Soba se rebela contra la sangría de la despoblación

Los habitantes de Soba se enfrentan a un problema con difícil solución, el envejecimiento de la población y el exilio de los jóvenes. /Andrés Fernández
Los habitantes de Soba se enfrentan a un problema con difícil solución, el envejecimiento de la población y el exilio de los jóvenes. / Andrés Fernández

PRC y PP aprueban en Pleno una moción en la que plantean un plan a diez años con medidas «concretas» para volver a repoblar sus montañas

Elena Tresgallo
ELENA TRESGALLO

A mediados del siglo XX Soba tenía poco más de 4.000 habitantes repartidos en casi 800 hogares, llegaba al tope de su revolución demográfica y de ahí en adelante comenzó el exilio por la falta de oportunidades. En 1991, los datos recogidos en el censo del Instituto Nacional de Estadística (INE) sitúan a la población en la mitad de ese dato (2.023 habitantes), mientras que en la actualidad casi no llegan a los 1.200. Una caída en picado a la que la mayoría de la Corporación municipal quiere poner freno y, por ello, en el último Pleno se aprobó una propuesta para taponar la herida, aunque son conscientes de que sin ayuda nacional será irrealizable.

En la moción registrada por el alcalde, Julian Fuentecilla, y apoyada con los votos de su partido, el PRC, el PP y la abstención del PSOE (siete de ocho concejales de la Corporación), se aprobó un plan de medidas concretas que, a juicio de estos ediles, podría suponer el salvavidas para los valles altos. Una batería de propuestas con una duración limitada a una década para fijar población, atender a la que aún vive en el territorio y promover también la segunda vivienda. «No se trata solo de quejarnos, hemos querido hacer una propuesta seria que trasladaremos ahora al Parlamento regional, al nacional e incluso a instancias europeas para que nos escuchen, porque si no es con la ayuda de los grandes partidos no podremos», explica el alcalde, quien insiste que no se busca protagonismo con la propuesta sino «revertir» una situación injusta y un desequilibrio social.

LAS MEDIDAS

1
Se propone un plan de infraestructuras que acabe con la brecha digital, incida en la mejora de las comunicaciones por carretera y las dotaciones médicas y asistenciales.
2
Reflejan un apartado de incentivos fiscales directos, durante una década, aplicando un IVA reducido al 50% a las empresas, o una tarifa plana de 50 euros para los autónomos.
3
Proponen la puesta en valor económico del territorio, con una campaña de animación y apoyo a la industrialización de los productos agrícolas y ganaderos.
4
En materia de natalidad, proponen un incentivo de 300 euros mensuales, durante los cinco primeros años de vida del niño, además de medios educativos, aulas de dos años etc.
5
Se establece un programa de control y seguimiento de todas las medidas que proponen, para evitar la picaresca de personas o empresas para aprovecharse de ellas.

Las medidas que proponen en su plan inicial de actuación se resumen en ocho grandes propuestas que desglosan en otras muchas. Algunas de ellas son medidas muy ambiciosas y sorprendentes a la vez, como la dotación de una ayuda a la natalidad de 300 euros mensuales durante los cinco primeros años de vida o una tarifa plana de autónomos especial de 50 euros, también durante un lustro. No obstante, existen otras medidas de derecho como la implantación de un plan de infraestructuras y servicios que acabe con la brecha digital y dote de buenas redes de comunicación a estos valles despoblados; la mejora de las comunicaciones por carretera o la dotación de infraestructuras básicas, como la cobertura sanitaria con una completa atención médica especializada, colegios con aulas de dos años para la conciliación familiar, la potenciación de la atención a la dependencia o una buena cobertura de los servicios sociales básicos.

«Tiene que ser la revolución de los pequeños municipios, de los más desfavorecidos»

El alcalde de Soba reivindica en este contexto el derecho de sus vecinos a las mismas oportunidades que las grandes urbes. «Se trata de reivindicar medidas, que no nos den sólo palabras, hay que recordar que nuestros pueblos invirtieron capital humano y económico en hacer crecer las ciudades, aportando mano de obra y mejorando su economía, bajaban de aquí con su sobre de dinero bajo el brazo», insistió.

Sane/ Andrés Fernández

Todos a una

En la propuesta, el regidor reconoce que hay un importante grado de reivindicación, y siente que tienen que ser los Ayuntamientos de menos de 2.000 habitantes los que tomen el camino de la acción. «Yo siempre digo que tiene que ser la revolución de los pequeños, de los municipios más desfavorecidos por el reparto de medios; que esos 35 o 40 ayuntamientos cántabros que tenemos un ratio de menos de 15 habitantes por kilómetro cuadrado, tenemos que unirnos y hacernos escuchar en el Parlamento, en la Presidencia del Gobierno o incluso en Europa, hay que darle un impulso a esto a nivel nacional y unirnos todos», afirmó.

Fuentecilla se mostró crítico con la gestión que se hace de algunos programas europeos vía subvención para la promoción del medio rural. «No pueden ser las mismas ayudas para municipios en permanente crecimiento y con buenas comunicaciones, que para otros como los nuestros que tenemos muchas más necesidades y menos ingresos, en el programa Leader son 74 ayuntamientos y ahí entran municipios que no lo necesitan tanto como los pequeños», resume.

«Hay que recordar que nuestros pueblos invirtieron capital humano y económico en las ciudades»

En Soba viven apenas 1.200 vecinos, cuyo medio de vida principal es la ganadería. En el colegio hay 45 niños matriculados y no hay esperanza de que se queden una vez finalicen sus estudios. Los que se han quedado se han hecho viejos y el crecimiento vegetativo se ha instalado en el signo negativo desde hace mucho, por eso el reloj del tiempo corre en su contra.

Su programa logró el respaldo de su principal opositor político, el PP. También contempla un plan de seguimiento y control de las personas que se puedan acoger a las ayudas y los requisitos que tendrían que cumplir para acceder a ellas. La idea ahora es contagiar el espíritu a los más de 4.000 municipios con la misma problemática que existen en todo el país. «Hacer frente común», resume.

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