Tomás Velasco: «Agradezco al pueblo de Santoña su cariño y colaboración con la Policía»

Tomás Velasco. /Ana Cobo
Tomás Velasco. / Ana Cobo

Tomás Velasco se ha jubilabo como jefe de la Policía Local de Santoña tras 43 años en el Cuerpo

Ana Cobo
ANA COBOSantoña

Tomás Velasco ha colgado el uniforme de sargento jefe de la Policía Local de Santoña por jubilación. Durante 43 años se ha entregado al Cuerpo, 32 de ellos en la villa marinera donde ha velado día y noche por el orden y la seguridad de los vecinos. A ellos les agradece su «cariño y colaboración» en este largo tiempo al igual que a la Guardia Civil, a la Policía Nacional, al Penal, al Patronato y a todos sus compañeros con los que ha trabajado estrechamente ya que «todos estamos en el mismo barco y nadie es más que nadie». Tras una vida dedicada por completo a esta profesión -«tienes que estar disponible las 24 horas al teléfono para cualquier aviso»- ahora está aprendiendo a desconectar y disfrutando de un merecido descanso ganado a pulso.

-Se jubiló hace apenas una semana. ¿Cómo es levantarse y no tener que ponerse el uniforme policial?

-Por mucho que uno quiera, no desconectas tan fácilmente porque han sido 43 años de mi vida ligados a una profesión y con mucha gente detrás. Creo que es algo que haré poco a poco, asumiendo tranquilamente esta nueva realidad. Lo sí quiero hacer es dar las gracias al pueblo de Santoña, primero, por su cariño porque me he sentido querido y apreciado a lo largo de todos estos años y segundo, por su colaboración y apoyo con la Policía Local en todos los eventos y actos festivos, deportivos, lúdicos...ya que sin ellos muchas cosas no se hubieran podido realizar. El pueblo de Santoña se vuelca. Ha existido un respeto mutuo y es fundamental porque hemos conseguido una convivencia agradable para todos, que espero se mantenga y siga mejorando.

«Dejo el Cuerpo con una deficiencia total y absoluta de efectivos, por debajo de los mínimos»

-De esas cuatro décadas en el Cuerpo, ¿Cuánto tiempo ha estado en Santoña?

-A Santoña llegué en 1987 y empecé a ser efectivo en marzo de 1988. Anteriormente, mi trayectoria fue en la Policía Nacional en la que comencé en 1976, ejerciendo en Madrid.

-¿Y qué le lleva a venir a Santoña?

-En los años 86 y 87 se empiezan a reestructurar todas las policías locales de España con motivo de la Ley de Cuerpos y Fuerzas de Seguridad de Estado y lo mismo que yo, muchos compañeros se pasaron a la Policía Local, otros a la Ertzaintza, otros a los Mossos d'Esquadra, donde hemos desempeñado nuestra labor.

-¿Siempre supo que se quería dedicar a este oficio?

-Yo empecé con 19 años para 20, así que fíjate si lo tenía claro. Era de los más jóvenes en la Policía Nacional. En mi familia siempre ha habido policías. Mi tío llegó a ser teniente de la Policía Armada.

-¿Recuerda la primera intervención que atendió en Santoña?

-La primera exactamente no, pero casi recién llegado ocurrió lo de Rafi Escobedo en el Penal del Dueso (se ahorcó) y cuando aquello estaba Fernando Grande-Marlaska en el Juzgado Número 1 de Instrucción de Santoña. Ese fue un hecho relevante, muy mediático y desde la Policía hubo que gestionar una serie de campos. Al principio de llegar aquí, recuerdo que hubo numerosas intervenciones porque se desarrolló un trabajo muy importante en el tema de la lucha contra la droga, que entonces había y mucha. Cuando llegué a Santoña, aquí no había Policía Judicial, por lo que la Policía Local se encargaba de todas las diligencias y pasaba directamente a todos los detenidos a disposición judicial. Era un trabajo que yo había hecho como Policía Nacional antes. Fueron años muy duros porque había realmente mucha delincuencia en el tema de las drogas y los robos y por tanto, mucho que hacer en ese campo.

