«Los rótulos retratan la identidad de las calles de Santander»

Santatipo, el proyecto del historiador cántabro Federico Barrera que nació para poner en valor el patrimonio gráfico, celebra sus cinco años con una propuesta editorial y nuevos retos de futuro

Federico Barrera, promotor de Santatipo, ante 'El Botón de Oro', comercio con un rótulo clásico de Santander./Javier Cotera
Federico Barrera, promotor de Santatipo, ante 'El Botón de Oro', comercio con un rótulo clásico de Santander. / Javier Cotera
Álvaro G. Polavieja
ÁLVARO G. POLAVIEJASantander

Todo depende del rótulo que se mire. Los hay de grandes multinacionales, que en esta sociedad cada vez más global se pueden encontrar en cualquier ciudad del mundo, y los hay locales, particulares, característicos. Esos son únicos, inconfundibles, porque hablan de calles y barrios que fueron y de cómo cambiaron, de comercios ya desaparecidos pero que siguen anclados en la memoria de los vecinos.

Los rótulos son precisamente la razón de ser de Santatipo, el proyecto del diseñador e historiador cántabro Federico Barrera (Santander, 1977), que lleva cinco años retratando y documentando su esencia y existencia en la capital cántabra y en otras localidades de la región. La iniciativa cumple ahora cinco años y lo celebra con la publicación de un libro impulsado por crowdfunding que reunirá los rótulos más destacados. Cinco años que suponen la consolidación del proyecto y que abren nuevos horizontes a la iniciativa.

–¿Cómo surgió la idea de poner en marcha el proyecto de Santatipo?

–El origen de Santatipo tiene dos focos. El primero está en la Universidad de Cantabria, donde estudié la carrera de Historia. En el año 2009, una profesora que sabía que me gustaba el tema del diseño y la creatividad me trajo un libro de Juan Nava sobre el primer congreso tipográfico que se realizó en Valencia, en el que hablaban sobre este tema y que incluía itinerarios tipográficos e imágenes de rótulos de la ciudad. Ahí ya me picó la curiosidad. La puesta en marcha del proyecto llegó en 2011 gracias a que participé en una lanzadera de empleo del Ayuntamiento de Santander. Ahí nos enseñaron a poner en perspectiva nuestra capacidades. Yo por aquel entonces trabajaba como diseñador freelance, y gracias a eso me decidí a apostar por este tema, en el que convergían mis dos grandes pasiones, el diseño y la historia. Así, empecé primero colgado las fotos y la información en las redes sociales y, ya en 2014, le di forma en la página web de Santatipo.

–¿Qué pueden encontrar los usuarios en Santatipo?

–La web se basa en un mapa interactivo en el que se localizan los rótulos que he ido documentando. Cada uno de ellos cuenta con su propia ficha informativa que incluye la documentación que he conseguido reunir e investigar sobre el rótulo en cuestión: de qué época es, quién abrió el negocio, anécdotas relativas al mismo, características del rótulo... En el blog también publico de vez en cuando fotografías antiguas que consigo, y que también retratan esos negocios. La gente también puede encontrar temas de historia local e incluso paseos tipográficos cuando he ido a otras localidades de Cantabria como Torrelavega o Santoña. Lo último que he incluido son reconstrucciones de rótulos antiguos a través de su tipografía. Son los casos más especiales o característicos. Y bueno, también cuelgo pósters que diseño en base a las tipografías de esos rótulos para que la gente se los pueda descargar e imprimirlos.

–En estos cinco años de vida de Santatipo, ¿cuántos rótulos incluye ya la web?

–De Santander hay unos 80 rótulos, de los cuales cerca de un 10% ya han desaparecido. Eso creo que le otorga un valor añadido, porque sobre esos rótulos ya no existe más documentación que la que he recopilado. De Cantabria hay en total cerca de 200, pero en ese caso sólo existe fotografía, no he podido profundizar en ningún caso concreto. Pero ese es uno de los aspectos que aspiro a consolidar, ahora que el proyecto ha evolucionado hacia algo más enfocado a la conservación del patrimonio gráfico.

–La edición del libro 'Santatipo. Memoria tipográfica del comercio' es el hito que marca estos cinco años de andadura. ¿Cómo surgió la iniciativa?

–A raíz del quinto aniversario se me ocurrió que podía ser una idea bonita para aprovechar todo el material reunido y darle presencia física. También fue una forma de testar el proyecto, de poder conocer el interés real que despierta y su alcance. Conocí la editorial y pensé que el crowdfunding era una buena forma de plantearlo. Ahora que ha terminado estoy muy contento del impacto social, institucional y mediático que ha tenido la iniciativa en este mes y medio de campaña. Me ha sorprendido y me ha animado a seguir con el proyecto con un planteamiento mucho más ambicioso.

