«En la política local las siglas son sólo eso, siglas, y no tenemos líneas rojas»

Javier Fernández Soberón, con el bastón de mando. /Roberto Ruiz
Javier Fernández Soberón, con el bastón de mando. / Roberto Ruiz

Tras ser investido alcalde, el nuevo regidor se reunirá ahora con todos los grupos y, con el PRC no descarta acuerdos puntuales o de gobierno

Sheila Izquierdo
SHEILA IZQUIERDOEl Astillero

Javier Fernández Soberón (El Astillero, 1989), un ingeniero de Obras Públicas que comenzó en política de la mano del PP, ha dejado ya su faceta profesional en el sector de la rehabilitación de edificios para liderar la Corporación municipal del Ayuntamiento de El Astillero bajo las siglas de Ciudadanos. Un alcalde joven, que además gobernará en minoría y que asume el cargo con «ilusión» y con ganas de liderar un cambio en el municipio. Para ello tendrá que asumir varios retos. De entrada, la Línea de Alta Tensión, un proyecto que él rechazó desde la oposición y que ahora está en sus manos. Y, además, cumplir su promesa electoral. Conseguir que en El Astillero haya mayor movimiento –a nivel comercial, deportivo...–. Más actividad.

–De entrada, enhorabuena.

–Gracias.

–Segundos después de ser elegido trató, sin éxito, de contener las lágrimas. ¿Qué le pasaba por la cabeza en ese momento?

–Han sido muchos años de trabajo. Al final, si te adentras en política es para trabajar por tu pueblo. Han sido muchos los altibajos en todo este camino, pero, al final, la recompensa de todo ese trabajo llegó el sábado al ostentar la mayor responsabilidad que uno puede tener en este sentido: ser alcalde de tu pueblo.

–Con una persona en particular rompió a llorar.

–Sí. Mi madre. Al final, ella, mi novia, mi padre... Son gente que han vivido el día a día conmigo. ¡Y hemos vivido de todo! Queríamos llegar aquí, queríamos tener la oportunidad de cambiar el pueblo y, al final, lo conseguimos. Pero el trayecto ha sido muy complicado. Esas eran las lágrimas de muchos años.

–¿Rondaban también por su cabeza las críticas de transfuguismo que ha venido recibiendo del resto de grupos de la Corporación?

–No. Para eso sí que yo soy como una roca. No tengo ningún problema. Yo ya miro al fututo y siempre me ha gustado el futuro. Ahora lo que toca es sentarse y empezar a trabajar. Ya soy el alcalde de El Astillero y ya nos hemos puesto manos a la obra.

–Durante el acto de investidura, el líder regionalista, Francisco Ortiz, dijo literalmente que iba a ser «leal». ¿Esto en qué se traduce?

–A ver, los vecinos decidieron creer en un grupo joven y nuevo. Era la primera vez que nos presentábamos en el municipio, la primera que yo era candidato y, pese a la ola regional y nacional del PSOE y la del PRC, e incluso a que el PP llevara 24 años consecutivos ganando, al final los vecinos confiaron en nosotros. Evidentemente, lo que buscamos es una estabilidad de gobierno porque es lo mejor para nuestros vecinos. Hemos intentado llegar a algún acuerdo con otros grupos, pero de momento no ha sido posible y veremos estos días a ver si a través de acuerdos puntuales o de gobierno se puede seguir avanzando.

–Las negociaciones con el PRC iban por buen camino. ¿Qué pasó?

–Ellos valoraron la propuesta hasta el mismo sábado, pero al final decidieron votarse a sí mismos y seguir negociando esta semana. Volveremos a hablar con el PRC y con el resto de grupos. El sábado se eligió alcalde, pero las competencias se abordarán en otro pleno. De momento, arrancamos solos.

–Entonces, todavía deja la puerta abierta a un posible gobierno en coalición.

–Nuestra intención es volver a sentarnos uno a uno con todos los grupos políticos y todos los concejales de este Ayuntamiento e intentar lo que no hemos conseguido estos días. Desconozco si se puede llegar a un gobierno en coalición, pero nuestra intención, como primera medida, es seguir dialogando para ver hasta dónde podemos llegar.

–¿A quién le gustaría tener como compañero de viaje?

–A todo aquel que comparta con nosotros el mismo camino o la mayor parte de las ideas del programa. Para mí las siglas solo son eso, siglas. Esto es política local. Ante eso, nosotros no tenemos ninguna línea roja con ningún grupo político para llegar a un entendimiento y a un acuerdo programático.

–¿Se ve gobernando en solitario o en coalición?

–Hemos dado un paso al frente con todas las consecuencias y arrancaremos y trabajaremos en beneficio de los ciudadanos. Si somos cinco, lo multiplicaremos por dos.

–¿Ha hablado estos días con Ignacio Diego?

–Yo he hablado con muchos y muy buenos amigos. Evidentemente, sí que he hablado con él.

–¿Qué le ha aconsejado?

–Prefiero guardármelo para mí.

–Lo primero que hará será sentarse con los grupos. ¿Después?

–Una ronda con todo el Ayuntamiento, me refiero al personal, ya que es el engranaje para que todo esto funcione. Ver si es necesario adoptar algún tipo de movimiento. Evidentemente, luego trabajar y trabajar. Resolver los problemas del día a día y tomar otras decisiones a corto y medio plazo.

–¿Para hablar del reparto de Concejalías es pronto?

–Tenemos la línea del tiempo muy marcada y el primer objetivo se ha cumplido. Somos una piña y nos repartiremos las tareas de la mejor forma posible. Si somos cinco, no tendremos ningún miedo.

–Se puso del lado de los vecinos en la polémica por la Línea de Alta Tensión, pero el proyecto sigue su curso y ahora usted tiene la patata caliente.

–Y encantado de tenerla. Esto no es un tema político, es un problema que pueden tener muchos vecinos. Lo primero que vamos a hacer es estudiarlo todo de nuevo y vamos a a ir hasta el último cauce que sea posible. El lunes solicitaremos una reunión con Red Eléctrica y con el ente que sea necesario.

–¿Y si los regionalistas le piden la semipeatonalización de Díaz Pimienta a cambio de apoyo?

–Nunca nos hemos negado. Pero no estamos de acuerdo en los plazos y tiempos. Tenemos que descubrir primero si es una necesidad o no.

La investidura