Vela / Volvo Ocean Race

«El resultado nos sabe casi a victoria»

La tripulación del 'Mapfre' sube al podio como tercera clasificada en Auckland. En la fila inferior, a la derecha, el cántabro Pablo Arrarte/María Muiña
La tripulación del 'Mapfre' sube al podio como tercera clasificada en Auckland. En la fila inferior, a la derecha, el cántabro Pablo Arrarte / María Muiña

El 'Mapfre' termina tercero en la sexta etapa de la Volvo Ocean Race tras un inesperado último día

Marco García Vidart
MARCO GARCÍA VIDARTSantander

Tercero. A buen seguro que esa palabra la hubiesen firmado casi con sangre todos los tripulantes del 'Mapfre' el pasado lunes. Porque en el tramo final de la sexta etapa de la Volvo Ocean Race la situación no pintaba del todo bien para el equipo español, que batallaba por la cuarta plaza con los chinos del 'Dongfeng'. El barco de color rojo era quinto. A los tres de delante, 'Azkonobel', 'Team Sun Hung Kai' y 'Tun the tide on plastic' parecía muy difícil echarles el guante. Pero esto es vela. Un deporte que se rige por las invisibles leyes del viento, que se encargó de que la última jornada fuese auténticamente de locos. Las cuarenta y pico millas que le sacaban al 'Mapfre' el lunes se quedaban en apenas ocho en la mañana de ayer. Al final, el barco español consiguió lo imposible. El viento le guió a todo trapo por una autopista sobre el mar para plantarse en Auckland (Nueva Zelanda), la llamada Ciudad de las Velas, en la tercera posición, por detrás de los holandeses del 'Azkonobel' y los hongkoneses del 'Team Sun Hung'. Tras una sexta etapa entre Hong Kong y la ciudad neozelandesa con muchas diferencias entre los barcos, en la meta no ha habido más de dos horas entre el primer clasificado y el sexto, el 'Team Brunel' holandés. Lo dicho. De locos. El tercer puesto le sirve al 'Mapfre' para mantener de forma más o menos holgada el liderato en la clasificación general de la Volvo Ocean Race.

El cántabro Pablo Arrarte señala que el marcaje al 'Dongfeng', el principal rival del equipo español, ha agotado «mentalmente» a la tripulación

El jefe de guardia del 'Mapfre' es un cántabro. Pablo Arrarte (Santander, 1980). Y está igual de sorprendido por este buen resultado que sus compañeros de a bordo. «La verdad es que durante toda la etapa sabíamos que iba a haber una compresión de viento aquí, al final. Pero en los últimos partes no parecía que fuese a haber tanta», señala el santanderino. «Esperábamos que estos barcos nos sacasen alrededor de 50 millas. Ha sido una buena sorpresa, para bien, por primera vez en toda la etapa. Con el 'Dongfeng' hemos peleado durante estas tres semanas y cualquiera de los dos podía ganar. Dependía de quién hiciese el último movimiento. Y al final nos ha tocado, hemos tenido suerte». El jefe de guardia del 'Mapfre' no puede ser más categórico. «La verdad, que en una mierda de etapa en la que hemos podido hacer últimos hayamos sido terceros, sabe casi a victoria. Es genial».

Exhaustos

La sexta etapa marca el ecuador de la Volvo Ocean Race, que tras once etapas concluirá el mes de junio en la ciudad holandesa de La Haya. Desde bien pronto, se vio que el equipo español y los chinos del 'Dongfeng' se postulaban como los dos grandes rivales a batir. Y esta sexta etapa entre Hong Kong y Auckland ha sido la demostración palpable del respeto y el temor que se tienen entre ambos barcos. El marcaje ha sido mucho más que extremo, ya que los dos equipos apenas se han separado unas millas durante las casi tres semanas de etapa. Hasta tal punto que la tripulación del 'Mapfre' -es de suponer que también la del 'Dongfeng'- ha acabado exhausta.

«Yo siempre digo que tener barcos al lado te divierte, te motiva. Pero esto ha sido un exceso. Han sido 21 días junto a ellos. Cada vez que estabas en cubierta para tu turno de cuatro horas, estaba el 'numerito' de donde está el 'Dongfeng', con qué ángulo... Le pasas, te pasan... Frustración, alegría, el barco corre, no corre... Todos hemos llegado al extremo de estar tan cansados mentalmente para decir 'que se acabe esto'. Ha sido demasiado intenso. Si la etapa anterior fue mala, esta ha sido peor. Aunque el resultado ha sido bueno».

La estrategia, aunque agotadora, ha dado sus réditos porque el 'Mapfre' ha ampliado en un punto su ventaja en la general sobre el barco chino. Todo ello en una etapa que estaba catalogada como de lo más extraña. «Esta etapa era muy complicada, poco previsible», apunta el jefe de guardia santanderino. «Y sabíamos que el factor suerte podía jugar en ella. Nuestro objetivo era marcar al 'Dongfeng' porque es nuestro máximo rival en la general. Y así lo hemos hecho, aunque quizá a extremos un poco exagerados. Pero bueno, era lo que había que hacer y por eso hemos estado en la parte de atrás de la flota, al dedicarnos a marcarles».

La séptima etapa, desde Auckland a Itajaí, en Brasil, arrancará el 18 de marzo. Eso permitirá a los tripulantes tomarse unos días de descanso. «Pablo Arrarte coge ahora y se va a casa», dice con una sonrisa el santanderino. «Vuelo para estar cuatro días en Santander, y vuelta. Familia amigos... A estar en casa un poco, desconectar y volver a tope». No faltará una visita a casa de su abuela «para comer». Tras casi tres semanas a bordo de un barco en una etapa agotadora y que ha terminado casi de la mejor forma posible, el premio está más que merecido.

 

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