cumplirá 18 años. «Me transporta. Su ritmo me chifla», afirma la joven ataviada con kimono. «Parecía imposible que fuese a venir», afirma Laura, una «ultrafán» de 20 años. «Quería ir a Japón para verla. Cuando supe que vendría compré inmediatamente la entrada», explica la estudiante, con peluca turquesa y minifalda como la de su heroína.

 

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