Lenny Abrahamson, el sello del cine independiente entre los focos de Hollywood

Lenny Abrahamson. /
Lenny Abrahamson.

El cineasta irlandés, reconocido por la crítica de manera unánime, se ha erigido en la gran sorpresa entre los candidatos a mejor director con su elogiada 'La habitación'

JOSÉ MANUEL ANDRÉSmadrid

La trayectoria de Lenny Abrahamson como cineasta parece haber dado un vuelco en los últimos meses con el éxito arrollador de 'La habitación'. Tanto es así que este cineasta irlandés con aroma de cine independiente y perfil bajo desfilará por la alfombra roja y entre los deslumbrantes focos de Hollywood como candidato a mejor director. Lo hace de la mano de un drama claustrofóbico y angustiante pero también hipnótico, que retrata la vida cotidiana de madre e hijo en su encierro como secuestrados durante años por el padre de la joven. Un terrible hilo argumental que Abrahamson utiliza para mostrar una historia de amor y supervivencia, y que desata un torrente de emociones en el espectador a través de la primacía de la belleza frente a lo escabroso de la situación.

El relato se presenta dividido en dos actos claramente diferenciados, con una primera mitad rodada íntegramente dentro de la habitación a la que se refiere el título y una segunda en otro espacio acotado, pero esta vez centrada en el significado de las consecuencias postraumáticas de la situación que viven los secuestrados frente a las actitudes perversas de aquellos que los someten.

El camino de Abrahamson hacia la meca del cine no ha sido fácil. Nacido en Dublín en 1966, la carrera cinematográfica de este referente del cine irlandés comenzó en sus años como estudiante de Física y Filosofía en el prestigioso Trinity College de la capital irlandesa, donde comenzó a dirigir cortos en la Trinity Society Video, que él mismo cofundó junto a su compañero Ed Guiney. Graduado en 1991 con honores, su primer corto, '3 Joes', ganó el premio al mejor cortometraje europeo en el Festival de Cork ese mismo año y el Premio de los organizadores del Festival de Cortometrajes de Oberhausen en 1992.

Evolución

Abrahamson es un hombre curtido en la televisión comercial antes de dar el salto a la gran pantalla. Así, ha sido autor de innumerables spots para las televisiones irlandesa, británica y del resto del mundo. Un paso previo antes de dirigir su primera película, 'Adam & Paul', una comedia basada en la novela del escritor Mark O'Halloran y estrenada en 2004. El filme, muy elogiado por la crítica, conquistó el galardón a mejor película en el Festival de Galway de 2004 y el Gran Premio del Festival de Sofía un año después.

Su segundo largometraje, 'Garage', surgido de una nueva colaboración con O'Halloran, fue seleccionado para la Quincena de Realizadores del Festival de Cannes en 2007 y conquistó el premio CICAE de Arte y Ensayo. El filme también se hizo con un meritorio póker de mejor película, mejor director, mejor actor y mejor guión en el Irish Film 2008 y en los Premios de Televisión (IFTA) de ese mismo año, todo un espaldarazo a la carrera de Abrahamson, consolidado como referente del cine irlandés.

'What Richard Did', el tercer largometraje en la carrera del cineasta, conquistó definitivamente a la crítica en 2012. El filme, que discurre en torno a la premiada novela del irlandés Kevin Power 'Bad Day at Blackrock', narra la historia de un grupo de privilegiados adolescentes del Dublín actual tras terminar sus estudios, y sirvió al cineasta como paso previo a 'Frank', que en 2014 se convirtió en la cuarta y hasta ahora penúltima película de Abrahamson. Un filme original y delirante sobre un joven que se une a un grupo de excéntricos músicos pop liderado por el enigmático Frank (Interpretado por Michael Fassbender, ahora nominado a mejor actor por 'Jobs') y su neurótica compañera Clara.

Parece evidente que el proceso de evolución de Abrahamson, un enamorado de la adaptación de guiones literarios a la gran pantalla, ha sido lento pero seguro, con sendas etapas de éxito en el cortometraje y la televisión y cinco películas a sus espaldas, jalonadas por cambios de estilo tan pronunciados como el que se aprecia entre 'Frank' y 'La habitación'. Sorprendentes giros que el autor justifica en su "fascinación por las personas con capacidad de reinventarse".

Será difícil reciclarse de nuevo tras el impacto de 'La habitación', pero a juzgar por el talento de este cineasta irlandés, que le ha granjeado un aparente idilio con la crítica, resulta conveniente situar su nombre en la lista de directores a tener en cuenta en los próximos años.

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