«Namaste, desde el país de los sentidos»

«Namaste, desde el país de los sentidos»

La cántabra Raquel García da por finalizada la última etapa de su aventura nepalí

RAQUEL GARCÍA

Al llegar a Chisapani, a algo más de 2.000 metros de altitud, la sensación fue muy extraña: nunca había estado en una aldea en la que más de la mitad de sus casas estuvieran derruidas, medio caídas, incluso una edificación de lo que fue un 'lodge' que recordaba a la Torre de Pisa (como se puede ver en la foto de debajo). El motivo: el terremoto que asoló parte del país en 2015. En Chisapani comienza el área de Langtang, lugar conocido desgraciadamente por ser el valle más castigado, la denominada 'zona cero'.

Muchas anécdotas o aventuras han quedado no solo grabadas en mi retina. La noche que pasamos en Shivalaya fue una de ellas. Tocó dormir al descubierto en tienda de campaña bajo una tejavana, como habíamos hecho en otras ocasiones, aunque esa noche comenzó diferente, con un viento sospechoso y sonidos de tormenta lejanos. Parecía que allí no iba a llegar.

Nada más lejos de la realidad, en cuestión de poco más de una hora teníamos encima una especie de monzón huracanado: lluvia, granizo, viento, rayos... que iluminaban desde esa altura todo el valle. Una escena que parecía sacada de una película de miedo, aunque oyendo mi risa nerviosa y los gritos de «voy a salir volando» parecía una especie de broma pesada. Andrés, que estaba más resguardado, desde su tienda grabó las escenas que describo. Mientras, yo escuchaba al guía y los dos porteadores como ponían una especie de baúl grande de madera y piedras para sujetar la tienda y que no se la llevara el viento.

Raquel García frente a un edificio medio derruido por el terremoto que asoló parte del país en 2015.
Raquel García frente a un edificio medio derruido por el terremoto que asoló parte del país en 2015.

Después de más de dos meses caminando entre montañas, por aldeas y valles, empiezo a ver los primeros turistas. Era lógico aunque se me hacía raro cruzarme con gente occidental. Llegamos a una de las zonas mas conocidas por el trekking, la del Annapurna.

No dejará de asombrarme, aunque lo haya hecho a menudo, el asistir a una puja, las caras de esa gente, el chamán con sus rezos y cantos, las bandejas repletas de comida y bebida como ofrenda, cuchillos que rascan el suelo, gallinas atadas con una cuerda a su pata y que el chaman sujetaba . ¡Qué diferencia tan grande de culturas! Eso es lo que este proyecto ha tratado de hacer: recoger toda esa información a través de un objetivo y la retina de mis ojos para después contaros y transmitiros lo más realmente posible esta vivencia tan enriquecedora, no sólo para mí, también para la gente con la que lo comparto.

Última noche del trekking y, vaya, otra vez el estómago o no sé qué... Esta vez a Pradip y Suresh tambien les toca sufrirlo: toda la noche con diarrea y vomitando, el día siguiente última caminata, la peor en este tiempo, pensaba que no llegaba nunca al destino y después de hacer de Ghorepani a Ullery caminando, nos esperaban más de nueve horas de Jeep para llegar a Katmandú. Allí, visita dos veces al hospital y ya son cinco días con diarreas. Espero se pasen pronto, ya que no estoy para perder mucho peso.

En Ghorepani termina el trekking, no es por quitar protagonismo al reto deportivo, ya que soy consciente de que el recorrido que he hecho desde el primer ocho mil que tiene la cordillera del Himalaya de Nepal al Este, en Taplejung, el Kanchenjunga, y siguiendo el camino de el resto de ocho miles, el Makalu, Lhotse, Everest, Cho Oyu, Manaslu, Annapurna y, finalmente, el Dhaulagiri, no lo ha realizado ninguna mujer española, pero el tiempo que me queda aquí lo dedicaré a todo lo que no pude hacer a la llegada, que fue un poco acelerada. Ahora, entre Katmandú y Pokhara, terminaré de hacer, visitar estupas con valor histórico, hacer entrega en escuelas y centros de refugiados tibetanos de material escolar y así dar por finalizada una pequeña parte de este gran proyecto. Después, a la vuelta, queda mucho por hacer, difundir y alguna que otra sorpresa que aún no puedo desvelar...

Gracias a El Diario Montañés y a DMontaña por seguir el Trail Himalaya Nepal y a todos los que nos habéis seguido en este proyecto. Nos vemos pronto.

Namaste, desde 'el país de los sentidos'.

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