«En un mundo de hombres se cuestiona que una mujer se enfade en el trabajo»

Elena Gómez en su lugar de trabajo; la mesa de sonido/Javier Martín
Elena Gómez en su lugar de trabajo; la mesa de sonido / Javier Martín

Elena González está tras la mesa de sonido de bandas como Niños Mutantes o Lori Meyers. Desde Granada, defiende el papel de la mujer en el mundo de la música

ÁNGELA MORAL

Elena González, natural de Motril, creció en un ambiente familiar en el que la música «siempre estaba presente». Es técnica de sonido desde hace 15 años y tras haber superado numerosas barreras por dedicarse a una profesión dominada por hombres, ha conseguido trabajar con reputados artistas como Lori Meyers, Soleá Morente o Niños Mutantes.

–¿Cuáles fueron tus primeros pasos a nivel profesional?

–A partir de un curso de audiovisual pude hacer prácticas en televisión pero no me gustaba y me empecé a especializar en sonido. Fue en 2005 cuando me llamaron para hacer la gira con Carlinhos Brown. Fueron tres meses súper intensos de trabajo viajando por toda Europa. En ese momento me di cuenta de que eso era lo mío.

–Desde entonces, ¿cuál ha sido tu evolución como técnica de sonido?

–Los inicios fueron totalmente distintos porque ahora estamos en un tiempo magnífico en el que se explota mucha música española y alternativa. Antes, también con suerte y perseverancia, conseguí trabajar con la euforia de OT. Rosa de España, Manuel Carrasco, David de María... son algunas de las giras en las que hice. Esto me abrió muchas puertas porque las empresas de sonido ya me empezaban a conocer.

–Actualmente, ¿con qué grupos trabajas?

–Sobre todo con Soleá Morente y Niños Mutantes aunque siempre intento estar disponible para todos los que me quieran llamar. Asimismo, trabajo desde hace nueve años con Lori Meyers y todavía me emociono cuando veo que cada vez viene más gente a sus conciertos. He vivido toda su evolución y espero seguir trabajando durante muchos años con ellos.

–¿Te encuentras con muchas profesionales del campo en las giras?

–No, las técnicas de sonido somos como una gota en un océano. Hace poco tiempo, a través de una entrevista en la radio, pude conocer a otra chica que también se dedicaba a esto. Es una pena que en todo este tiempo sólo me haya encontrado una compañera. Yo doy clase en una escuela y ves a las chicas estudiando pero luego no encuentran trabajo. Es verdad que la afluencia de chicas en mis clases es, más o menos, de un 20% pero no es justificación para no abrir el campo. En el tema de la iluminación sí que me encuentro con más mujeres, pero en sonido es casi inédito.

–¿A qué crees que se debe esta situación?

–Se suele achacar a que cuando das los primeros pasos en el oficio eres un currante que tiene que cargar con materiales bastante pesados pero yo siempre pienso lo mismo, estás contratando a un técnico de sonido no a una mula de carga. Además, la complexión de los chicos también puede ser muy delgada y siempre hay alguien para ayudar. No entiendo la discriminación. La realidad es que a las chicas no se nos dan las mismas oportunidades.

–Siendo tan pocas mujeres, ¿habéis pensado en uniros y hacer algún tipo de reivindicación?

–Existe una asociación para las Mujeres de la Industria de la Música (MIM). Se creó en Granada pero está por todo el mundo. Desde aquí se quiere salvaguardar la figura de la mujer pero a nivel global en la música, no exclusivamente en el sonido. Somos una minoría pero con mucha experiencia y estamos intentando 'hacer piña' pero todavía quedan años para alcanzar la igualdad.

–Con toda la experiencia adquirida en estos años, ¿te sientes valorada?

–Bueno, cuando los grupos te siguen llamando es porque algo estás haciendo bien. Pero aún son muchos los que te juzgan al ver que eres una chica. En un mundo de hombres, cuestionan hasta que una mujer se enfade. Siempre dicen: ¡Qué carácter!. No es carácter, me enfado porque quiero que las cosas se hagan bien y soy una profesional que si tiene que dar una orden la da.

–En general, ¿crees que la figura del técnico de sonido está reconocida?

–Mi trabajo hace unos años era bastante desconocido, incluso, a día de hoy cuando le cuento a mis familiares y amigos qué es lo que hago todavía no lo entienden. Me comparan con los DJs y suelen pensar que en los conciertos los músicos tocan y suena, que no hay un trabajo detrás. Además, cuando comencé a estudiar no había tantos cursos ni formación como hoy. Ahora la oferta es mucho más accesible pero espero que sea real para las mujeres y que me pueda encontrar con muchas técnicas de sonido.