La Eurocámara pide frenar la venta de armas a Riad ante el recelo de EE UU

Imagen del Parlamento Europeo. /Efe
Imagen del Parlamento Europeo. / Efe

Los socialistas españoles se abstuvieron cuando tocó votar este punto de la resolución por el asesinato de Khashoggi

Corresponsal. Bruselas

La esencia del problema es tan antigua como el mundo: moralidad o dinero. El asesinato del periodista Jamal Khashoggi en Turquía vuelve a evidenciar que esa disyuntiva lastra a los países de la UE. Se resisten a romper los estrechos vínculos económicos y comerciales con Arabia Saudí, aún cuando sospechan que el crimen fue premeditado y que el tirón del hilo que lo desencadenó se dio desde la casa real.

La cuestión es que el 'hasta aquí hemos llegado' vuelve a entonarse desde el Parlamento Europeo, mientras la mayoría de las capitales guarda silencio. Aunque no es vinculante, por segunda vez en veinte días -el día 4 lo hizo por la implicación de ese país en la guerra de Yemen-, la Eurocámara pide un embargo de venta de armas a Arabia Saudí.

La resolución contó ayer con el respaldo de 325 eurodiputados (uno se pronunció en contra y 19 se abstuvieron). Pero estuvo a punto de quedarse en un amago. Demasiados escaños vacíos. Y es que solo el 46% del total de los representantes (751) estaba en la Cámara de Estrasburgo. La duda brotó de repente. ¿Eran suficientes? Se había comenzado a votar el punto anterior. Se pidió la palabra desde uno de los escaños y se presentó una moción que apoyaría una treintena larga de eurodiputados: pedían suspender la sesión ante tantas ausencias. «No podemos irnos de aquí sin votar la resolución sobre Khashoggi», avisó el vicepresidente de los populares europeos, Esteban González Pons. «Estamos dando una imagen que no se merecen los ciudadanos. Llevamos ocho minutos debatiendo sobre procedimientos», afeó Izaskun Bilbao (PNV).

Se llegó a diez. Pero se votó. Y en los términos previstos. Condena contundente de la tortura y el asesinato de Khashoggi; una investigación internacional independiente; llevar a los responsables ante la justicia -se considera «improbable» que el asesinato se ejecutara sin el «conocimiento o control» del príncipe heredero saudí Mohamed bin Salmán-; prohibir visados o congelar activos a todos los implicados; y sí, acabar con esa especie de 'diplomacia de las armas' de la que viene sacando rédito desde hace años Riad.

«Una posición común»

El punto pide alcanzar «una posición común para imponer un embargo a escala de la Unión a la venta de armas» y un embargo «a la exportación de sistemas de vigilancia y otros productos de doble uso que pueden utilizarse para fines de represión». El texto se incorporó a modo de anexo a la declaración general para que pudiera ser votado por separado.

Y, de hecho, los socialistas españoles que dijeron sí a todo lo demás, se abstuvieron en este punto para «no entrar en contradicción» con el anuncio que hizo el miércoles Pedro Sánchez: España mantiene sus contratos en vigor con Riad; la venta de 400 bombas y la construcción de las cinco corbetas en la bahía de Cádiz.

Por ahora solo Alemania ha dado portazo a la exportación de material militar al país del Pérsico mientras no se aclare la muerte del periodista, cuyos restos aún no han sido hallados.

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