«El teatro necesita un público inteligente dotado de una nueva sensibilidad»

El grupo de Teatro de la Universidad de Cantabria en Agadir, con las autoridades locales./
El grupo de Teatro de la Universidad de Cantabria en Agadir, con las autoridades locales.

El Grupo de Teatro de la Universidad de Cantabria recibe en Marruecos el Premio a la Investigación Teatral por el montaje 'La función por hacer' dirigida por Rita Cofiño

Lola Gallardo
LOLA GALLARDOSantander

Francisco Valcarce (Santander, 1955) es director de escena y está al frente del Aula de Teatro de la Universidad de Cantabria. Crítico de teatro y autor de más de un centenar de artículos sobre las artes escénicas ha recibido numerosos premios a lo largo de su trayectoria. El último ha sido esta semana en Agadir (Marruecos). El Grupo de Teatro de la UC ha recibido el Premio a la Investigación Teatral en el Festival Internacional de Teatro Universitario por el montaje 'La función está por hacer', que ha dirigido Rita Cofiño.

–Enhorabuena por el premio a la labor investigadora del grupo de teatro. ¿Es un premio más o es especial?

–Es un premio a un proyecto concreto, el trabajo realizado por el Grupo de Teatro de la UC en la puesta en escena de 'La función por hacer', dirigida por Rita Cofiño, con texto de Aitor Tejada y Miguel del Arco. La obra está inspirada en 'Seis personajes en busca de autor', de Luigi Pirandello. Es un premio especial para el Aula de Teatro de la Universidad de Cantabria, puesto que es el primero que recibe por una de sus producciones.

–¿Qué cuentan en 'La función por hacer'? ¿Cómo surgió el proyecto?

–Es el último espectáculo del grupo de teatro de la UC, ensayado y estrenado en este último año. Surgió a propuesta de Rita Cofiño con la idea de seguir explorando diferentes géneros teatrales, en este caso el hiperrealismo y el metateatro como 'teatralización de una acción que se lleva a cabo dentro de una representación dramática que la contiene, genera y expresa, ante un público receptor'. 'La función por hacer' es una apuesta por el trabajo de los actores y la palabra.

–Hablemos del Grupo de Teatro UC, ¿con qué objetivos se creó?

–El Grupo de Teatro UC aspira a dignificar la producción escénica en la Universidad de Cantabria, e intenta, a través del tiempo, divulgar y experimentar los diferentes estilos teatrales, actuando de este modo como vehículo para el conocimiento y desarrollo del teatro. Así, pueden establecerse como objetivos del grupo: descubrir la acción que hay detrás de las palabras, dar a conocer el teatro en sus diversos géneros, invitar a reflexionar y a entretener, divertir.

–¿Qué proyectos tiene ahora entre manos?

–En estos momentos, el Grupo de Teatro UC está ensayando una nueva obra que se estrenará a finales de mayo. Solo adelantamos que se trata de un texto que mantiene una vinculación emocional con los orígenes del Aula de Teatro, hace 35 años.

–¿Y la muestra de Teatro Contemporánea, ¿cómo se programa y eligen las obras?

–La programación de la Muestra Internacional de Teatro Contemporáneo, que este año celebrará la 30 edición, se realiza en función de varias circunstancias. Por un lado se programan espectáculos caracterizados por la calidad y que atiendan a criterios de contemporaneidad, procurando que estén reflejadas las distintas corrientes de la escena contemporánea. Por otra parte han de tenerse en cuenta cuestiones como las condiciones técnicas, las imposiciones de agenda y las limitaciones presupuestarias.

–¿Cuándo descubrió su pasión por el teatro?

–Hace tanto tiempo que casi no lo recuerdo (ríe). Fue casi en la adolescencia, inicialmente como actor, en un grupo aficionado que hacía piezas comprometidas en un café-teatro.

–¿Y qué le ha enseñado el teatro?

–A celebrar la vida, a interrogarme sobre la condición humana, a reflexionar sobre la existencia, a comprender ciertos comportamientos, a profundizar en el trabajo colectivo, a valorar los afectos (y rechazar los desafectos)…

–¿Qué ingredientes debe tener una buena obra de teatro?

–Debemos diferenciar entre una obra y un espectáculo de teatro. En el primer caso, estamos hablando de un texto teatral, de literatura dramática, y para que sea buena ha de caracterizarse, en primer lugar, porque el propio texto tenga una gran calidad, que haya unos personajes atractivos, unas situaciones interesantes, un discurso adecuado… Pero hemos de tener en cuenta que el teatro adquiere su sentido cuando ese texto es representado, es decir, cuando se convierte en producto escénico, en espectáculo. Entonces han de añadirse otros ingredientes: concepción de la puesta en escena, trabajo interpretativo de los actores/actrices y presencia de otros elementos como escenografía, iluminación, etc.

–¿Y un buen director?

–Si parte de una obra preexistente, capacidad de análisis de ese texto, talento para desentrañar las claves interpretativas, discursivas y plásticas, aptitud para dotar de coherencia la puesta en escena, competencia para gestionar y coordinar un equipo de profesionales: desde los actores/actrices hasta el/la escenógrafo/a, pasando por el/la iluminador/a o el/la vestuarista. Un director/a de escena, al fin y al cabo, lo que debe hacer es tomar decisiones, así que debe tener la inteligencia suficiente para asumir esa responsabilidad.

–¿Qué le pide a un actor?

–Que sea bueno, ja, ja. Buenas aptitudes, capacidad creadora, generosidad en la escena, voluntad de trabajo.

–¿Qué necesita el teatro?

–Creadores arriesgados y comprometidos con su tiempo. Producciones realizadas con rigor. Una profesión alejada del conservadurismo. Un público inteligente dotado de una nueva sensibilidad. Unos programadores alejados de la miopía. Una crítica inteligente. Unos responsables políticos sensatos y llenos de criterio.

–¿Usted cree que la vida es puro teatro?

–El teatro es pura vida.

–Está al frente de La Machina, ¿cómo surgió la compañía?

–Nació en el seno del Aula de Teatro de la Universidad de Cantabria, en el año 1991, cuando un pequeño grupo, bajo mi dirección, decidió dar un salto hacia la profesionalización.

–'El niño erizo' es un proyecto de la compañía especial en la carrera de los Max... ¿qué relata?

–Se trata de la versión teatral de un cuento del folclore popular alemán. Narra la historia de Juan, mitad niño mitad erizo, que crece sintiéndose diferente y siendo marginado en la escuela. La obra invita a reflexionar sobre la necesidad de valorarse a uno mismo y a los demás, de encontrar el valor de la diferencia y también de aquello que nos asemeja.

–Terminemos hablando con Paco Valcarce cuando se inició en el teatro. ¿de Paco a Paco, qué se dirían?

–Hasta aquí hemos llegado.