Asma, la gran inmersión

La banda presenta el próximo 29 de diciembre, en la Sala Niágara, su tercer disco 'El momento no es ahora'

Mada Martínez
MADA MARTÍNEZ

Sábado 20 de octubre, segunda jornada del 'Infest'. Asma abre la tanda de conciertos de la noche, así que, aún con las luces encendidas, Juan Aguirre (voz y guitarra), Almudena La Torre (voz y batería), Carlos Martínez (bajo) y Pablo Sáinz (guitarra) toman posiciones en el escenario de la Sala Niágara. Les toca romper el silencio y las rigideces propias de los comienzos, pero no les cuesta demasiado: tras ejecutar el primer tema, una especie de atmósfera acuosa se ha impuesto en el local, una atmósfera que no desaparecerá hasta que, una hora después, finalicen los bises. El comienzo es una traducción sonora del hermoso 'A Bigger Splash' ['El gran chapuzón'], de David Hockney; esa primera canción ha funcionado como una gran zambullida en la piscina a comienzos de verano, como un cambio de estado que hace que el público se empape de inmediato. Tras el salto, llega la inmersión, prolongada e intensa. El directo avanza a lentas brazadas bajo al agua, termina con una también lenta ascensión a la superficie.

Ese 20 de octubre, la banda interpretó buena parte de los temas que componen su último disco, 'El momento no es ahora (ni este el lugar)', grabado, mezclado y masterizado este año en Estudios Drive Divission por Alex Pis. Para la presentación oficial volverán, el próximo 29 de diciembre, a la Sala Niágara de Santander. Allí podrá palparse el disco físico -puede escucharse y descargarse ya en el 'bandcamp' del grupo-, del que se van a editar solo cien copias. Cada portada se ilustrará con una 'polaroid' diferente. Será un disco-objeto.

'El momento no es ahora' son nueve canciones, 35 minutos de sonido asmático. Las voces de Juan y Almudena conducen hacia vías de escape, hablan de instantes para la valentía o de realidades complejas, cuentan que hay diferentes maneras para subir unas escaleras. Las letras se mecen en esa atmósfera acuosa que Asma construye con el 'jazzmaster', con las guitarras, con la percusión. ¿Qué define musicalmente a esta banda santanderina? Resumirse es tarea complicada. «Al final, como cada uno venimos de un costado, es difícil encontrar una sola cosa que defina esta música. Empezamos intentando hacer lo que se hacía en Estados Unidos en los años noventa, el 'slowcore', tocar muy lento, ver lo que pasa. Bandas como 'Low' o 'Codeine' nos gustaban mucho. Pero luego empezaron a surgir otras ideas, y ahora no creo que tengamos un estilo muy definido, vamos probando», explica Juan. «Es una mezcla de lo que todos escuchamos, con ese componente lento, y con un volumen, a veces, un poco alto», completa Pablo.

En aquella oleada indie de los noventa, hubo pocos grupos en España que se fijaran en esas bandas a las que apunta Aguirre. Uno de ellos fue 'Paperhouse', quizá el primero en sumergir al público español en este género, en su honda piscina. Lo hicieron con los temas de su único disco, 'Adiós' (1996), y, al igual que 'Asma', 'Paperhouse' cantaban en español.

La banda crece

La banda se creó en 2015. Si bien ese 'sonido asmático' inicial se mantiene en el tiempo, el grupo ha afrontado cambios en estos tres años de vida. Al principio, solo Almudena y Juan eran 'Asma'. Juntos armaron 'Nada es perfecto', un primer trabajo para el que contaron con Álex Pis como productor y bajista.

En 2017 llegaron las ocho canciones de 'Etcétera'. En este trabajo ya participó Carlos Martínez, 'Litos'. «La situación cambia mucho cuando entra Carlos en la banda», explica Almudena, «porque se articula más el sonido, se pueden hacer cosas más complejas. Se puede llenar el espacio, antes había muchos más silencios». Añade Juan: «'Litos' definió mucho lo que era 'Asma', y con Pablo ahora este hecho es más rotundo». Pablo Sáinz se estrenó en un directo con la banda el pasado 20 de octubre. Su inclusión ayuda a compactar el sonido de la banda y les permite, además, recuperar temas del primer disco. «Al final, este es un proyecto de los cuatro en el que cada uno aporta su visión; estamos buscando algo con lo que los cuatro estemos orgullosos», remata Juan Aguirre.

El momento y el local

«No acostumbro a ir donde no me llaman, / no acostumbro a ir donde me llaman./ Tienes ese brillo en la mirada,/ otra vez volver de madrugada./ Te mereces descansar». La banda interpreta 'Descansar', el tercer tema de su último disco, en su local de ensayo, en la cara norte de Santander. Es un espacio compacto, como su sonido. Una de las paredes está cubierta con cortinas de tiras brillantes, el resto están repletas de carteles, fotos, amplificadores. El suelo, parcialmente alfombrado, es fértil en cableado. Hay una pequeña nevera para enfriar las cervezas.

Allí ensayan una vez a la semana, comparten espacio con otras bandas, componen, experimentan, se divierten, invitan a amigos y a músicos a que colaboren con ellos. Grabaron el tercer disco la pasada Semana Santa, así que ya piensan en proyectos futuros. ¿Hacia dónde quiere ir 'Asma'? No hay objetivos ultraconcretos. «Vamos a intentar tener un disco nuevo el año que viene», responde Juan, aunque los conciertos, los discos son lo que construye el proyecto. ¿De qué forma? Carlos lo tiene claro: «En realidad, es venir los jueves al local a ensayar. Es el mejor momento de la semana, el jueves por la tarde».

 

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