Gran Premio de Italia

Petrucci se reivindica y Márquez se refuerza

Danilo Petrucci (i), perseguido por Marc Márquez (d)./Afp
Danilo Petrucci (i), perseguido por Marc Márquez (d). / Afp

Primera victoria del italiano en MotoGP, por delante del líder del Mundial y de Dovizioso

BORJA GONZÁLEZCircuito de Mugello

La trayectoria de Danilo Petrucci en el Mundial de Motociclismo no es la habitual. Su tamaño, desde muy pronto, le obligó a evitar las categorías pequeñas, para entrar en la competición vía motos más grandes, un camino más complicado. Con una pobre MotoGP asomó lo suficiente como para que Ducati le diese una oportunidad en uno de sus equipos satélite. Su buen rendimiento y las turbulencias alrededor de Jorge Lorenzo (más el interés de la multinacional Pramac de mantener por su valor comercial en Australia a Jack Miller) le dieron un sitio en el equipo de fábrica de la marca italiana al lado de Andrea Dovizioso. Con un año de contrato, siempre con una espada de Damocles pendiendo sobre su cabeza.

Sexto en Catar, sexto en Argentina, sexto en Austin. Los chispazos de Miller con la misma moto y estos resultados comenzaban a generar comentarios. Quinto en Jerez. «Esta victoria se la dedico a Andrea, porque este invierno me adoptó como a un hermano», quiso hacer público el italiano tras ganar este domingo en Mugello, una segunda declaración de amor hacia su compañero de equipo, cerca del que vive, con el que entrena, después de confesar en Francia, donde fue tercero, que se había sentado a hablarle para aconsejarle tranquilidad y que no se viniese abajo.

Desde Ducati comenzaron a poner como fecha para iniciar las conversaciones sobre su futuro la próxima cita en Cataluña. Petrucci reconoció en Mugello que si no podía seguir en su actual casa peligraba la posibilidad de tener un puesto en la clase reina. Pero su actuación ante los 83.700 aficionados (que en una gran mayoría se fueron decepcionados por la pésima actuación de Rossi, que terminó por los suelos después de salir decimoséptimo) dio un espaldarazo a su carrera.

Agridulce domingo para Ducati

Desde el inicio se confirmó que Márquez no iba sobrado, como él mismo declaró en los días previos, algo que viniendo de un piloto de su nivel y con la trayectoria de las primeras cinco carreras de 2019, había hecho sospechar de una estrategia de despiste. Salió bien, pero desde el inicio se vio rodeado por las Ducati de Petrucci, Miller, Bagnaia y un explosivo Dovizioso, que desde el noveno puesto de la parrilla consiguió colocarse tercero y llegar a liderar la carrera, y de la Suzuki de Alex Rins, en otra de sus ya clásicas remontadas que terminan tapando sus pobres resultados en los entrenamientos oficiales. Un grupo largo que contó también con la presencia de las Honda de Nakagami y Crutchlow, y que para el final de la prueba se convirtió en un cuarteto, con las dos Ducati oficiales, el propio Márquez, y Rins.

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Una preciosa pelea en la que Petrucci aprovechó el marcaje entre los dos primeros de la general y la inferioridad (ya no tan exagerada) del motor de la Suzuki. «Si frenaba pronto sabía que Dovizioso tenía el interior y me pasaba; si frenaba tarde, que al final he preferido frenar tarde, era porque si me pasaba Dovizioso sabía que Petrucci me habría adelantado a lo largo del circuito, porque frenaba muy tarde. Y por eso he pensado que tenía que frenar tarde y como mucho que me pasase uno en mitad de curva y al final ha sido Petrucci el más beneficiado», detalló Márquez, que aguantó a Dovizioso también 'alterado' por un ataque frustrado de Rins en el último giro.

«Perder puntos siempre es negativo, pero no es tanto perderlos, sino qué ha hecho Marc en cada pista. No es fácil de contrarrestar. En una pista desfavorable para la Honda ha aumentado la potencia y ha estado ahí. Estamos cerca, pero no será fácil para el campeonato», reconoció Dovizioso, el lado agrio del agridulce domingo para Ducati tras dejarse cuatro puntos en un escenario en el que antes de que empezase el gran premio se podía apostar por un recorte en la general.

«No sabe a victoria, pero casi, es una carrera de campeonato», confirmó Márquez. «Lo he intentado al principio, cuatro o cinco vueltas y he visto que no, que hoy no era el día», añadió, tras una actuación que le deja antes de llegar a Montmeló con doce puntos de margen respecto al italiano.

«Me habría gustado que Andrea terminase segundo. Pero esta victoria me hace más fuerte, me he quitado un peso de encima, he logrado mi objetivo y ahora quiero ayudar a Andrea a conseguir el suyo, que es ganar el título», expuso sin ninguna duda Petrucci. Un objetivo complicado viendo el altísimo nivel de Márquez en los grandes premios buenos, y en los menos buenos.