El C.D. Cayón, más de un siglo de fútbol

Uno de los muchos equipos que ha tenido el Cayón a lo largo de su siglo de historia. /Archivo C.D. Cayón (M.Díaz)
Uno de los muchos equipos que ha tenido el Cayón a lo largo de su siglo de historia. / Archivo C.D. Cayón (M.Díaz)

En 1915 se crea el equipo en el pueblo de La Abadilla

Héctor Ruiz
HÉCTOR RUIZ

Aprincipios del siglo XX el futbol se empezaba a poner de moda por toda España y en cualquier pueblo se podía ver a muchachos que inventaban con cuatro trapos una pelota, formaban dos equipos y ¡hala! a correr tras ella. El valle de Cayón no iba a ser menos así que un grupo de vecinos de La Abadilla decidieron que sus hijos también practicaran ese juego y, poco a poco, se fue formando el que luego sería en 1915 el C.D. Cayón.

En los comienzos del club casi todos los jugadores eran hijos de empleados de la Nestle, de hecho hay una leyenda sobre el origen de los colores de la camiseta (rayas negras y amarillas) que otorga el color negro al humo que salía de la chimenea y el color amarillo simbolizando el oro y la prosperidad que la fabrica había llevado al valle. Más tarde se añadiría el escudo con las iniciales del equipo entrelazadas. Un equipaje bien original, pero el que de verdad vestía variado y bonito era el portero, Pepito Sánchez, pues su tía Vitalia se lo confeccionaba a mano y tejido a punto; cuello subido, puños a juego y el escudo bordado en el pecho. Llamaba la atención el Sr.Sanchez, además por aquella época se hizo famosa una canción bastante explicita:

«En Cayón ya no hay quien planche, /se ha muerto la planchadora, pero tienen un portero que es el segundo Zamora. /Los muchachos del Cayón, son unos grandes muchachos, /sólo tienen una falta, que son un poco borrachos».

'Orgullo, coraje y tradición' es el lema que ha acompañado al club, además de su tradicional equipaje negro y amarillo

También de aquella época eran famosos los partidos de alta rivalidad con el equipo vecino, el Independiente F.C. de Santa María de Cayón. Estos encuentros casi siempre terminaban a paraguazos de tal forma que los resultados no se medían por goles sino por contusiones y ojos morados. Se solía dar la circunstancia de que «los puntos» no se los llevaba sólo el ganador del partido. El que casi siempre perdía también era el árbitro.

El club se disuelve en los años 30 y no será hasta 1946 cuando un grupo de jóvenes en Sarón deciden poner en marcha el nuevo equipo retomando las riendas deportivas del C. D. Cayón. Se vuelve a acondicionar el prado de Los Rosales donde ya se jugaba en la primera época con la peculiaridad de que los vestuarios estaban en la tienda-bar de 'Tiragomas' justo al otro lado de la carretera general y el riachuelo que pasaba por detrás era el lugar señalado para lavarse, circunstancia que animaba a la afición femenina para asistir a los partidos.

Vinieron los tiempos modernos, las formaciones 'ye-ye', los melenudos... y también las mejoras en las instalaciones y la proyección de jugadores que llegaron a participar en equipos de primera división y alcanzar cierta fama, pero su paso por el Cayón y su lema: 'Orgullo, Coraje y Tradición' les ha servido de ejemplo en su brillante trayectoria. «Sus colores no se olvidan» le oí decir a uno de ellos, y bien cierto puede ser porque su característico equipaje es seña de identidad, se les llama 'los Dortmund del norte' o 'las avispas de Cayón', esto último seguramente surgió a raíz de aquella serie de televisión 'la abeja Malla' así que no ha sido muy difícil elegir la mascota y en ocasiones especiales el 'bueno' del utillero 'Mon' se divierte y nos divierte disfrazándose de abeja.

En estas últimas temporadas el club cayones está cosechando sus mayores logros, ha jugado la final de la copa confederaciones y se ha clasificado cuatro años para disputar la fase de ascenso a 2-B. Inolvidable fue su viaje a Formentera donde se consiguió pasar la eliminatoria y donde aficionados, jugadores y técnicos se bañaron en las aguas del Mediterráneo. La fiesta en la isla fue tan grande que algunos hicieron buena la canción que antes relatábamos de los años 20. Ya de vuelta a casa el impresionante recibimiento con cientos de aficionados aclamándoles en Sarón volvió a demostrar la buena comunión que siempre ha existido entre el club y la gente del municipio. Orgullo de un valle, Coraje de unos deportistas y Tradición de sus antepasados.

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