-En todos estos años también le habrá tocado denunciar o multar a personas conocidas, algo que le habrá sido a veces incómodo o duro

-La Policía Local tiene una parte positiva que es la de ayudar y colaboración al ciudadano. La parte peor no es el tema de sancionar, sino enseñar al ciudadano a que cumpla con las normas, corregir conductas o costumbres que el ciudadano tiene y que desarrolla mal. La parte más dura de un policía es cuando tiene que privar de libertad a un ciudadano, cuando tienes que detenerlo ya sea por un robo, una alcoholemia positiva, un accidente, una pelea...que, a veces ocurre, entre padre e hijos. Esa es la parte más dura, decirle a una persona que queda detenida. Al fin y al cabo, una sanción es un tema administrativo que, en un momento dado, se puede recurrir.

-¿Y hay alguna actuación que le haya marcado por haber ayudado a alguien?

- A lo largo de estos años hemos salvado a mucha gente, que es realmente nuestra obligación. Hemos intentado por todos los medios ayudar y salvar en las playas, en los incendios, en accidentes, en caídas, cuando se ha extraviado gente...La misión fundamental del policía es ayudar al ciudadano. Son muchos años de trabajo y seguramente los vecinos se acordaran mucho más que yo de los casos. Sí que me ha tocado estar presente en sucesos relevantes como los dos atentados de ETA, uno de gran magnitud, el tiroteo a Tomasín en el Penal, navajazos, accidentes, incendios...

-¿Alguna vez ha visto peligrar su vida?

-No miras si corres peligro o no, haces lo que debes en ese momento.

-¿Cómo ha cambiado el trabajo policial desde que llegó hasta ahora?

- En estos 30 años en Santoña ha cambiado prácticamente todo en leyes, en costumbres, en estructura de trabajo. La colaboración con la Guardia Civil ha sido tremendamente exquisito con un apoyo total y absoluto. He tenido una colaboración diaria con los distintos capitanes de la Guardia Civil que ha habido en este tiempo, tanto para quehaceres del día a día como para todo tipo de eventos o momentos más significativos, fuertes o de emergencias. El apoyo siempre ha sido absoluto. Al fin y al cabo nadie es más que nadie. Todos estamos en el mismo barco. Y también quiero destacar el trabajo conjunto con la Policía Nacional (temas de extranjería), el Patronato y el penal de El Dueso.

-¿En qué situación deja la Policía Local de Santoña?

-Ahora mismo la dejo con una deficiencia total y absoluta de efectivos. No hay que echar la culpa a uno, es culpa de todos. Del sistema, del fundamentalismo que hay en las administraciones con los recortes que ha habido y por los que no se ha podido sacar plazas. Esto nos ha llevado a tener en Santoña una carencia de efectivos en la que estamos no en mínimo, sino por debajo de los mínimos.

-¿Cómo vio usted la supresión del servicio nocturno de la Policía Local entre semana?

-No la acepté pero no me quedaba más remedio. Si solo tengo diez personas para poder trabajar, no puedo cubrir todos los turnos.

-¿Cómo ha sido la despedida de los compañeros?

-No me voy a despedir de ellos, porque seguiré en Santoña, no me voy a marchar. Seguiré charlando con ellos, tomando un café. Somos una familia, pasamos aquí más horas conviviendo que en nuestra casa. Como familia todos sabemos de nuestros problemas, nuestras circunstancias y automáticamente estamos tanto para lo bueno como para lo malo. Realizamos un trabajo que no depende de ti solo, depende de todos. El que venga diciendo que él es único está equivocado. La Policía Local somos todos y el día a día se resuelve entre todos.

-¿En qué va a invertir ahora el tiempo libre?

-Tengo mis hobbies. Pasaré temporadas en Valladolid donde tengo una casa y otras temporadas en mi casa de aquí donde tengo mi huerta. Me gusta pasear, el monte, la playa, me encanta tallar madera. Muchos días no me daba tiempo a hacer estas cosas. Desempeñar la jefatura no es solo el tiempo físico que pasas aquí. Tienes que llevar un teléfono las 24 horas de día. Conexión total por si te llaman porque hay un detenido, un accidente, se necesita una información, hay cualquier incidente o catástrofe y tienes que poner el operativo en marcha. ...Pero no es algo excepcional para nosotros y lo sabes y asumes desde el principio.