Fútbol

Malestar entre los aficionados del Racing al no poder acceder a La Albericia

Malestar entre los aficionados del Racing al no poder acceder a La Albericia
Daniel Pedriza

Marcos Menocal
MARCOS MENOCALSantander

«¿No entiendo, ¿por qué?» murmuraban entre sí, dos aficionados en la puerta de las Instalaciones de La Albericia a las 10.30 horas de la mañana. Rindieron como cada mañana visita al campo de entrenamiento del Racing y se encontraron el portón metálico, que siempre está abierto, cerrado a cal y canto hasta las 12.30 horas. «Pero es que esto no ha pasado nunca. Jamás he visto yo esto» decía el más mayor de todos, Ramón Lavín Corral, «42 años de socio y en la vida...» repetía en voz alta. Ellos fueron los primeros en darse de bruces con la nueva realidad, la que les impedirá presenciar los entrenamientos de su equipo, tanto en La Albericia como en El Sardinero, salvo en contadas excepciones. La medida se hizo pública la pasada semana y algunos se enteraron ayer, en el primer día de pretemporada. Tan solo los medios de comunicación, perfectamente acreditados, pudieron acceder y de un modo muy concreto: el que quiera pasar tendrá de 10.45 horas a 11.00 horas para llamar a la puerta. Fuera de ese horario no entrará nadie hasta que concluya el entrenamiento y los jugadores se vayan a la ducha.

La medida tarde o temprano será asimilada -no queda otra-, pero en los primeros compases de curso, y entre los más fieles, que siempre 'echaban' la mañana en La Albericia costará un poco más. «Un día a puerta cerrada, pues bien, ¿pero todos?», se preguntaban los que iban llegando a la puerta verde. Hay quien se enojaba lo suficiente y anunciaba que iba a preguntar si aquello «es legal». La medida bien es cierto que aunque en Santander es nueva ya es habitual en buena parte de los clubes del fútbol español. La restricción de acceso a las instalaciones e, incluso, la limitación de tiempo en las mismas empieza a ser algo usual y nada noticiable.