–¿Cuál ha sido el resultado del crowdfunding?

–A nivel de mecenas ha superado el centenar, que era uno de los objetivos que me había planteado. Y lo que ha sido una sorpresa muy grata es el apoyo institucional que ha recibido por parte del Ayuntamiento de Santander, que va a aportar 6.000 euros al proyecto editorial. De esta forma han confluido el apoyo social de los mecenas y el institucional del Consistorio para que, al final, el proyecto sea por y para la ciudad. Lo he dicho muchas veces: aunque sea una iniciativa que yo he puesto en marcha, en realidad es un legado que vamos a dejar para el futuro, y eso es lo más importante.

–¿Se esperaba el apoyo del Ayuntamiento?

–Mucha gente me lo decía, pero es algo que no concibes hasta que te llega la noticia. Son decisiones que llevan sus tiempos. Por suerte, la concejala de cultura, Miriam Díaz, conocía el proyecto desde hace tiempo y creo que el hecho de pudieran ver que era algo que tenía una base sólida y una trayectoria ha ayudado a que la institución haya decidido dar el paso. Además, creo que desde un punto de vista institucional la iniciativa tiene un componente importante de innovación, porque es algo que se está haciendo en muy pocas ciudades y Santander se ha convertido en uno de los referentes.

–Hasta ahora el trabajo que sustenta Santatipo lo ha realizado usted.

–Sí, en otras ciudades es algo que están realizado varias personas, pero aquí hasta la fecha he estado yo solo. Pero también es cierto que, por suerte, a día de hoy ya tengo contacto con gente del gremio del diseño y se ha ido generando apoyo gracias a una comunidad que aspiro a que siga creciendo y ampliando localidades.

–De cara al futuro, ¿qué objetivos se plantea a partir de ahora para Santatipo?

–El primero es el libro, en el que ya estamos trabajando en aspectos como el diseño, los contenidos y demás, porque hay mucha información y hay que seleccionarla. Me gustaría publicarlo para después del verano, pero todavía hay que definirlo porque falta todo el trabajo de maquetación, edición, correcciones... La idea es que sea un producto de calidad, agradable, interesante, potente visual e informativamente. El siguiente paso es algo más personal, porque quiero seguir formándome en este campo y voy a hacer el máster en Patrimonio Histórico de la Universidad de Cantabria. Desde Santatipo quiero potenciar la puesta en valor de este tipo de patrimonio gráfico, y esta es una forma de darle solidez desde el punto de vista científico, técnico y documental. Quiero explicar bien por qué hay que cuidar este patrimonio, por qué hay que conocerlo, conservarlo y ponerlo en valor. El tercer objetivo, en el que ya he empezado a trabajar, es el rescate físico de rótulos para su preservación, con la idea de, en un futuro no muy lejano espero, poder llegar a hacer algún tipo de exposición y puesta en valor pública de estos elementos, que muchas veces acaban en la basura. La idea de esta línea es rescatar parte de nuestra historia, de la identidad de las calles y de la sociedad antes de que se pierda.

–¿Esa defensa del patrimonio gráfico existe en otras zonas de España?

–Ese es uno de los aspectos más novedoso. Estoy en contacto con otros grupos que realizan esta labor en otras ciudades españolas con la idea de dar poner el germen de una asociación en defensa de este tipo de patrimonio a nivel nacional. Entre ellas están Madrid, Barcelona, Sevilla,Málaga, Zaragoza... Ya hay ocho o nueve en total. Nos reunimos hace algo más de un mes en Madrid con motivo de una exposición centrada en rótulos rescatados allí, y estuvimos hablando de cómo coordinarnos para poner en marcha la incitativa. Queremos preservar estos elementos que tanto retratan la identidad de las ciudades. Hemos definido una ruta de trabajo y ya estamos dando los primeros pasos. Hemos abierto una plataforma de trabajo común y también quedado en que nos volveremos a reunir en otoño para definir con más detalle el desarrollo estratégico de la incitativa.

–En Santander ya ha rescatado algún rótulo...

–Sí, los compañeros de Madrid nos contaron cómo llevaban a cabo esta tarea y cómo han ido evolucionando, y conocer esa experiencia te permite poder afrontarla con más garantías. Yo aquí ya tengo el caso de 'Las tres emes', un rótulo clásico de la zona de la calle San Pedro que siempre me había llamado mucho la atención por su factura artesanal, y que estuvo a punto de perderse recientemente por un incendio en el edificio en el que se ubicaba. Por suerte me avisaron a través de las redes sociales, lo cual indica que de alguna forma el proyecto ya ha calado en la gente, y pude llegar y salvarlo antes de que se perdiera por las obras que se iniciaron entonces en el inmueble.

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