Villacarriedo recupera la Cagigona

El roble ahora tallado está pendiente de un tratamiento./DM
El roble ahora tallado está pendiente de un tratamiento. / DM

El Ayuntamiento está esculpiendo el tronco de un roble centenario que se secó hace años para conservar los restos

Elena Tresgallo
ELENA TRESGALLOVillacarriedo

La Cagigona de Villacarriedo, un monumental roble varias veces centenario que se secó hace algunos años vuelve a alzarse monumental. Su tronco de más de cuatro metros y medio de envergadura y sus ramas están siendo objeto de un proyecto escultórico para preservar como monumento y recuerdo a las generaciones futuras. Los vecinos de la zona han sido testigos este mes de mayo de cómo el llamado 'Equipo Hacha' patrocinado por la marca Stihl esculpía varios motivos mitológicos y detalles naturalistas en sus restos. El trabajo está prácticamente acabado, a falta de algunos retoques y ha sido financiado por el Ayuntamiento carredano y la Consejería de Turismo.

La Cagigona de Villacarriedo es todo un símbolo para los vecinos de la zona. Su tronco monumental fue testigo en vida de la historia de la villa, ya que estos árboles servían, en su mayoría, de punto de encuentro y reunión antaño. Tras secarse totalmente, y ante la posibilidad de perder este signo de identidad, se planteó la oportunidad de preservar su memoria. Por ello, desde inicios de mayo el denominado 'Equipo Hacha' de Stihl ha procedido a dibujar en su tronco distintas esculturas con motivos mitológicos o naturales, tales como un águila, una ardilla, además de una estela cántabra, entre otros símbolos.

El equipo está formado por verdaderos virtuosos con las herramientas de la madera, en una empresa conocida por la organización de exhibiciones y competiciones de hacha y motosierra en toda España, contando en su equipo con los mejores deportistas nacionales de las citadas marcas comerciales de herramientas para bosque y jardín.

Un árbol singular

La Cagigona estuvo en vida incluida en el catálogo de árboles singulares de Cantabria y aún se puede leer una referencia al monumental roble. De gran porte, su tronco ya sin vida se ubica próxima a las piscinas de Villacarriedo, a unos 50 metros, y su estado preocupó durante años, hasta que se secó totalmente.

El caso de este homenaje popular a la Cagigona no es el único que se ha rendido a un árbol singular. Hace un par de años, una iniciativa similar devolvía un pedazo de vida al Tejo también centenario de Lebeña en Liébana. En esta ocasión, junto al tocón ya muerto debido a la caída de un rayo, se plantó un «hijo» del mismo árbol, un 'clon' de aquel ejemplar que cuidó el naturalista Ignacio Abella. El experto recogió un esqueje del árbol caído y lo plantó en su jardín hasta que creó un tejo gemelo al de la leyenda lebaniega.