Lío de pasillos pero consenso en la Eurocámara

La eurodiputada española Sira Rego (IU) levanta el puño tras su discurso en la Eurocámara./Óscar Chamorro
La eurodiputada española Sira Rego (IU) levanta el puño tras su discurso en la Eurocámara. / Óscar Chamorro

Eurodiputados novatos que se pierden, Berlusconi de regreso o el encendido discurso de Sira Rego, así se vivió la votación del presidente del Parlamento Europeo desde dentro

Miguel Ángel Alfonso
MIGUEL ÁNGEL ALFONSOEnviado especial a Estrasburgo

El pescado ya se había vendido en Bruselas el día anterior, cuándo los jefes de Estado y de Gobierno del club de los 28 repartieron los principales cargos de la Unión Europea después de duras negociaciones y noches sin dormir -como los de la Comisión Europea, ahora en manos de Ursula von der Leyen, o el Banco Central Europeo, que ha ido a parar a Christine Lagarde-. Sin embargo, en Estrasburgo, en la sede del Parlamento Europeo, todavía quedaba una cuestión por dilucidar: la elección de un presidente para 500 millones de europeos. Cuatro votaciones por delante y la incógnita sobre si los principales grupos políticos votarían en bloque para alcanzar una mayoría suficiente de 332 votos.

Pero también había asuntos mas mundanos que preocupaban a sus señorías. En el edificio Louise Weiss, que acoge el hemiciclo de la Eurocámara y moldea el perfil de la pequeña localidad alsaciana, todavía deambulaban por la mañana de este miércoles eurodiputados novatos que no termiaban de pillarle el truco al complejo sistema de ascensores y puentes que forman parte del entramado de pasillos y espacios abiertos que conectan los despachos con el resto de salas. «Yo solo quiero bajar a la planta cero», se lamentaba uno de ellos mientras miraba la pasarela del otro extremo del patio que corta por la mitad todo el recinto. Todo, en mitad de una nube de turistas que visitan por grupos el parlamento, también en los días grandes.

«En esta legislatura nos han puesto los despachos en Mordor», comentaba Miguel Urban, eurodiputado de Unidas Podemos, en un encuentro informal con periodistas, en referencia a la lejanía en la que se encuentra la sede parlamentaria de su grupo respecto al hemiciclo. «A nosotros nos han puesto al lado de unos irlandeses que siempre dejan sus despachos abiertos», le contestaba cordialmente Maite Pagazaurtundua, representante de Ciudadanos.

Menos perdidos estaban el diputado 'probrexit' británico Nigel Farage y su 'troupe' de escapistas (cada representante dispone de unos 17.000 euros al mes para contratar asesores personales), que conoce bien las instalaciones de la Eurocámara, y cuyo principal éxito será, paradojicamente, tener que dejar de visitarlas una vez al mes cuando Reino Unido abandone la Unión.

Un novato en este caso, el expresidente de Italia Silvio Berlusconi, que a sus 82 aún se resiste a enterrar su carrera política, pero él, a diferencia de otros, nunca parece estar perdido... O disimula muy bien. El veterano erodiputado tiene su escaño junto al del español Hermann Tertsch, de Vox.

El expresidente italiano Silvio Berlusconi junto al eurodiputado español Hermann Tertsch.
El expresidente italiano Silvio Berlusconi junto al eurodiputado español Hermann Tertsch. / Óscar Chamorro

A las 9.00 horas de este miércoles estaba prevista la primera de las votaciones y hacía falta mayoría absoluta para no tener que repetirla. Antonio Tajani, el presidente saliente, dio paso a los principales candidatos a presidir la Eurocámara, hablaron el italiano David-Maria Sassoli, del grupo de los Socialistas y Demócratas (S&D), el búlgaro Sergei Stanishev, representante de los Populares Europeos, o la alemana Ska Keller, de los verdes.

«Hable más lento, por favor»

La candidata de la Izquierda Unitaria a la presidencia, la española Sira Rego (IU), hizo un discurso encendido que contrastó con la cordialidad del resto de candidatos. Habló de la urgencia de medidas para paliar el cambio climático, de la necesidad de acabar con las políticas de austeridad en el Sur de Europa o del drama de la inmigración en el Mediterráneo. «Proponemos que este Parlamento proporcione amparo y cobertura legal a toda persona que sea perseguida por salvar vidas» reclamó, y también aseguró que su formación no permitirá que la Eurocámara «normalice el discurso del odio o que justifique la violación de los derechos humanos». Acabó con el puño en alto y ovacionada por los suyos.

Su discurso fue tan acelerado que Tajani le pidió que «por favor hable más lento la próxima vez, es muy difícil tradcir esto para nuestro equipo de traducción». Y es que en la Eurocámara se habla en las 23 lenguas oficiales de la Unión, por lo que el parlamento cuenta con uno de los mejores servicios de traducción simultánea del mundo. Pero tampoco hacen milagros.

Una vez terminados los discursos se procedió a la votación. Secreta y con papeletas en sobres. Los ocho diputados elegidos por sorteo para el recuento, tardaron aproximadamente una hora en tener el resultado. Finalmente, por solo siete votos, Sassoli no consiguió ser investido en la primera ronda.

En esas llegaba la segunda votación, con los mismos candidatos, y de nuevo la necesidad de una mayoría absoluta. Pero se consiguió, ya sin sorpresas, y el Parlamento Europeo tendrá de nuevo a un presidente italano.

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