Izarra - Racing

El Racing paga caro un exceso de confianza

El Racing paga caro un exceso de confianza
Daniel Pedriza

El Racing, tras una gran primera parte que terminó con cero a dos, se deja empatar por el Izarra

A y SERGIO HERREROEstella

La pizarra de las alineaciones de Merkatondoa es la antítesis visual del fútbol moderno. Balompié modesto. En una de las paredes del estadio estellés luce el tablón negro impasible. Impertérrito al paso del tiempo. Con sus infinitos borrones de tiza que anuncian los protagonistas de cada jornada de juego. Merkatondoa, con su sonoro nombre, es historia viva de la Segunda División B. Con su encanto, que se vuelve en contra de los foráneos que traspasan sus muros en busca de una victoria que casi nunca llega. Por sus características, con su tamaño no demasiado grande y su césped artificial de incunable generación, el feudo del Izarra suele llevar al límite al equipo visitante. Porque esto es el fútbol de bronce. En Primera y Segunda División, todos los estadios son prácticamente perfectos. En el pozo, cada infierno tiene unas características condicionantes. Charles Darwin haría estragos en la Segunda División B, porque es un auténtico tratado de 'adaptacionismo' para elegir al mejor. Hay que saber mandar, jugar bien, ser capaz de sufrir, defender la vida propia y sacar provecho de cada una de las oportunidades que se presenten. Y el Racing lo fue, pero no lo suficiente. Después de una primera parte solvente, en la que dejó la contienda encarrilada, un exceso de confianza de los verdiblancos costó muy caro. Los de Iván Ania pagaron su osadia con un empate. Y casi pudo ser peor. Más vale aprender de esto.

2 Izarra

Iricibar, Eguarás, Eneko Martínez, Cabrera, Casado, Cisneros, Garrido, Cristo Díaz (Areso, min. 84), Laborda, Francis Suárez (Chema Moreno, min. 69) y Deivid (Sagués, min. 60).

2 Racing

Iván Crespo, Buñuel, Julen Castañeda, Óscar Gil, Olaortua (Figueras, min. 73), Sergio Ruiz, Nico Hidalgo (Cayarga, min. 69), Kitoko, Dani Segovia, Quique Rivero (Rafa de Vicente, min. 78) y Enzo Lombardo.

Goles:
0-1, min. 11: Casado, en propia puerta. 0-2, min. 35: Dani Segovia. 1-2, min. 73: Chema Moreno. 2-2, min. 80:Cristo Díaz.
Árbitro:
Palencia Caballero (Comité Vasco). Amonestó a los locales Eneko Martínez, Eguarás, Cisneros y Casado y a los visitantes Kitoko y Quique Rivero.
Incidencias:
Merkatondoa. Césped artificial. Tarde calurosa.
Público:
Unos 1.500 espectadores en las gradas del estadio estellés, de los que más de un centenar era seguidores verdiblancos que se desplazaron hasta la localidad navarra para acompañar a su equipo.
El Detalle
Después de perder dos puntos que tenía amarrados en Merkatondoa, el Racing se descuelga del vagón en el que viajan los primeros clasificados, pese a que sigue sin conocer la derrota tras cuatro jornadas de Liga.

Iván Ania volvió a abrir el armario en busca del atuendo más adecuado a la cita. Descartó el chaqué del partido ante el Arenas. La armadura con la que recibió a la Real Sociedad tampoco se ajustaba a la calurosa tarde. Así que dispuso sobre el césped una nueva versión. Dispositivo antiaéreo. El asturiano colocó en el centro de la zaga a dos futbolistas criados en el grupo II como Óscar Gil y Olaortua, con Buñuel y Julen Castañeda en los laterales. En el doble pivote, músculo con Sergio Ruiz y Kitoko. Y arriba, el míster optó por el espigado Dani Segovia, en lugar de Jon Ander. Por si quedaba algún resquicio para rasear la pelota, dio entrada a Quique Rivero, Enzo Cejudo y Nico Hidalgo.

Eso sí, lleve el traje que lleve, la intensidad es la seña de identidad –aún demasiado intermitente– innegociable de este equipo. Más aún en unas circunstancias como las que presenta Merkatondoa. Dice una de las máximas no escritas del fútbol que, donde la calidad técnica no sirve, lo primero es igualar el partido en base al carácter, para definir con aquellas características que marcan la diferencia. Fajarse en el cuerpo a cuerpo antes de dar el golpe certero. Y a eso se dedicó el Racing desde el pitido inicial hasta el descanso. A apretar el cuello de su rival.

