El convento de las clarisas resiste 400 años

El convento de las clarisas resiste 400 años

Ubicado en la calle Alta, es propiedad de la comunidad autónoma desde 2005

JUAN CARLOS FLORES-GISPERTSantander

Sobre una de las paredes encaladas, las cigarreras dejaron escrita en diciembre del año 2002 una frase para la pequeña historia local: «¡Bienvenido Patrimonio! Os dejamos el convento. Amarle y respetarle como nosotras lo hemos hecho».

En ese mes y en ese año acababa la segunda de las vidas del convento de las monjas clarisas de la Santa Cruz, construido en la calle Alta de Santander entre 1641 y 1656, según el proyecto de fray Lorenzo de Jorganes y pagado por doña María de Oquendo, viuda de uno de los grandes armadores españoles de la época, Fernando de la Riva Herrera, propietario del palacio situado en Pronillo, desde donde veía sus barcos.

361 años después, el viejo convento y sus edificios anexos, hoy propiedad del Gobierno de Cantabria, están siendo sometidos a labores de mantenimiento y protección. El edificio fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en el año 1982 por el Gobierno de Cantabria y su propiedad trasladada por Patrimonio del Estado a la Comunidad Autónoma de Cantabria en 2005. La intención del ejecutivo regional es convertirlo en sede de los tribunales de Justicia pero, hasta tanto eso sucede (no hay fecha, ni proyecto, ni presupuesto), la Consejería de Presidencia yJusticia, que dirige Rafael de la Sierra (PRC), ha decidido iniciar los trabajos que consigan que el antiguo edificio no se venga abajo y detectar sus patologías.

Las monjas clarisas ocuparon el convento cerca de 180 años, hasta que fueron expulsadas en el año 1835 por el obispo de Santander para instalar en él la fábrica de tabacos. Las cigarreras entraron en el recinto en 1838 y lo dejaron en 2002, cuando la producción tabaquera se trasladó a las modernas instalaciones de Entrambasaguas. A finales del siglo XIX, trabajaban en la Tabacalera de la calle Alta unas 1.200 operarias que elaboraban cigarros y cigarrillos de forma manual.

Las clarisas fueron dando tumbos: se instalaron en el convento de Santa Clara deSantander, después en el Regina Coeli de Santillana y, definitivamente, en Villaverde de Pontones en 1918.

Al antiguo convento se le fueron añadiendo naves para las trabajadoras, además de las oficinas para la dirección. El primer aviso de que el conjunto sufría daños se produjo en el año 2009. Las obras de mejora de la calle fueron, al parecer, las causantes de la fisura aparecida en una de las naves, que obligó a su derribo inmediato para proteger al resto del conjunto y a los vecinos de la zona.

Ahora, el Gobierno regional ha iniciado las obras para conseguir que el conjunto se mantenga en buen estado. En general no está mal. La vieja iglesia conventual, realizada en piedra y que fue ocupada por las empleadas de Tabacalera está en bastante buen estado. Las paredes están encaladas y al desprenderse parte de este leve revoco, se pueden ver las pinturas originales de los techos.Hay un desprendimiento en una pechina de la cúpula, por filtraciones de la lluvia.

La iglesia es la parte más destacable del conjunto conventual. Es de una sola nave, cubierta con bóveda de cañón y con un ábside poligonal. La cúpula, de media esfera, está sustentada sobre pechinas. Y ha aguantado muy bien el paso del tiempo. El edificio tiene dos puertas. La principal, en la fachada de la calle Alta, está rematada por un frontón semicircular partido. Está oculta en parte por un muro. Los maestros canteros lo hicieron bien y el viejo edificio ha soportado el paso de casi cuatrocientos años. Los canteros fueron Vicente Herrera y Juan de Pontón y emplearon piedra traída de Rucandial y Setién.

Las obras realizadas por el Gobierno han supuesto un gasto de 17.000 euros, que han servido para instalar marquesinas en la fachada en la calle Alta y evitar que, si caen cascotes, resulten afectados los vecinos de la zona.

También se han tapiado varias ventanas de las naves modernas, se han apuntalado algunas zonas y se ha instalado vigilancia las 24 horas. Además, se ha procedido a la limpieza de la finca eliminando los plumeros y la vegetación.

El archivo judicial y las piezas judiciales de convicción, que ocupaban las naves modernas, han sido trasladadas a nuevas ubicaciones. El próximo objetivo es proceder a una limpieza exhaustiva de las instalaciones, retirar el viejo mobiliario y maquinaria que dejóTabacalera cuando abandonó el edificio y consolidar las partes que corran peligro, una vez acabe el estudio que realiza el Gobiernoregional.

Relevancia arquitectónica solo tiene el viejo conjunto, pero parte de las naves podrían ser aprovechadas, una vez restauradas, para la conversión del conjunto en sede judicial. La vieja iglesia sufre desperfectos en la cubrición de la torre y tiene mástiles y cables inservibles que posibilitan la entrada de agua. La cubierta de la nave de la iglesia tiene canalones y pesebrones rotos, tejas sueltas y algunas placas de fibrocemento que la cubren están destrozadas. El claustro está cubierto y es prácticamente irreconocible. Tanto éste como el convento están techados con placas de fibrocemento.

1656
es el año en que acabó la construcción del convento de las clarisas de la Santa Cruz, en la calle Alta

La idea general es que en el plazo de un año se tenga un proyecto para la rehabilitación integral del conjunto y poder recuperar los valores arquitectónicos e históricos del conjunto conventual. Rafael De la Sierra y el director general de Justicia, Pablo Ortiz, recalcan que actualmente se está ejecutando un «proyecto de emergencia» para que el edificio «no se caiga», dada la situación «lamentable» en la que se encontraba este inmueble, para el que ya se redactó un estudio en 2008 con el fin de destinarlo a ser sede del Tribunal Superior de Justicia de Cantabria.

Ahora, una vez que en el mes de febrero se apruebe el Presupuesto regional en el Parlamento de Cantabria, detallan, se encargará un estudio pormenorizado. Aunque no hay una partida concreta, ambos resaltan que el dinero para este tipo de actuaciones ha crecido más de un 50%. «A pesar de la escasez presupuestaria, el bipartito no renuncia a acometer en un futuro obras de mayor envergadura y así dar uso al espacio que actualmente ocupa el convento y sus anejos".