«Los clientes que estaban cenando cogieron las escobas y nos ayudaron a que no entrara el agua»

«Los clientes que estaban cenando cogieron las escobas y nos ayudaron a que no entrara el agua»

La tormenta se ha cebado esta noche con los municipios de Arnuero, Meruelo y Bareyo que han amanecido con un reguero de desperfectos

ANA COBOSantoña

La lluvia y las tormentas no dan tregua en Cantabria. Las fuertes precipitaciones se han cebado esta noche con la zona oriental de Cantabria que ha amanecido con un reguero de desperfectos en sus calles, garajes y bajos comerciales.

Los vecinos de Bareyo, Arnuero, Meruelo y Noja no han pegado ojo mirando a un cielo que, poco después de las diez y media de la noche, enseñó su peor cara con un tromba de agua que colapsó arquetas y alcantarillas incapaces de absorber tanto litros en tan poco tiempo.

Muchos de ellos han pasado la noche achicando agua para salvar muebles, coches, y las mercancías de sus establecimientos. Y es que, afortunadamente, a la hora de las precipitaciones aún muchos estaban abiertos por lo que pudieron, dentro de lo posible, tomar medidas y minimizar los daños.

En la Taberna de Rufino, en Castillo (Arnuero), suspiran a esta hora aliviados porque con la colaboración de clientes y vecinos consiguieron salvar el local. «Parecía una tormenta normal, pero de repente empezó a caer agua que no lo absorbía ni las alcantarillas, bajaba como un río por toda la carretera y empezó a entrar en el bar y a inundarse la taberna, bodegas, comedor, tienda....», explica su dueño, Marco Pérez.

Los clientes que estaban en ese momento cenando, aparcaron los cubiertos y echaron mano de las escobas para impedir que el agua entrara en el local. «No nos daba la vida». «Desatascamos el tema del desagüe y poco a poco conseguimos controlarlo. Lo más fuerte se produjo en cosa de veinte minutos, pero yo nunca había visto llover de esa forma», rememora el joven aún con el susto en el cuerpo.

«Todos los productos que estaban a nivel del suelo los pusimos en altura. Cuando ya paró, estuvimos sacando un buen rato con palas y calderos el agua del interior del establecimiento».

Ana Cobo

Afortunadamente, la taberna ha amanecido esta mañana sin apenas desperfectos. «Gracias a todos los clientes y vecinos que nos ayudaron porque nosotros no habríamos podido hacerlo solos. Podíamos haber perdido todo el negocio en plena temporada. Estoy súper agradecido. Tardaré tiempo en olvidar esta noche».

No es el único vecino afectado. Las lluvias han provocado multitud de incidencias e inundaciones en todo el municipio causando «graves perjuicios a vecinos, visitantes y zonas públicas». Por ello, el alcalde, José Manuel Igual, ha remitido esta misma mañana un escrito a la delegación del Gobierno para que «tramite y solicite la habilitación de ayudas extraordinarias al Consejo de Ministros para los municipios afectados a la mayor urgencia».

Y es que el balance de daños no para de crecer. «Ha sido una noche muy caótica porque ha caído mucha agua y el 112 se colapsó con tantos avisos. Llevamos toda la mañana con los operarios municipales 'apagando' inundaciones en la medida que se pueda. No damos abasto porque esto es una situación extrema», asegura Igual que detalla que «ha caído algún muro, pero sobre todo son inundaciones en garajes, sótanos, locales...La fuerza del agua ha desplazado hasta los silos de ganadería».

A escasos kilómetros, en Bareyo, el panorama también era desolador quitando a muchos vecinos las ganas de celebrar El Carmen, festividad en el municipio. El alcalde, José de la Hoz, giró una visita a los lugares más afectados para proceder a su reparación en breve.

Uno de esos sitios ha sido el polideportivo de Ajo donde han estado toda la mañana los voluntarios de protección civil limpiando y retirando todo el agua de la pista deportiva, que llevó a sobrepasar el metro de altura. En las fincas cercanas, también se pueden observar daños en varios muros de piedra que se han venido abajo y señales de tráfico completamente volcadas.

«El centro del pueblo ha sido el más afectado. Se han inundado muchos garajes, ha alcanzado un nivel brutal. Llevan toda la mañana sacando el agua con cisternas», cuenta el regidor.

En el pueblo de Güemes, también se ha producido un pequeño argayo en la carretera de Rupiera, que ya ha sido retirado. Además, el agua se ha llevado el puente de madera que hay en la playa de Cuberris al ensancharse el cauce del río y una de las entradas al camping se encuentra totalmente anegada. «Ha caído la de dios pero, por suerte, no ha habido daños grandes». Además, el comercio del centro de Ajo al estar ubicado casi a un metro por encima del nivel de la carretera ha librado.

Ana Cobo

La tormenta también hizo de las suyas en el municipio de Meruelo. En el restaurante Antomar han vivido esta noche una pesadilla. «Ha sido horrible. Me salía agua por la baza y la ducha de un baño privado que tengo en el bar», cuenta la dueña, Ana Solís.

Como muchos de sus vecinos no ha pegado ojo achicando agua. «En el garaje, donde tengo el almacén de productos, entró el agua a cañón. Aunque funcionaban las bombas de achique no era suficiente. Los vecinos me ayudaron a subir el género de alimentación a unas baldas y no se ha dañado». La mujer dice que en el garaje de al lado han sacado ya hasta seis cisternas de agua con un tractor.

En cuanto al restaurante, «como el agua entró en un baño privado y tengo un escalón en la cocina, no me pasó a la zona de bar que ha librado». Así, tras limpiar toda la noche, ha habido sus puertas con normalidad. «Vivo en Arnuero y cuando volvía a casa de noche la carretera era una piscina. El garaje y el trastero se me inundaron. Llevo toda la mañana llamando al seguro con ganas de llorar».

En el resto del municipio, según detalle el regidor, Evaristo Domínguez, las incidencias se han centrado en garajes, cierres y muros caídos de fincas, en el polígono, en el molino, puente de Roduera y «en el edificio del ayuntamiento donde ha entrado el agua por detrás y ha salido por delante».

Ana Cobo

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