El flanco derecho fue el lugar elegido para colocar los portamisiles. Desde allí, Buñuel y Nico Hidalgo se inflaron a mandar balones al área. Tierra tierra y tierra aire. Y cuando transcurría apenas el minuto once, el lateral navarro confirmó una nueva habilidad para su currículum. Como ante la Real Sociedad B, un pase suyo lo introdujo un rival en su propia portería. Errores forzados. Casado, en su intento de evitar el remate de Dani Segovia, rompió el empate sin goles en el tanteador. En Merkatondoa eso de marcar por lo civil, lo criminal, sin querer o de forma injusta, como sea, cobra aún mayor sentido de forma exponencial. En Estella los goles valen doble.

Tras ponerse por delante en el marcador, infiel a su postura habitual, el Racing dio un paso hacia atrás. Un momento que el Izarra aprovechó para colgar balones sobre el área racinguista sin demasiado tino. Y los cántabros se dedicaron a gestionar. A hacer un DAFO de la situación. Debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades. Sobre todo, oportunidades. En una salida de la cueva, Enzo Lombardo intentó plagiar –ahora que está tan de moda– su gol de Miranda de Ebro. Recortó hacia dentro y su disparo se marchó cerca del poste derecho de la meta local.

En su siguiente opción, el Racing iba a hacer sangre de nuevo. El equipo cántabro estaba empeñado en noquear a su rival por la vía del cloroformo. Buñuel, un extremo peligrosísimo en el partido de ayer, volvió a centrar en busca de Dani Segovia. Iricibar tocó el balón, pero la pelota le cayó al madrileño, que la mandó a cambiar el guarismo visitante en el marcador. Con el Izarra ya grogui, los de Iván Ania aún tuvieron una más a través de un saque de falta de Quique Rivero que se marchó rozando la escuadra.

Un partido distinto

Pero el análisis de la realidad completado por el Racing en el descanso fue completamente erróneo. Los verdiblancos dieron por muerto a su rival. Pecaron de soberbia y lo pagaron con un merecido castigo. La renta de dos goles se antojaba insalvable en Merkatondoa, donde hacer un tanto es una auténtica gesta. Nada más lejos de la realidad, y eso que el Racing todavía hizo un tercer gol en el inicio de la segunda mitad. Un balón colgado al área lo cabeceó completamente solo Olaortua. Como un obús, la pelota golpeó la red azul de la portería. Sin embargo, el colegiado anuló la jugada por falta en ataque. La réplica del Izarra llegó en un disparo lejano de Garrido que Iván Crespo detuvo en dos tiempos.

Quizá por conformismo o quizá por falta de fuelle, el Racing reculó y le dio la posesión y demasiadas facilidades a un Izarra que recuperó la fe en lograr al menos la remontada. A Óscar Gil, Olaortua e Iván Crespo les tocó afanarse en achicar agua de la parte trasera. Los navarros pudieron marcar en un disparo cruzado de Cisneros, que el meta de Viveda se encargó de alejar con una buena estirada.

El Racing se complicó la vida de forma innecesaria. Lo de flagelarse es algo intrínseco del racinguismo. A sufrir. El equipo de Iván Ania incumplió uno de los mandamientos de Merkatondoa: No honrarás a tu rival con faltas continuadas. El Izarra aprovechó un golpe franco para recortar distancias. El balón colgado al área verdiblanca lo cabeceó con demasiada comodidad el recién ingresado al terreno Chema Moreno.

El Izarra creyó, en gran parte, porque el Racing le permitió creer. Un caro exceso de confianza el de los cántabros. Iván Ania gastó sus tres cambios. Dio entrada a Cayarga, Figueras y Rafa de Vicente en busca de algo, pero no encontró nada. El Izarra, ya crecido, se comió sin guarnición al conjunto verdiblanco. Se veía venir. Ataque vertiginoso. Un centro desde la izquierda de Garrido lo remató con una preciosa volea Cristo Díaz hacia el palo largo de la meta de Iván Crespo. Inapelable.

Y lo peor de todo es que aún restaban diez minutos de partido y daba más sensación de que pudiese llegar el tercero de los navarros que el tanto de la victoria de un equipo cántabro irreconocible después de lo visto en la primera parte. Y no llegó el triunfo local por el canto de un duro. Areso ganó la espalda a la defensa verdiblanca en el minuto 91, ganó la línea de fondo y su pase hacia atrás lo mandó alto, con todo a su favor, Sagués. El Racing ya prácticamente daba las gracias y firmaba un empate que permitió por dejadez propia.

Dos puntos perdidos que dejan a los cántabros fuera del vagón cabecero. Dos puntos perdidos que esperemos no se echen de menos en el futuro. Dos puntos perdidos que para lo único que deben servir es de lección para el futuro. Merkatondoa y la Segunda B miden la capacidad de los mejores y este domingo el Racing dio sus primeros síntomas de debilidad.

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