«Nos ha llevado mucho tiempo entrenar a las leonas para inseminación artificial»

Isabel Callealta Rodríguez, con los dos primeros leones nacidos por inseminación artificial. /
Isabel Callealta Rodríguez, con los dos primeros leones nacidos por inseminación artificial.

Isabel Callealta Rodríguez, veterinaria experta en reproducción de fauna salvaje, ha colaborado en el nacimiento de los dos primeros leones por esta técnica asistida en un centro de Sudáfrica

Nacho Cavia
NACHO CAVIALos Corrales de Buelna

A punto de comenzar una nueva etapa de su vida, la corraliega Isabel Callealta Rodríguez ha sido noticia a nivel internacional esta semana por formar parte del equipo que por primera vez ha conseguido el nacimiento de dos leones por inseminación artificial. Estos días está en España para preparar su próximo enlace matrimonial y pensando en volver a Sudáfrica para continuar con su doctorado sobre reproducción asistida en fauna salvaje. Aunque nació en Madrid, se siente de Los Corrales de Buelna como toda su familia materna. Entre el Corraleo y La Rasilla pasó buena parte de su infancia junto a sus padres, él, gaditano, ella, May Rodríguez, corraliega como sus padres, Lili y Juani, ambos muy conocidos y queridos en el pueblo.

–Felicidades por su enlace.

–Muchas gracias. Lo cierto es que me da más miedo que los leones.

–Hablemos de leones. ¿Cuál ha sido su papel en el nacimiento de los dos primeros leones por inseminación artificial?

–Lo que yo hago en concreto es un doctorado en reproducción de fauna salvaje y ahora mismo estamos trabajando con leones y la inseminación artificial es parte de algunos de los experimentos que estoy haciendo dentro de ese doctorado. Se puede decir que he preparado y asistido a las leonas, he sido matrona, madre y padre a la vez.

–¿Cómo se convence a una leona para que se deje hacer?

–A ver, desde luego la inseminación artificial se hizo con anestesia, no nos atrevemos a hacerlo sin sedación. Pero lo que sí hemos hecho es entrenar a las seis leonas con las que estoy trabajando, siempre a través de la verja, para que nos permitan voluntariamente tomar muestras de sangre, hacer citologías, palparlas, hacer fotografías de la zona del ano. Pero las inseminaciones, siempre con sedación.

–Acostumbrar a leonas salvajes no suena precisamente fácil.

–Nos ha llevado un montón de tiempo. El entrenamiento empezó en junio del año pasado y las primeras muestras las hemos tenido en octubre, meses y meses, día y noche, todos los días, para que las leonas se acostumbraran a nosotros y a lo que hacemos.

–Además de los nacidos ya, ¿hay más en camino?

–Creemos que hay otra leona preñada que quizá tenga más leones a mediados de mes y en este tiempo veremos cuántas más pueden ser.

–¿Cuál es el objetivo final?

–La idea es desarrollar un protocolo de inseminación artificial como el que utilizamos a nivel doméstico con vacas u otros animales. Que funcione cada vez que se necesite pero esta vez en la fauna salvaje.

–¿Sólo felinos?

–El objetivo es llegar a otros ámbitos de la fauna salvaje. Por avanzar sobre seguro estamos trabajando con leones, especialmente vulnerables y en peligro de extinción, aunque no en peligro extremo de extinción, como puede ser el caso del lince. Trabajamos con ellos porque es menos complicado al agruparse en manadas. Es más fácil obtener un número mayor de animales para el estudio. Mucho más complicado es con tigres o leopardos, cuyo peligro de extinción es mayor, pero son solitarios, con lo que es difícil encontrar un número suficiente, requeriría muchos más equipos, más tiempo y más lugares donde encontrarlos.

–¿Se puede aplicar a otras especies?

–La idea es tener un protocolo efectivo determinado para leones que sirva como base para todos los felinos, todos en riesgo de extinción excepto los gatos domésticos. Empezamos por los leones, que es lo 'fácil', por así decir, para poder utilizar esa información y llegar al resto.

–¿Cómo llegó a Sudáfrica?

–A partir de estudiar Veterinaria en Madrid he dado muchas vueltas. Tuve ocasión de trabajar con fauna salvaje pero es un campo muy difícil, así que empecé trabajando en clínicas y me especialicé en gatos. Después, cuando estaba ya estabilizada, me lié la manta a la cabeza y me metí en esta aventura porque es lo que quería hacer. Encontré la posibilidad en Sudáfrica y allí me fui.

–¿Cuánto tiempo lleva?

–Llevo dos años y medio en Sudáfrica y la idea es estar por lo menos un par de años más, y luego ver dónde me lleva el viento.

¿Algún animal que le llame especialmente la atención para desarrollar su estudio?

–¿Con qué animal? ¡Hay tantos que lo necesitan! Pero sí es importante decir, para evitar polémicas, que la inseminación no es la clave para salvar a las especies en riesgo de extinción. Hay muchos más factores importantes a tener en cuenta en la fauna salvaje. A partir de ahí, esta es una técnica que se podrá aplicar a cualquier tipo de felino, pero lo cierto es que los leopardos me trasmiten algo especial. Leopardos, guepardos y tigres. También se está trabajando con rinocerontes. Hay demasiados animales en riesgo.

–¿Hay algún centro de referencia en el mundo en esa técnica?

–La realidad es que todo lo que tiene que ver con la fauna salvaje va muy despacio. Hay un centro de reproducción asistida en fauna salvaje muy avanzado en EE UU, pero mi corazoncito me hace querer recoger cuerda y acercarme a la Península. Trabajar en Cabárceno sería un sueño, para dar palmas con las orejas.

–De todas formas supongo que estar con el equipo sudafricano es un orgullo.

–Tanto que estar con ellos es algo que aún no me lo creo. Si hace unos años me pregunta, ni me lo imaginaría, pero ahora estoy aquí y hay que aprovecharlo.

 

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