Torra oficializa en el Parlamento catalán su ruptura con el Gobierno

El presidente de la Generalitat, Quim Torra. / EFE

Pedro Sánchez ofrece al presidente de catalán mantener una reunión en diciembre en Barcelona para reconducir la relación

CRISTIAN REINOBarcelona

Hace 30 días, en el debate de política general de Cataluña, Quim Torra lanzó un ultimátum a Pedro Sánchez: si en un mes no ponía sobre la mesa una propuesta de referéndum sobre la independencia y hacía un gesto de calado en materia de presos, no podría garantizar la estabilidad del Gobierno en el Congreso. Transcurrido el plazo, el presidente de la Generalitat de Cataluña, y por extensión los grupos independentistas oficializaron ayer en el Parlamento su ruptura con el presidente del Gobierno, al que en el pasado respaldaron para sacar adelante la censura contra Mariano Rajoy.

Torra compareció este miércoles en el Parlamento catalán por iniciativa propia para solemnizar el anuncio que ya hizo el viernes frente a la prisión de Lledoners, la de los dirigentes presos, horas después de que la Fiscalía presentara las acusaciones por la causa del 1-O. «Retiramos cualquier apoyo a Sánchez». «No aprobaremos los presupuestos», reiteró en el hemiciclo catalán. Esquera y PDeCAT, insistió, no es que no vayan a validar las cuentas del Estado, sino que ni siquiera las negociarán, mientras «continúe la vulneración de derechos civiles y políticos» y «no haya voluntad clara de resolver el conflicto político por vías políticas». «No traficamos con la democracia», advirtió a Pedro Sánchez. El dirigente nacionalista, en cualquier caso, sí que trató de lanzar un mensaje contundente para calmar a quienes, desde el independentismo, acusan al Ejecutivo catalán de mantener un doble discurso, el del diálogo autonomista y el de la retórica republicana, sin dar pasos hacia la secesión.

El presidente de la Generalitat ha recibido además críticas desde sectores del independentismo por no haber sabido, argumentan, dar una respuesta convincente al escrito de acusación de la Fiscalía. Por ello, este miércoles cargó con todo contra la justicia española. Habló en términos de «aberración», «venganza», «injusticia», «verdugos» y pidió la dimisión del presidente del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Lesmes, por el «completo descrédito del poder de la justicia». Además de romper con Sánchez, anunció que intensificará la acción exterior en la UE y en EE UU «para denunciar la vulneración de los derechos civiles y la criminalización del derecho a la autodeterminación» y «empezar a preparar el camino de la mediación».

Un nuevo encuentro

Más allá de la negativa a las cuentas del Estado por parte de los grupos secesionistas, está por ver cómo se materializa en todos sus términos la ruptura anunciada por Torra, toda vez que las comisiones bilaterales entre los dos gobiernos se reúnen de forma periódica y hasta han alcanzado acuerdos. El jefe del Ejecutivo, de hecho, afirmó este miércoles públicamente que quiere reunirse con el presidente catalán en Barcelona. «Me reuniré con el Torra si él quiere. Yo, desde luego estoy dispuesto», aseguró.

El encuentro podría celebrarse el 21 de diciembre, el día en que el Consejo de Ministros se celebrará en la capital catalana, en el aniversario de las elecciones catalanas. La cita entre ambos presidentes estaba prevista para el mes de octubre. Así lo afirmó la consejera de la Presidencia de la Generalitat, Elsa Artadi, en agosto. Incluso llegó a anticipar que el encuentro sería en el Palau de la Generalitat, un gesto que se ha producido en muy contadas ocasiones (Suárez, González y Zapatero).

A principios de octubre, en cambio, desde el Gobierno deslizaron que ya no era el momento para fijar un encuentro entre ambos mandatarios. En la Moncloa irritó el ultimátum que lanzó Torra, Su no renuncia a la vía unilateral y poco después la reprobación al Rey de la Cámara catalana. El presidente de la Generalitat incluso envió una carta a Sánchez, el día después del ultimátum, en la que le invitaba a una reunión «en las próximas semanas» en la Generalitat para concretar «los términos del diálogo» y abordar «la autodeterminación».

Torra le recordaba además que en la primera reunión, que tuvo lugar en julio en la Moncloa, habían «acordado» celebrar una segunda. Fuentes de la Generalitat declinaron valorar la oferta de Sánchez desde el argumento de que en el Palau de la Generalitat no han recibido ninguna petición formal de reunión.

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